18 de agosto de 2019, 12:51:25
Cultura

LIBROS


David Felipe Arranz llena de indios, vaqueros y princesas galácticas el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón

EL IMPARCIAL


Ayer, el Salón de actos del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón fue el escenario de la presentación del último libro de David Felipe Arranz, Indios, vaqueros y princesas galácticas. Los rebeldes del cine (Pigmalión), un volumen que el filólogo y periodista vallisoletano dedica a los inadaptados y heterodoxos del celuloide. El cineasta asturiano, Rai García, hizo las veces de padrino del libro, que suscitó un amplio debate entre el público asistente, interesado en cuestiones como la evolución del western o el menos conocido trabajo de los guionistas.

Arranz, profesor de Comunicación en la Universidad Carlos III de Madrid, destacó algunos nombres propios del cine estadounidense, como John Huston, Edward Dmytryk, Sam Peckinpah, Orson Welles, Jerry Lewis o Robert Redford, y comentó sus filmes más rupturistas con el sistema de su tiempo. “Lewis, habitualmente conocido como cómico, en realidad era un antisistema que arremetió contra la hostelería, el turismo, la sanidad o el comercio impulsados por los gobiernos de JFK o Lyndon B. Johnson, ferozmente y, a la vez, haciendo gala de un humor genial”. El presentador, Rai García, también hizo hincapié en cómo muchos de ellos combinaron películas alimenticias con filmes de autor, tal es el caso de Welles y de Huston.

Arranz y García coincidieron en señalar Fraude, de Orson Welles, como un ejemplo de rebeldía: “A Welles los grandes estudios y los productores le recortaban el metraje porque simplemente querían controlar el producto, ajenos a la realidad: que era un genio”, comentó David Felipe Arranz. Como ejemplo citó El cuarto mandamiento o La dama de Shanghái, mutiladas por la RKO y la Columbia, respectivamente. Con respecto al western, Arranz reivindicó una revisión urgente: “el género es mucho más que vaqueros disparando a indios: hemos hecho una intolerable lectura superficial de unas obras maestras que fueron escritas, por ejemplo, por mujeres como Leigh Brackett o Dorothy M. Johnson. ¿Alguien es capaz de decir que los westerns de Ford o de Hawks carecían de una visión femenina? Brackett está además detrás de muchos matices de la princesa Leia en El imperio contraataca”. También el debate se centró en temas como la codicia humana en El mundo está loco, loco, loco, el ecologismo en Las aventuras de Jeremiah Johnson o el ménage à trois de Dos hombres y un destino, título de George Roy Hill que, según Arranz, debe mucho al ¡Viva Zapata! de Elia Kazan.

El ensayo reúne trabajos, además, sobre John Ford, John Cromwell, Budd Boeticher, Don Siegel, Robert Aldrich, William Wyler, Edgar G. Ulmer, Stanley Kramer, Lewis Milestone, Clint Eastwood, o de cineastes europeos como Géza von Radványi, Valerio Zurlini o Michelangelo Antonioni. También analiza el de directores españoles, como Basilio Martín Patino, al que Arranz considera un maestro de la innovación al experimentar con formatos y narrativas revolucionarias, como en Queridísimos verdugos o Madrid. “Basilio fue un anticipador y un experto en abolir fronteras: merece un reconocimiento muchísimo mayor del que ha recibido”, señaló Arranz.

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