12 de noviembre de 2019, 7:10:48
Cultura

TEATRO DE LA ABADÍA


Hemos venido a darlo todo, una gran fiesta kitsch que busca la catarsis colectiva

E.I.


Hemos venido a darlo todo, último espectáculo de la compañía Voadora, llega a La Abadía como una gran fiesta kitsch que busca la catarsis colectiva del público a través de la música electrónica. Una creación de José Díaz, Hugo Torres, Fernando Epelde y Marta Pazos, bajo la dirección de esta última, con escenografía de Carmen Triñanes, iluminación de Nuno Meira e indumentaria y caracterización de Fany Bello. El montaje podrá verse en diez únicas funciones, del 19 al 29 de septiembre, en la Sala José Luis Alonso.

Una propuesta única e inusual, entre lo performativo, lo musical y el teatro experiencial que cuenta con una propuesta dramatúrgica singular:

En 1977, la NASA realiza un ejercicio artístico de síntesis y perdurabilidad: enviar al espacio un vinilo de oro y algunos materiales extra que pretendían definir a la humanidad en su conjunto. Una selección musical que podríamos entender como un “Best of” de una comunidad orgullosa, confeccionado para sobrevivir al Planeta Tierra. A medio camino entre la Caja Negra y el popurrí de una especie tragicómica.

Cuarenta y dos años más tarde, Voadora revisa esos materiales que nos cuentan mucho más sobre nosotros mismos de lo que la agencia espacial nunca pudo imaginar.

Hemos venido a darlo todo parte de los samplers sonoros de aquellas músicas y los remezcla en directo para ofrecer una experiencia escénica que trata sobre las sutiles diferencias entre un acontecimiento, un acto y una epifanía. Un espectáculo que acaba por convertirse en un rito chamánico colectivo que nos invita a vibrar y compartir una felicidad súbita. A través de su característico gusto por lo retro y lo pop, Voadora nos propone un viaje hacia lo efímero, hacia lo primario… libre de controles y responsabilidades.

Para la compañía se trata de todo un manifiesto: “Nuestro manual y nuestro pacto con la experiencia escénica desde el brillo de todos sus elementos, el movimiento, la música y las imágenes. Queríamos hacer un espectáculo dedicado a la música; no música para el teatro, sino teatro para la música. Ponerla en el centro y que fuera el teatro el que atravesara la música”, explica su directora, Marta Pazos.

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