19 de noviembre de 2019, 14:07:28
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Wimbledon. La honestidad de Rafa Nadal sigue asombrando: se critica con total dureza

EL IMPARCIAL

El jugador español fue muy duro con su rendimiento en el duelo ante Roger Federer.


Rafael Nadal llegaba a Wimbledon tras sacrificar toda la temporada de hierba, toda vez que conquistó otra vez Roland Garros. Y la jugada le salió redonda, pues su rendimiento en el Grand Slam británico había dibujado un nivel maravilloso, luciendo los ajustes obligados una plenitud incontestable. No había sufrido en ninguno de los cruces, ni ante ninguno de los rivales, hasta llegar a las semifinales. En ese peldaño le esperaba un Roger Federer que también había resplandecido en estas semanas.

Y el suizo fue, simplemente, mejor. Impuso su estilo de juego y el deportista español más importante de la historia no encontró la manera de interponer una enmienda. Cayó derrotado y sufrió las consecuencias de esa decepción. Porque había jugado con tanta suficiencia en Inglaterra que el horizonte glorioso se desnudaba como una posibilidad factible ante sus ojos. Y tragar la impotencia que padeció en la pista central ante la leyenda helvética no fue fácil.

En cambio, no quiso cubrir esa frustración cuando le tocó hablar ante los medios de comunicación. En la rueda de prensa oficial posterior a la segunda semifinal de Wimbledon, con la derrota todavía ardiendo en su interior, reflexionó, sincero como siempre. Sin guardarse nada. Proclamando su decepción porque "he perdido otra oportunidad de estar en la final de Wimbledon, por tanto no puedo estar ni muy orgulloso, ni muy satisfecho".

No tenía ganas de explicar de manera amplia sus sensaciones, pero no tardaría en admitir que había sido peor que Federer. "Él ha jugado bien y se lo merece. Le felicito", reconoció. A lo largo de su alocución repetiría varias veces que "no he jugado lo suficiente bien" y que el suizo jugó "un poco mejor" que él. Además, reconoció a pecho descubierto que su rendimiento bajó con respecto a cuartos de final, octavos o las rondas anteriores.

Consecuente con la realidad de las cosas, respondió que no podía sentirse orgulloso del torneo que había hecho. "No estoy orgulloso porque no he jugado lo suficientemente bien para ganar el partido. He perdido una gran oportunidad de estar en otra final de Grand Slam. Aunque tuve mis oportunidades, él ha restado mejor que yo. Empecé a jugar mejor al final del partido, pero era demasiado tarde. Estaba preocupado por mi revés, porque no estaba funcionando bien para ponerme en disposición de pegar a la pelota con el drive. Cuando no puedes tener control sobre eso ante un jugador así, es muy difícil superarle", analizó.

"Lo que más me gusta de Roger es que siempre es capaz de hacer fáciles las cosas más difíciles. Se mueve en la cancha de una manera que presiona. Él juega muy dentro de la cancha y no te da tiempo para abrir la pista. A Roger no le ganas por la velocidad de la bola, le ganas sacándole de su posición", comentaría al serle puesto sobre la mesa la facilidad, sorprendente, con la que el helvético había aguantado los peloteos largos que casi siempre benefician al balear.

Y se despediría atacando uno de los puntos más delicados de su presente: el mental. "Ni ganar es tan fantástico ni perder es tan traumático. Me recuperaré más pronto que tarde. Un poco de desconexión me va a venir bien después de tres meses intensos", remarcaría, poniendo en evidencia el monto de tensión acumulada por las tres finales perdidas en torneos de tierra, por llegar a Roma sin títulos en 2019 y por haberse quedado a las puertas de luchar por su tercer entorchado británico.

Se marchó dejando este pensamiento: "No sé cómo estoy en este momento. Hay que volver a empezar y ver cómo me encuentro física y mentalmente. Salí de una época complicada y luego tuve dos meses buenos y bonitos en los que disfruté, pero han sido costosos a nivel mental y físico. En general he tenido que hacer muchas cosas para ponerme en esta situación. Debo parar y ver cómo evoluciona todo y tomar después decisiones en función de mi futuro calendario". Su honestidad, a estas alturas de carrera, no deja de sorprender al planeta tenístico.

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