26 de enero de 2020, 16:52:08
Sociedad

en el juzgado


El asesino del autobús en Canadá pide ante el juez que le maten



Vince Weiguang Li, el asesino que asestó más de 40 puñaladas y decapitó a Tim McLean, un joven canadiense, en un autobús el pasado miércoles ha comparecido por segunda vez en el juzgado. A diferencia de la primera vez, cuando no pronunció ninguna palabra y se presentó sin ninguna representación legal, esta vez ha hablado. En un susurro, Li ha pedido: "Por favor, matadme".

A esperas de la evaluación psiquiátrica, la opción más probable es un desajuste psicológico por el que Li, calificado como "un trabajador amigable y leal", decidiera convertirse en el protagonista de esta historia real al más puro estilo de Hollywood. No obstante, el Pastor Tom Castor, que ayudó a Li en los primeros momentos de vida en Canadá dijo que "nunca presentó ningún síntoma de ira o problemas emocionales". Además, no tenía antecedentes penales en su país de origen. Por su parte, Anna Li, esposa del asesino, se encuentra "asustada con todo lo que ha pasado y ha abandonado el apartamento en el que vivía con su marido", afirma el pastor.

"Estaba completamente calmado, como si fuera un robot". Así es como han descrito los testigos del crimen la actitud de Vince Weiguang Li al asentar las más de 40 puñaladas. Las armas empleadas fueron un cuchillo y unas tijeras, con las que procedió a decapitar y, según las grabaciones policiales, comer partes del cuerpo de Tim McLean. Estos mismos testigos han contado que, antes de que la policía arrestara a este inmigrante chino, emigrado a Canadá hace cuatro años, éste se paseó con la cabeza del joven de 22 años en la mano.

La familia del fallecido está desconcertada y ha pedido a la prensa privacidad en una comparencia con los medios. El tío de la víctima, Alex McLean, calificó a su sobrino como "un espíritu libre al que le encantaba conocer gente y siempre veía el lado bueno de los demás".

El suceso se produjo el miércoles en un autobús. Aunque víctima y verdugo estaban sentados uno al lado del otro, no cruzaron palabra en ningún momento ya que McLean, de 22 años, estaba con los cascos puestos. Todo parecía normal, ningún comportamiento extraño. Sin embargo, a la media hora de comenzar el viaje, Li empezó a apuñalar de manera totalmente natural a su compañero de viaje, con el cual no tenía ningún tipo de relación.

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