20 de noviembre de 2019, 20:49:05
Editorial

EDITORIAL


Éxito de Pablo Casado



Después del batacazo que sufrió el PP en las elecciones generales, y pese a que los resultados de los autonómicas tampoco fueron buenos, Pablo Casado ha sabido pactar con discreción, paciencia e inteligencia y lograr para su partido la presidencia de la Comunidad de Madrid y el Gobierno del Ayuntamiento de la capital de España. No ha sido fácil. isabeHa tenido que aplacar los remilgos de Ciudadanos, aterrado de ser calificado de extrema derecha, y de la lógica exigencia de Vox de imponer algunas de sus propuestas antes de dar sus votos. El presidente del PP ha sabido torear con templanza hasta que, por fin, Isabel Díaz Ayuso ha sido investida. A partir, de ahora los acuerdos entre los dos grandes partidos del centro derecha son el mejor tubo de ensayo para preparar una alianza a nivel nacional, el único modo de desalojar al PSOE del poder. De momento, todo apunta a una repetición de elecciones en noviembre.
Porque el PP, Ciudadanos y Vox han entendido que el deseo de sus votantes no era otro que ese: evitar que el PSOE y la ultraizquierda tomaran el poder en Madrid, además de en las Comunidades de Andalucía, Castilla-León, Murcia e infinidad de Ayuntamientos. El multipartidismo obliga a alcanzar acuerdos y, para ello, hay que ceder. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que han pactado en numerosas Comunidades y Ayuntamientos, han encallado, en cambio, en unir sus fuerzas para el Gobierno de la nación. De ahí, el bloqueo del que tanto se queja el PSOE, pese a ser el principal responsable. Pues es el candidato a la Presidencia quien tiene que ocuparse de negociar y no esperar a ser investido sin mover un dedo y con 123 escaños.
El indudable éxito de Pablo Casado es también el de Albert Rivera y Santiago Abascal, quienes pese a sus reticencias iniciales han terminado por aceptar ese mandato de sus votantes. Y es que gobernar el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid puede ser el trampolín para ese acuerdo a nivel nacional que, aunque ahora parece imposible, es el único modo de evitar que Pedro Sánchez, con Podemos, los separatistas y los proetarras gobiernen España. Los líderes del PP, Ciudadanos y Vox tiene que aparcar personalismos y partidismos si quieren evitar la tragedia de que durante las siguientes Legislaturas nuestra nación caiga en manos de un Gobierno Frankenstein, como sabiamente lo definió Alfredo Pérez Rubalcaba.
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