13 de noviembre de 2019, 16:42:25
Los Lunes de El Imparcial

Novela


Ariana Harwicz: Degenerado


Anagrama. Barcelona, 2019. 128 páginas. 16,90 €. Libro electrónico: 9, 99 €

Por Federico Aguilar


La argentina afincada en Francia -entre París y el campo-, Ariana Harwicz (Buenos Aires, 1977) no practica una literatura cómoda, sino todo lo contrario. Pudo verse en su trilogía de novelas sobre la maternidad, formada por Matate, amor (Premio al Mejor Libro del Año de La Nación), La débil mental y Precoz, y en el ensayo Tan Intertextual que te desmayas. En Degenerado, esa incomodidad alcanza su culmen en una novela, o nouvelle, quizá no apta para todos los paladares, pero de indudable interés y que da cuenta de que Ariana Harwicz es una de las voces de las letras hispanoamericanas a no olvidar.

“La mente es como un trineo inmundo que nos arrastra por malos caminos dejando huellas para que nos atrapen, callate y decí por qué la manoseaste” leemos al comienzo de este relato duro e inquietante. Estamos en una fría noche, y un hombre está tranquilamente en su casa. Pero rápidamente todo estalla: “Una pila de gente se amontona frente a mi portón, nunca pensé que eran tantos por acá, hay más que en el última festival de música y comparsa en el día del vinicultor, más que en el mercado cuando quedan restos de pescados y se abalanzan”. En efecto, frente a la casa de ese hombre se concentran los vecinos y la policía. Todo se van convirtiendo en un espectáculo en una sociedad, la nuestra, donde parece que es precisamente el espectáculo el que prima. El hombre es un presunto pedófilo, violador y asesino, acusado de matar a una niña de cinco años. Puede que sea un extranjero, un inmigrante, aunque esto no está claro.

Lo que sí está claro es que lanza un monólogo, un soliloquio, en el que trata de justificarse, de atacar a todos, incluso en ciertos momentos de convertirse de victimario en víctima, de obviar su responsabilidad y cargársela a la sociedad, a sus padres, a oscuros episodios en su infancia: “Este mundo está lleno de mal, el mal del que me acusan, si fuera cierto, si lo hubiera provocado, sería solo la consecuencia. ¿Cómo se juzga a un prisionero de guerra?, ¿Cómo si hubiera vivido pacíficamente?”

El hombre a quien se juzga de tan horrendo crimen no deja de reconocer que es un monstruo, pero piensa que los que le juzgan también lo son. Ariana Harwicz se introduce en la mente de un criminal y nos ofrece un acerado viaje al enigma del mal, a esa violencia que anida en todo ser humano y la que algunos dan rienda suelta.

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