18 de septiembre de 2019, 9:04:40
Los Lunes de El Imparcial

Ensayo


Jesús Núñez: Daesh


Catarata. Madrid, 2019. 128 páginas. 14 €

Por Alfredo Crespo Alcázar


Jesús Núñez nos plantea en Daesh. El porvenir de la amenaza yihadista un ensayo de fácil lectura y bien documentado que tiene como objeto de estudio el Daesh, quizás la principal amenaza para la seguridad en los últimos tiempos. Al respecto, comienza haciendo una serie de precisiones fundamentales. La primera de ellas alude a la propia denominación de esta organización terrorista, Estado islámico, con la que ha tratado de lograr una legitimidad de la que carece y justificar los numerosos atentados perpetrados. Para el autor, Daesh en ningún caso es un Estado, sino un territorio conquistado por la fuerza.

Posteriormente, introduce dos reflexiones a tener en cuenta por quienes desde posiciones académicas estudian el terrorismo. Por un lado, rechaza el carácter irracional que suele asignarse a los terroristas: “Se equivoca quien entre en este terreno pensando que nos enfrentamos a una caterva de locos que actúan irracionalmente, movidos únicamente por un irrefrenable instinto asesino. No están locos. Tienen sus razones, aunque no las compartamos, y tienen un objetivo y una estrategia para lograrlo. Y lo mínimo que se impone es conocerlas para poder contrarrestarlas” (p. 68). Por otro lado, el autor elimina la tradicional relación de causa-efecto entre pobreza y terrorismo (p. 47).

Junto a ello, indaga en los orígenes de Daesh, los cuales son anteriores a 2014, fecha en la que tomó Mosul y proclamó el Califato. Núñez señala que Daesh sería una rama rebelde de Al Qaeda a quien superó en letalidad y capacidad de atracción, además de obligar a aquélla a cambiar de estrategia. En efecto, la organización terrorista que tuvo como cabeza visible a Osama Bin Laden tiende a presentarse en la actualidad como una “versión moderada” que condena los ataques a la población chií y a las mezquitas. Este fenómeno, además de cinismo, ilustra la capacidad del terrorismo para adaptarse a un escenario (internacional) cambiante y mantener intacta su actividad liberticida.

Daesh se convirtió en el grupo terrorista de referencia durante el periodo 2014-2017. El que así fuera obedeció a una serie de causas complementarias que el autor escruta con precisión. Por un lado, superó el anquilosamiento de Al Qaeda, mostrándose como una organización más dinámica, lo que le permitió captar a numerosos ciudadanos tanto de países musulmanes como de Europa occidental y, aunque no todos ellos consiguieron viajar a Siria e Irak, sí cometieron atentados en sus países de origen en nombre del Daesh. Por otro lado, manejó con soltura las redes sociales y las nuevas tecnologías de la comunicación, creando un poderoso conglomerado mediático que constaba de revistas (Dabiqq), agencias de noticias (Amaq) y una red de emisoras de radio (Al Bayan). Esta estrategia le facilitó transmitir numerosos mensajes complementarios que variaban en función del receptor y que le servían para reclutar, mostrar sensación de invencibilidad y difamar a otras religiones.

La parte final de la obra alude a los riesgos que para la seguridad comporta Daesh a corto y medio plazo. Las derrotas que ha sufrido le han ocasionado la pérdida de feudos como Raqqa, Mosul o Tikrit. Sin embargo, a pesar de la importancia de este hecho, ello no hace a Daesh menos peligroso puesto que cuenta con franquicias asociadas en diversos enclaves geográficos (generalmente países en los cuales el Estado de Derecho es una entelequia), advierte el autor. Bajo el punto de vista de Núñez Villaverde, ni la derrota (ni la solución) militar resulta suficiente para poner fin al terrorismo. Por el contrario, deben atajarse las razones estructurales que lo promueven, considerando obligatorio para tal finalidad la adopción de un enfoque multilateral y multidimensional.

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