17 de noviembre de 2019, 16:43:14
Sociedad

UNESCO


Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, Patrimonio Mundial

EL IMPARCIAL


El Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO ha incluido Risco Caído y el paisaje cultural de las montañas sagradas de Gran Canaria en la Lista de Patrimonio Mundial, un reconocimiento a la antigua sociedad
canaria, que hunde sus raíces en la población del Norte de África y logró desarrollar una cultura propia en completo aislamiento durante 1.500 años.

Con esta son ya 48, somos el tercer país del mundo, después de China e Italia, en número de declaraciones pero somos el primer país del mundo en diversidad de ese patrimonio.

Los yacimientos arqueológicos agrupados en el paisaje cultural de Risco Caído muestran la cultura de las antiguas poblaciones insulares, un proceso único de evolución de pueblos amaziges procedentes del Norte de África, que vivieron en aislamiento hasta su conquista por la Corona de Castilla en el siglo XV. El cráter volcánico de la Caldera de Tejeda preside este espacio, que se extiende a través de los municipios de Artenara, Tejeda, Agaete y Galdar.

La UNESCO reconoce el valor universal excepcional de la candidatura y destaca la pervivencia de usos tradicionales de las comunidades primitivas, como la trashumancia, el cultivo en bancales o la gestión del agua, así comosu estrecha vinculación con la escarpada orografía y las particularidades del paisaje, al que confirieron un carácter sagrado muy unido al cielo y a la observación de los fenómenos astronómicos. Es el primer bien ligado a la cultura amazige norteafricana que se inscribe en la lista.

Las Montañas Sagradas de Gran Canaria son un paisaje cultural —definido por la UNESCO como una obra conjunta de la humanidad y la naturaleza—, formado por 1.500 cuevas, un millar de triángulos púbicos rupestres —la mayor concentración del mundo—, y vestigios que permiten hablar de un paisaje relicto y vivo a la vez plagado de templos, santuarios, graneros fortificados, necrópolis, asentamientos trogloditas verticales y viviendas en cuevas ocupadas en ocasiones de manera ininterrumpida desde hace siglos hasta la actualidad.

La cueva de Risco Caído es el mejor ejemplo de este paisaje, una cúpula paraboidal que muestra durante 180 días al año un llamativo relato de imágenes gracias a la intervención del Sol, la Luna y el retablo de 37 triángulos
púbicos, orificios y hornacinas.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es