21 de junio de 2021, 12:49:54
Comunicación

hemorroides, estreñimiento, lubricantes...


La publicidad rompe tabúes en el terreno íntimo



Eslóganes como "las leves pérdidas" o "mejorar la regularidad intenstinal" han pasado de moda. Los publicistas más osados experimentan con frases tan provocadoras como "picor anal", "sequedad vaginal" y por qué no, "estreñimiento". Sin paños calientes. Tirar la piedra y esconder la mano, pues si estos productos ya avergonzaban a muchos clientes en la farmacia, cómo dar la cara ahora ante el resto del aforo y del boticario. Los expertos en materia son contundentes. Hay que conectar con el consumidor sin tapujos y tocarle la fibra sensible; donde más le duela. No es elegante, ni ortodoxo, pero sí correcto. Además, emitir este tipo de comerciales a la hora de comer garantiza un éxito seguro. Mientras llenamos el buche estamos más receptivos a empaparnos de todas las marcas que velan por nuestro aparato digestivo.



Provocación antes que calma chicha en publicidad, pero ¿cuál es el límite? Johnson and Johnson, especializado hasta ahora en mostrar bebés rollizos y rubicundos, ha decidido promocionar también su lubricante para relaciones sexuales. El clásico K-Y llega a las pantallas de la mano de unos graciosos muñequitos de plástico que copulan, tras la brecha que Dúrex rompió en el hielo, con su línea de geles íntimos. Una versión más light es el discreto Vaginesil, que a pesar de todo, también sorprende durante la sobremesa.


La ley General de Publicidad, en sus artículos comprendidos entre el tercero y el octavo, regula la publicidad ilícita sin mencionar la connotación sexual en horario infantil, que abarca de lunes a domingo de 6:00 a 22:00 horas. Sin embargo, sí especifica la prohibición de promocionar tabaco o bebidas alcohólicas de más de 20º en televisión. Por otra parte, la legislación aclara que cualquier anuncio de producto sanitario o medicación deberá pasar por una autorización administrativa previa. Esto refleja que la norma se mantiene al margen del buen gusto y de lo que entendíamos por decoro. El caso de Hemoclin es cuando menos, pintoresco. Una nueva pomada antihemorroidal y antifisuras que capta la atención, con una clarísima voz en off, de aquellos que sufren "molestias anales", sin ningún circunloquio.


Otro ejemplo son las lavativas "Micralax", para aliviar de manera rápida el estreñimiento, o los supositorios de glicerina. La visión del mecanismo es esencial durante los escasos segundos que duran sus "spots". Herederos directos del yogur con bífidus, los cereales con fibra o incluso de todo tipo de compresas higiénicas, azote de la sangre menstrual y las leves pérdidas de orina. Que para las grandes, ya están los pañales con sus correspondientes pomadas antiirritación.

Tenemos hemorroides, sequedad vaginal, gases, halitosis, tapones de cerumen, incontinencia y estreñimiento. Además, roncamos. La vieja Europa es la gallina de los huevos de oro para estos productos milagro que alivian los achaques de la edad, en un lenguaje publicitario que huye de los eufemismos y del ingenio.

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