22 de julio de 2019, 5:21:55
Los Lunes de El Imparcial

Novela


Berna González Harbour: El sueño de la razón


Destino. Barcelona, 2019. 416 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 12,99 €

Por Cora Cuenca Navarrete


Recuerdo la primera vez que me enfrenté a una obra de Goya. Recuerdo que me detuve frente a una enorme pintura en la que un hombre que destilaba locura por sus ojos abría mucho la boca para introducir en ella el cuerpo de un bebé. Y recuerdo apartar la mirada de aquella siniestra imagen. Tiempo después, probablemente hojeando imágenes en algún libro de Historia del Arte, me pregunté cuál sería la razón de aquél hombre sobre el que tanto se ha escrito y hablado para crear esas composiciones, rebosantes de oscuridad y angustia. O la sinrazón. Después de la lectura de la última obra de la novelista Berna González Harbour, me siento más cerca de aquel vanguardista que malvivió torturado por su tiempo y sus circunstancias.

El sueño de la razón establece una sincronía entre el Madrid actual y el que habitó el zaragozano siglos antes, y sumerge al lector en una compleja trama en la que, de nuevo, no importa tanto descubrir quién es el asesino, sino las razones que lo mueven. En esta cuarta entrega, la comisaria María Ruiz tendrá que enfrentarse a una serie de crímenes que pretenden replicar algunas de las obras del artífice de la Maja desnuda. Dejada de lado por la mayoría de sus compañeros del cuerpo policial, Ruiz se encontrará con nuevos personajes que la ayudarán a acceder a la mente del lunático villano, adentrándose en las entrañas de Madrid, una dimensión tenebrosa y llena de peligros.

González Harbour ha creado a una protagonista ingeniosa y ocurrente, con un sentido de la justicia tan agudo como su instinto policial, que en muchas ocasiones la llevará a situaciones de difícil escapatoria. La agilidad de la narración y la introducción de personajes que hacen avanzar la trama, dan lugar a un cuadro con gran profundidad de campo y en el que cada figura juega un papel fundamental. La tecnología y las redes sociales suponen un importante recurso narrativo que permite a María Ruiz introducirse en el universo de las víctimas y del asesino, encarnada en un avatar. Se muestra igualmente esa otra cara de la moneda, el peligro que entraña publicar contenidos de forma anónima y la capacidad de condenar a personas que simplemente se encontraban en el momento y el lugar equivocados.

Y en toda la vorágine que es la historia principal, la autora consigue integrar una radiografía de la situación del periodismo actual, encarnada en el binomio Luna-Nora, dos profesionales pertenecientes a diferentes generaciones, pero con una deontología y un objetivo parecido: informar y destapar la verdad sobre los asesinatos. La novela desprende un gran magnetismo que impide abandonar sus páginas, y habla sin tapujos sobre las relaciones institucionales que subyacen a la información que llega al gran público a través del filtro mediático. Así, El sueño de la razón ofrece varios monstruos intangibles a la vez que plantea una reflexión sobre la naturaleza de los mismos, arraigada en la propia condición humana y en el contexto que la envuelve. La producción artística más oscura de Goya es un retrato de su tiempo y de la lucha que libró contra sus demonios particulares. Siglos más tarde, González Harbour crea protagonistas capaces de engrosar las filas de las fuerzas de la luz, con el propósito de no reeditar nunca más las tinieblas que atenazaron al zaragozano durante los últimos años de su vida
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