14 de abril de 2021, 1:17:24
Sociedad

VIAJES


Turismo negro: huir de lo típico para indagar en lo más emocionante de la historia

Sara Cabrero

El tanoturismo gana cada vez más adeptos y se convierte en una forma habitual de viajar.


Mientras que unos ya han disfrutado de sus merecidísimas vacaciones, otros todavía no tienen claro siquiera qué destino elegir. ¿Playa o montaña? ¿Pueblo o ciudad? En el turismo negro o tanoturismo poco de esto importa, y lo que se valora es la siniestralidad y el magnetismo de las localizaciones.

Auschwitz, el cementerio judío de Praga o la prisión de Alcatraz forman parte de estos destinos. También otros menos populares como el penal de Port Arthur, en Tasmania, o las fétidas cuevas de Gomantong, en Malasia. Localizaciones siniestras, a veces relacionadas con la muerte, que conmemoran desastres y cuyas historias estremecen.

Por raro que parezca, el turismo negro gana cada vez más adeptos y para saber en qué consiste y por qué el ser humano siente curiosidad por estos lugares, pese al pavor que pueden causar algunos, Míriam del Río ha escrito Turismo Dark. Destinos con oscuros magnetismo (Editorial Luciérnaga, 2019).

En un recorrido por más de 60 lugares oscuros, la autora da respuesta a todos estos interrogantes y demuestra que esta nueva forma de viajar es en realidad una práctica más habitual de lo que se piensa. De hecho, la atracción número uno en Estados Unidos es precisamente las Torres Gemelas.

"Hay un tipo de turista que ya no se conforma solo con el simple hecho de visitar el lugar, busca emociones fuertes. Casi quiere experimentar lo sucedido en su propia piel", cuenta Del Río a El Imparcial.

"A mí siempre me ha interesado la cara B de la historia. Lo típico y tópico me resulta aburrido. Hay que conocerlo, pero prefiero aquellos sitios que emanan un ambiente lúgubre, decadente, con niebla… Me gusta ese típico escenario de película romántica inglesa", confiesa.

El turismo dark no es sinónimo de "morbo", subraya, "es mucho más profundo de lo que se cree". "No consiste solo en visitar un lugar donde ha habido una masacre o un asesinato, es ahondar en la historia. Tirar del hilo y ver qué es lo que esconde". Puede ser una isla abandonada, un pueblo deshabitado, un museo… En definitiva, cualquier lugar que tenga una historia detrás. Hay algunos que se pueden visitar y otros que es preferible leer sobre ellos desde el sofá.

"No hace falta coger un avión. Tampoco ser muy valiente. Puedes acudir al cementerio que tienes a la vuelta de la esquina y practicar este tipo de turismo". "Se trata de un espacio relacionado con la muerte, aunque quizás no se corresponda demasiado con la perspectiva que la gente a priori puede imaginar".

Turismo Dark. Destinos con oscuros magnetismo contiene una selección de lugares que albergan todo aquello que produce temor, pero que a la vez seducen y llaman. Entre los preferidos de su autora se encuentra la ciudad fantasma de Prípiat (Ucrania), muy de moda ahora con la serie de Chernobyl. Atraída por toda la historia que hay detrás, recuerda que parte de ella puede llevarse incluso a casa porque el lugar continúa siendo radiactivo.

El 26 de abril de 1986 tuvo lugar uno de los mayores desastres nucleares de la historia. Explotó el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil y el estadillo liberó una alarmante cantidad de gases de fisión a la atmósfera. Se calcula que la radiación que se liberó entonces fue solo una ínfima parte de la de Hiroshima en 1945.

Miles de personas se vieron afectadas por esta toxicidad. Desde 1990 se han reportado más de 6.000 casos de cáncer de tiroides en la zona, enfermedades extrañas y malformaciones en los recién nacidos que aún hoy generan graves problemas de salud.

Quien se atreva, puede ir a visitar Prípiat. Hay varios turoperadores que se encargan de organizar la excursión aunque, señala Del Río en su libro, "apenas proporcionan material de protección como mascarillas y algún medidor de radiactividad".

En la ciudad postapocalíptica "aún se pueden ver los escudos de la Unión Soviética en sus edificios, máscaras de oxígeno desperdigadas por el suelo, trozos de hierro carcomidos por el óxido, innumerables juguetes sin dueño o algunos fragmentos del himno ruso que perduran en los muros".

Míriam del Río ha estado en "muchos" de los sitios sobre los que ha escrito, sin embargo, reconoce que otros que describe son meramente testimoniales, como la isla de Queimada Grande (Brasil) o Sentinel del Norte (India).

El primero, está infestado de mortíferas serpientes. La especie más letal es la bothrops insulares, o víbora de lanza dorada, que es endémica de la isla, "una de las más peligrosas del mundo". Se estima que por cada metro cuadrado hay entre uno y cinco de estos reptiles. En el segundo habita una hostil tribu indígena que no acepta la visita de forasteros. Todo aquel que se acerca recibe una respuesta violenta: los indígenas comienza a lanzar flechas intentando asesinar a los intrusos. El último caso que se conoce fue en noviembre de 2018 cuando un joven misionero estadounidense que pretendía evangelizar a la tribu fue asesinado por aproximarse demasiado.

Aunque el libro rescata decenas de historias como estas, dice la escritora que otras "se quedaron en el tintero": "El relato tenía que acabar en algún momento", reconoce entre risas. No obstante, asegura que está preparando una segunda entrega. "Tengo tanta información y tantos lugares nuevos que he descubierto que tengo que plasmarlo en algún sitio".

Uno de ellos será el Templo de Karni Mata, en la India. "Es un templo hindú de adoración a las ratas y allí hay miles. La gente las adora, son sagradas, y, además, hay que entrar descalzo". "A mí me gustó muchísimo, es súper interesante. Ahora bien, tienes que saber a lo que vas".

Con cientos de lugares aún por explorar y escribir, Míriam del Río promete que "hay turismo dark para rato".

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