16 de julio de 2019, 16:06:45
Economía

EMPRESAS


Empresas en crisis y procesos concursales



Son muchas las variables que pueden influir en el momento en el que una empresa comienza a entrar en una situación crítica. Ante estos conflictos, es importante contar con la información necesaria y un buen equipo de asesores que acompañe durante el proceso.

Las empresas están sujetas a factores que varían, y sobre los que muchas veces es imposible tener control total. Es una realidad que enfrentan todas las empresas y emprendimientos desde que se crean y comienzan a ubicarse en el mercado.

A veces, no necesariamente significa que no se hayan tomado medidas preventivas. Pero una vez que aparecen, las crisis económicas pueden presentar numerosos inconvenientes. El primero y más preocupante: la falta de liquidez.

Una empresa, ya sea grande o pequeña, tiene empleados y proveedores a los que se les debe pagar. Cuando el dinero empieza a escasear, se hace cada vez más difícil cubrir los sueldos, sin olvidar todos los demás gastos que tienen que abordarse en cuanto a alquileres, gestiones, traslados, servicios o infraestructura.

La falta de pago, y su eventual devenir en la acumulación de muchas faltas de pago, acaba generando deudas. Y una empresa en situación de deuda puede llegar a sentirse atrapada en un callejón sin salida. Sin embargo, existen maneras de regular esta situación, y por supuesto, un equipo de consejeros o asesores legales servirán un papel fundamental a la hora de acompañar a los socios en la búsqueda de una solución.

La entrada de la ley concursal

Se habla de ley concursal para denominar a un conjunto de normas referidas a los procedimientos concursales de los deudores, ya sean personas físicas o jurídicas. Forman parte de ella, por ejemplo, tanto el concurso como el preconcurso de acreedores. Dos formas de la misma familia, pero cuyas características están determinadas por diferentes objetivos y procedimientos.

En el caso del preconcurso de acreedores, se trata de una opción a la que se acude cuando lo que se intenta es no llegar a una instancia de concurso. El preconcurso permite a la empresa llegar a un acuerdo con los acreedores, estableciendo un nuevo plazo de tiempo para el pago de las deudas. Este tiempo le da la posibilidad a la empresa de asentarse y encontrar la manera de resolver la situación de liquidez.

Además, en un preconcurso no se sufren embargos ni intervenciones externas, como la suplantación de los directivos o la disolución de la sociedad.

Un concurso de acreedores, por el contrario, implica llegar a una instancia jurídica. En este caso, la empresa puede verse sujeta a alteraciones dentro de su plantilla, tanto como a requisas de algunos o todos sus bienes. El concurso puede ser solicitado por los acreedores, aunque a veces, la empresa misma puede declarar una solicitud para entrar en concurso.

Estas opciones son, tal vez, las más populares, pero eso no significa que sean las únicas.

Aquí se enfatiza la importancia de un buen equipo de asesores legales, ya que ellos deberán informar a los socios de la empresa acerca de las distintas alternativas que existen para enfrentar una situación de crisis.

Las alternativas dentro la ley concursal

Hablamos del preconcurso y concurso de acreedores como dos buenas opciones para enfrentar una crisis. Ahora bien, existen otras alternativas que son igual de útiles, y sobre las que es recomendable tomar decisiones siguiendo la guía de los asesores legales experimentados en el tema.

El concurso express, por ejemplo, consiste básicamente en la disolución de la sociedad por parte de la empresa misma. De esta manera, se evitan posibles embargos, los cuales no pueden ser demandados si la empresa no existe.

Esta opción debería aplicarse en los casos en los que la empresa en cuestión no tiene manera de saldar las deudas y se ha declarado en una verdadera situación de insolvencia, de la cual no podrá salir en el tiempo requerido.

Aunque este proceso generalmente requiere de la autorización de un juez concursal, lo cierto es que no necesita de otras intervenciones ni implica la figura de un administrador concursal.

Por otro lado, también está la posibilidad de recompra de la unidad productiva. Esto supone la adquisición de la empresa, de manera que pueda continuar con sus actividades comerciales. Es verdad que esto puede traer algunos cambios, pero es una buena opción para cuando la empresa se ha quedado sin fondos y se enfrenta a una inminente liquidación.

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