6 de diciembre de 2019, 15:12:29
Sociedad

MEDIO AMBIENTE


La ONU pide que se deje de comer carne para frenar el cambio climático

EL IMPARCIAL/Agencias


La meta del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global muy por debajo de dos grados no podrá lograrse sin cambios en el uso global del suelo, lo que está ligado al modo en que producimos alimentos, ha advertido este jueves un informe de la ONU, que sienta las bases para futuras negociaciones sobre cambio climático.

La crisis climática ha alcanzado tal dimensión y rapidez que ya no basta con fijarse solo en un sector para rebajar la temperatura. Hacen faltan cambios profundos también en la producción de alimentos mundial y la gestión de los suelos, así como en las dietas.

El informe pone de manifiesto que la dietas basadas en alimentos de origen vegetal como cereales secundarios, legumbres, frutas y verduras traen un beneficio positivo y son ideales para la conservación del ecosistema. Dentro de estas dietas también se incluyen algunos alimentos de origen animal, pero deben ser producidos de manera sostenible con bajas emisiones.

La ministra Ribera: "Todavía se está a tiempo de preservar un suelo que no contribuya al cambio climático,aunque ello requiere cambios importantes de comportamiento y pautas sociales"

En el documento, aprobado tras cinco días de reuniones entre 107 científicos de 52 países, es clave para futuras negociaciones entre Estados firmantes e influirá en las que se produzcan durante la cumbre climática anual que se celebrará en diciembre en Santiago de Chile.

El IPCC contiene recomendaciones para que los gobiernos dicten políticas con el fin de cambiar el uso forestal y agrícola del suelo para así contribuir a la lucha contra el cambio climático, teniendo en cuenta que, entre otras cosas, los bosques absorben cerca de un tercio de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

El suelo tiene un papel ecológico especialmente relevante para preservar el equilibrio ambiental de los ecosistemas del planeta y eso exige evitar su degradación y desertificación, una tendencia con especial impacto en países como España por sus condiciones climatológicas y geográficas.

Así, se propone retomar prácticas agrícolas, ganaderas y silvícolas de las poblaciones indígenas tradicionales, ya que según el documento "su experiencia puede contribuir a los desafíos que presentan el cambio climático, la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y el combate de la desertización".

Por otro lado, en el documento también se recomienda la puesta en marcha de "políticas que reduzcan el despilfarro de comida e influyan en la elección de determinadas opciones alimentarias", en alusión a dietas menos carnívoras y que reduzcan la población obesa o con sobrepeso, próxima a los 2.000 millones de personas.

De acuerdo con el informe, se derrocha entre un 25% y un 30% de la comida que se produce en el planeta

En el informe se fija, por primera vez, la relación directa entre el cambio climático y la degradación del suelo global (zonas más áridas, pérdida de biodiversidad, desertización) y se advierte de un aumento de las sequías en regiones como el Mediterráneo o África del Sur debido al calentamiento global.

En otras zonas, como los bosques boreales, los efectos del cambio climático podrían incluir mayor riesgo de incendios forestales o de las plagas, según el texto del IPCC.

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