10 de diciembre de 2019, 21:03:01
Deportes

FINAL


US Open. Andreescu deprime a Serena y se proclama campeona

M. Jones

La joven canadiense soportó la presión y aplazó el anhelado primer triunfo como madre de Williams en un Grand Slam.


Todo apuntaba a que este sábado Serena Williams cumpliría el sueño de alcanzar los 24 títulos de Grand Slam, marca con la que la igualaría el récord de la australiana Margaret Court. Se enfrentaba a Bianca Andreescu, una canadiense de 19 años que nunca se había visto en un evento semejante. Se trataba de la final del US Open 2019, un coloso rebosante de intensidad y presión para sus dos protagonistas. La leyenda que contaba con toda la experiencia imaginable ante la pujanza hambrienta del talento juvenil.

El caso es que Andreescu, con casi la mitad de años que Serena, fue la tenista con mayor aplomo del envite. Contra todo pronóstico puso la guinda a su participación en el torneo estadounidense aferrándose a su estilo de juego y plan estudiado para arrancar un pedacito precoz de gloria. Ganó por 6-3 y 7-5, en un esfuerzo que llegó a la hora y 40 minutos simplemente porque en el tramo postrero el icono emitió un respingo orgulloso y a la novata le pesó el miedo a ganar.

La canadiense no notó la asimetría de los precedentes (Williams jugaba su final de Grand Slam número 33) y partió con rebeldía. Mezcló el tipo y la profundidad de sus golpeos para desccolocar a una favorita que había viajado por el campeonato con comodidad. Serena respondió desde temprano con errores ante la pauta agresiva de una Andreescu que avisó con celeridad: rompió el saque ajeno a las primeras de cambio. Las dejadas con que salpicó ese juego le entregaron la iniciativa. Y no lo desaprovechó.

Quiso remontar la coleccionista de trofeos y braceó con su característica potencia, tratando de congraciarse con las sensaciones y con la grada al celebrar cada punto con efusividad. Mas no le llegó. Sus fallos no forzados se multiplicaron y el primer set se le escaparía. El ejemplo explícito del padecer de Serena se manifestó en el séptimo juego, cuando se demoró más de 20 minutos en evitar un nuevo break en contra. Zanjaría la manga con una doble falta descriptiva.

Y acusó el golpe psicológico la menor de las Williams. Tenía todavía fresca su dolorosa derrota en ese mismo escenario ante Naomi Osaka, hace un año. El 84% de efectividad con su primer servicio había catapultado a la primera canadiense en ganar un Grand Slam. Serena se quedó en un 50% y más de doble de los errores no forzados de su contrincante. Bianca, simplemente, había ejecutado mucho mejor y había competido sin nada que perder.

El guión prosiguió y la aspirante arrebató el servicio a la jugadora local a la primera en la segunda manga. La tribuna del abarrotado Arthur Ashe, en la que estaba presente la duquesa de Sussex, Meghan Markle, sentada junto a Venus Williams, se contaminó de dudas en torno al rendimiento de su ídolo. De hecho, la joven jugadora se escaparía con varios juegos de ventaja y aparentaba poder cerrar el triunfo con una paliza de índole rotunda.

Mas le sobrevino la presión por ganar su primer título grande y comenzó a descentrarse. La precisión se perdió en medio del inminente flujo de errores no forzados y Serena asomó, orgullosa. Se abrió una repentina ventana de oportunidad para la veterana -37 años- y la afición apretaba. Se ajustó la relación de fuerzas y los cuatro juegos de colchón de Andreescu dieron paso a un 5-5 incierto. Y, en esa cima nerviosa, la perla canadiense localizó calma para autografiar un 7-5 para el recuerdo. Sólo el tiempo dirá si en este día se contempló el nacimiento de una estrella.

"Bianca ha jugado un partido increíble, estoy muy orgullosa de ti y feliz por ti. Siento mucho orgullo por poder competir al nivel más alto durante 20 años", manifestaría Williams al término del duelo, toda vez que perdió la sexta final de las última ocho en las que ha participado. No ha ganado desde que fue madre y su sueño ha de aplazarse, sin embargo, se lo tomó mucho mejor que en 2018 -cuando puso a la grada en contra de Osaka por su pelea desairada contra el juez de silla-.

Andreescu, tímida, se limitó a señalar que "he trabajado muy duro para este momento". "Ha sido un sueño hecho realidad jugar en este escenario contra Serena. Intenté prepararme lo mejor que pude, como con todos los partidos, y no enfocarme en quién iba a ser mi rival, y estoy muy orgullosa de cómo lo he manejado todo", sentenció, entusiasmada por estar en condiciones de alzar el trofeo tras haber tumbado a una de sus referencias en este deporte.

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