13 de diciembre de 2019, 15:24:54
Nacional

SESIÓN DE INVESTIDURA


La bronca entre Sánchez e Iglesias protagoniza la investidura

Javier Cámara

Iglesias pone al candidato contra las cuerdas en un duro discurso: “Somos una fuerza política modesta, pero no nos vamos a dejar pisotear por nadie”.


No era el discurso de investidura, a tenor de las reacciones que ha suscitado, que nadie en el Congreso de los Diputados esperaba. Pedro Sánchez empezó su intervención pidiendo la confianza de la Cámara para ser presidente del Gobierno de España, pero también apelando a la responsabilidad de PP y Ciudadanos para que se abstengan en lo que ha llamado “un servicio a España”.

Y así, todo a lo largo de la sesión de este lunes de forma insistente hasta el punto de que el líder de Podemos, la formación con la que se encuentra negociando Sánchez un gobierno de coalición, ha tenido que decir que “disimule un poco”, que “no es una buena estrategia de negociación” ir pidiendo la abstención a los partidos conservadores mientras se negocia con otro partido la investidura. Irónicamente, Pablo Iglesias le ha pedido al presidente del gobierno en funciones que “no le pida la abstención también a Vox”.

Y es que las negociaciones entre el PSOE y Podemos han protagonizado todo el debate de investidura. Sánchez no ha querido hacer referencia a ninguno de los temas que incomodan a Podemos, como es la situación actual de Cataluña o los políticos presos por el referéndum del 1-O y la posible sentencia condenatoria que se espera para este otoño.

Así, Pedro Sánchez ha pasado todo el lunes dando bandazos entre procurar ser duro con la oposición recordando ‘la foto de Colón’ con la ultraderecha y pedirles, por el contrario, su sentido de Estado y responsabilidad para que faciliten su Gobierno.

Negociación sin avances

No es poca cosa, además, que antes del comienzo del Debate de Investidura, desde Podemos se insistiera en que no hay muchos avances y explicaban que los socialistas no quieren cederles ninguno de los ministerios que hay en la actualidad, relegando a los miembros de la formación morada que entren en el Ejecutivo a nuevas carteras de segundo orden y con menos competencias de las que piden.

No lo ha desmentido, además, el propio PSOE, que ha admitido que se avanza en el programa, pero no en el reparto de los cargos. Del mismo modo, creen que la actitud de Unidas Podemos responde a una necesidad de tensar la cuerda para justificar sus exigencias. Además, insisten en que no ha habido rechazo a que Unidas Podemos tenga una vicepresidencia, pero en la formación morada, sin embargo, advierten de que no están dispuestos a aceptar que esta vicepresidencia sea meramente simbólica y sin competencias.

No acaban de entender en Podemos que el PSOE les proponga un Ministerio de Juventud, en lugar de carteras con más competencias y presupuesto.

Mientras, en el Congreso, los esfuerzos de Sánchez se dirigían a la verdadera oposición. De sonrojante se podría calificar la extenuante y reiterada petición para que se abstengan tanto PP como Cs en la votación del jueves, dando por sentado que este martes no conseguirá sacar adelante su investidura. Con cierta vergüenza ajena se ha vivido como con una mano atizaba al rival político y con la otra pedía paz y abstención.

El PSOE informaba a media tarde de que la negociación Podemos ha quedado suspendida durante el primer día del debate de investidura porque las peticiones de los de Iglesias son excesivas, en concreto, todas las responsabilidades en áreas sociales. Más grave parece que en Unidas Podemos teman que las verdaderas intenciones de Pedro Sánchez al pedir constantemente la abstención de la bancada conservadora sean romper las negociaciones.

Los noes de PP y Cs

En cualquier caso, tanto PP como Ciudadanos han dejado claro su voto en contra de Pedro Sánchez. Cuando Sánchez ha pedido una y otra vez que el PP se abstenga para que pueda gobernar sin depender de los independentistas, Pablo Casado le ha tendido la mano para lograr pactos en asuntos de Estado, pero ha cerrado cualquier posibilidad de apoyar su investidura porque “no es de fiar”. Le ha espetado, también, que su proyecto es “una prolongación” del proyecto rupturista de los independentistas.

El responsable de Ciudadanos también le ha dicho que no. Después de que Sánchez arguyera que según las encuestas, el 70% de los votantes de Cs quieren que se abstenga, el presidente de la formación naranja ha respondido que su grupo votará ‘no’ con las dos manos: “No al plan Sánchez y no a la banda que va a ejecutar el plan Sánchez”. Ante la petición reiterada de abstenció, Albert Rivera ha dicho que lo cómodo sería “mirar hacia otro lado”, pero, ha concluido “lo decente y lo responsable es oponerse a ese plan”.

¿Ruptura total?

Pero más elocuente ha resultado el enfrentamiento con el que se supone es su socio de un hipotético Gobierno, aunque lo haya vetado personalmente. Lo cierto es que con la vehemencia que ha respondido al final el líder de Podemos al presidente en funciones, nadie diría que ni siquiera el jueves se consiga llegar a una investidura: “Somos una fuerza política modesta, pero no nos vamos a dejar pisotear por nadie”.

Sánchez ha amenazado a Unidas Podemos con que si finalmente no hay acuerdo “piénsense mucho el votar en contra, con la ultraderecha, la formación de un Gobierno socialista”. El candidato a la presidencia ha instado a Iglesias a que acepte la oferta que les ha hecho para formar un gobierno de coalición porque es “generosa”. La respuesta de Iglesias ha sido muy contundente: “Si opta por ir a otras elecciones no volverá a ser presidente nunca”.

Así, o hay una ruptura total o todo ha sido, como ha dicho Albert Rivera, “puro teatro”. Es entonces cuando habría que recordarle a Sánchez que deje de pedir la abstención a las formaciones que no están de acuerdo con él porque que él mismo dimitió no hace tanto como diputado para no tener que abstenerse en la votación de investidura de Mariano Rajoy.
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