16 de octubre de 2019, 4:06:32
Editorial

EDITORIAL


Investidura o campaña electoral

EL IMPARCIAL


El único argumento que esgrime Pedro Sánchez, y su ejército de voceros, para ser investido presidente del Gobierno es que “no hay alternativa”. Es cierto que ningún otro partido puede aspirar a presentar su candidatura con la composición del Hemiciclo tras el 28-A. Pero también es verdad que el presidente no ha movido un dedo para lograr los apoyos necesarios para obtener una mayoría a sus 123 escaños.

El pulso con Pablo Iglesias sobre el Gobierno de coalición, de cooperación o de progresía está encallado. Y la pretensión de que el PP y Ciudadanos, al menos, se abstengan para facilitar su investidura resulta como poco surrealista después de erigirse en el rey del “no es no”. Podría, no obstante, haberse comprometido con Pablo Casado y Albert Rivera a unir fuerzas ante el desafío secesionista catalán y plantar cara a Torra y Puigdemont, en lugar de esperar su apoyo; incluso, a cumplir los compromisos presupuestarios de la UE antes de que Pablo Iglesias le imponga unas cuentas comunistas. Pero nada ha hecho. Salvo proclamar que “no hay alternativa” y, aunque parezca una broma, pedir a los dirigentes de la Oposición sentido de Estado.

Salvo sorpresas de última hora, se presenta a la sesión de investidura abocado a perder. En septiembre, podría tener una segunda oportunidad. O, como algunos aseguran, lo que pretende es convocar nuevas elecciones, alentado por los vaticinios más que optimistas de Tezanos. En su discurso del lunes, se podrá comprobar si Pedro Sánchez se presenta a una sesión de investidura o pronuncia el primer mitin de la próxima campaña electoral. Porque al presidente, poco le importa el bloqueo institucional. Su único objetivo es gobernar cuanto más tiempo (y más cómodo), mejor.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es