31 de mayo de 2020, 3:05:48
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MMA


UFC 242. Khabib cazó a Poirier y sigue escribiendo su particular leyenda triunfal

M. Jones

El daguestaní sufrió como nunca pero logró imponer su estilo con jerarquía.


La atención de los aficionados a los deportes de contacto se giró este sábado hacia Abu Dhabi (Emiratos Árabes). La UFC 242 congregó a millones de seguidores en todo el planeta en un evento en el que el principal atractivo residía en el regreso al octágono e Khabib Nurmagomedov. El daguestaní volvía a la actividad ppara defender su título de campeón del peso ligero, toda vez que pagó la inhabilitación sufrida -y que esperó a que levantaran el veto a sus familiares y compañeros de equipo por aquella algarada tras la lucha ante Conor McGregor-.

Así las cosas, Khabib tuvo que soportar sobre sus hombros toda la presión imaginable. La resacada de la batalla ante el irlandés le ha convertido en un emblema para la comunidad musulmana internacional, para Rusia y para Daguestán. Con ese peso hubo de salir a medir su estado de forma ante Dustin Poirier, el campeón del peso ligero interino que viajó a Oriente para demostar que es el verdadero dominador de la división y no un simple entremés antes de los primeros espadas.

Meses de preparación y trabajo silente desembocaron para Nurmagomedov en una pelea que le expuso al peor rato que ha pasado en el octágono. Y es que aunque ejecutó su habitual ejercicio de autoridad durante los rounds que se disputaron, estuvo a punto de caer en una astuta guillotina implementada por Poirier. El estadounidense había susurrado el uso de esa maniobra como forma de contraataque ante los derribos de Khabib y lo puso en práctica en el tercer asalto.

El ruso, en esa altura del esfuerzo, pudo subrayar su capacidad de sufrimiento y de agonía para soportar el agobio e ir escapando de la treta poco a poco, escurriendo su cuello de entre la guillotina. Respiró, ya de pie, y pasó casi de inmediato a emitir el fogonazo final. Aceleraría, amortizando el cansancio impartido a Dustin en los dos asaltos anteriores -desarrollados en el suelo-, y alcanzó a vencer por sumusión, por la vía de su enésimo estrangulamiento. Poirier no tardó en 'tapear'.

Se había librado de múltiples intentonas ejecutadas por el daguestaní a lo largo de la pelea, pero en el tercer round no supo cómo diluir el ataque y en cuanto notó la presión tiró la toalla. De este modo quedaron atrás nueve de meses de sanción. Recogió Khabib otra siembra fenomenal de su pentagrama de lucha y le puso una guinda espectacular. Y lo celebró saltando de la jaula. Esta vez no para golpear a nadie del equipo rival, sino para dar un abrazo a Dana White, presente en primera fila.

Poirier sólo desestabilizaría al vencedor en dos momentos: en una derecha certera conectada enel inicio del segundo asalto y en la mencionada guillotina infructuosa. Mas dio la talla, dentro de la obligación de competir bajo las normas del sambo. Y cuando concluyó el intercambio de sudor y sangre primaría la elegancia. En ese instante, con la tensión y el nerviosismo ha dejados atrás, Khabib verbalizó su verdadera victoria ante las cámaras y el micrófono de la UFC.

"¿Por qué nos tenemos tanto respeto? Ustedes recuerdan mi última pelea, con ese tipo irrespetuoso (Conor McGregor). Tuve que soportar todas sus estupideces. Quiero olvidarme de todo eso. Realmente demostramos de qué se tratan las artesmarciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés). Las MMA tienen que ver con el respeto. Cuando entras a un gimnasio te enseñan a respetar el lugar, a tus compañeros, a los entrenadores y a mantener todo limpio. Las MMA no tienen nada que ver con los insultos", proclamó. Al fin, consiguió cambiar la lógica promocional de la UFC para dirigirla hacia el prisma asiático de los artistas marciales. Dana White ha expondrá si este cambio de paisaje ambiental ha repercutido en el monto a repartir.

Nurmagomedov, que sumó su duodécimo triunfo concatenado, entrando ya en rango histórico a sus 30 años, prosiguió soltando toda la intensidad y la presión acumulada. "No sé porque tengo tanto en mi vida. Sólo puedo decir gracias a mi padre, a mi entrenador Javier Méndez, a mis hermanos, con quienes crecí a la par. Todo lo que tengo, lo tengo por mi equipo. Todos los que están aquí, perdón si me olvido de alguien", compartió. Y remató sus declaraciones en el día que firmó el 28-0 (invicto) proclamando que recaudará fondos para ayudar a las causas solidarias que desarrolla Poirier en Estados Unidos.

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