22 de julio de 2019, 5:46:18
Nacional

INVESTIDURA


Sánchez imita a Rajoy y dice que debe gobernar la lista más votada

Francisco Cózar

Plantea la necesidad de reformar la Constitución y la Ley Electoral.


En noviembre de 2015, el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ante unos sondeos que ya avanzan un resultado ajustado en las elecciones generales del 20 de diciembre, defendía que debía gobernar la formación política que consiguiera un mayor número de votos: “Yo soy partidario de que en España gobierne la primera fuerza política, la que tenga más apoyos y mas votos de los ciudadanos”.

En 2016, el entonces vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, con las elecciones generales del 26 de junio a la vista, también dijo: “Pedimos desde ya que se respete a la lista más votada para formar Gobierno”. Hasta el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, dijo en septiembre de ese mismo año, ante la imposibilidad de formar gobierno, que continuaba sosteniendo su propuesta de que gobernara “la lista más votada”. Lógicamente, en todo momento debía estar sometido al control del Parlamento.

Quedó, además, constancia de esta intención cuando la portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat, presentó durante el verano de 2018 en la Cámara baja una proposición de ley en la que su partido busca modificar la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) con la que garantizar que gobierne en los Ayuntamientos la lista más votada.

Hoy sí, reforma de la Constitución

Sin embargo, los tiemos cambian y este 11 de julio de 2019, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, tras numerosas negativas en forma de “no es no” sobradamente recordadas, ha puesto sobre la mesa la necesidad de una reforma de la Constitución y de la Ley Electoral con la que evitar el bloqueo institucional que se está produciendo –o que está sufriendo él ahora– y permita la formación de gobiernos estables.

Sánchez propondría una modificación del artículo 99: “Este artículo no funciona, hay que reformarlo. Es el primer acuerdo de país que yo voy a ofrecer”. Como fuere, la Constitución señala en su artículo 99 que si en el plazo de dos meses el candidato propuesto por el Rey a la investidura no logra la confianza del Congreso a partir de la primera votación efectuada, el Monarca disolverá las cámaras y convocará elecciones.

Hay que explicar que una modificación de la Carta Magna es necesaria si lo que se busca es que sea la lista más votada la que gobierne si no hay un acuerdo. Esto ya sucede en los ayuntamientos (lo vimos cuando en Madrid habría sido la alcaldesa Manuela Carmena si no hubieran llegado a un acuerdo PP, Cs y Vox para que cogiera el bastón José Luis Martínez Almeida) o en la comunidad de Castilla-La Mancha.

Existe otra fórmula, propuesta por el PP estos días, sin necesidad de reformar la Constitución que consiste, como se hace en Grecia, en primar a la fuerza más votada con un determinado número de diputados, por ejemplo 50, para que resultara más fácil una investidura.

El caso es que ningún partido político aboga, al menos públicamente, por una repetición electoral, por el consiguiente hastío de la ciudadanía y el desgaste de la clase política. Pero mientras desde Ciudadanos se proponen fórmulas para limitar el tiempo de negociación para sacar adelante los apoyos de Gobierno necesarios, desde Podemos, su secretario general no es partidario de cambiar las reglas del juego solo porque los partidos no son capaces de pactar la investidura.

Pablo Iglesias es contrario a beneficiar a la fuerza más votada con un suplemento de escaños y prefiere repartir el poder “escuchar y colaborar”.

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