20 de noviembre de 2019, 20:53:09
Editorial

EDITORIAL


Las debilidades de España



La OCDE ha rebajado la previsión de crecimiento económico mundial al peor dato desde hace una década, lo que coloca de nuevo sobre la mesa la evidencia de una desaceleración del crecimiento global, en un contexto de incertidumbre cuyos principales focos son la guerra comercial entre EEUU y China y la posibilidad de un Brexit sin acuerdo.

Los nubarrones que se atisban en el horizonte coinciden con un periodo de inestabilidad política en España, que encadena cuatro elecciones generales en apenas cuatro años. Si bien es cierto que la economía sigue creciendo por encima de la de otros grandes países de la Unión Europea, no debe subestimarse el impacto de una desaceleración global.

“España resiste bastante bien, bastante mejor que la media de la zona euro, pero no nos gusta la idea de que haya incertidumbre”, aseguró, en referencia a la inestabilidad política, la economista jefa de la OCDE, Laurence Boone, al presentar su último informe, si bien recalcó que España no era el país que más inquieta al organismo internacional.

Sin embargo, y aunque lo que se anuncia no es todavía una recesión, España es un país que sobrerreacciona a la tendencia económica, de modo que suele crecer más que la media en periodos de crecimiento, mientras que cae de forma más brusca durante las recesiones globales.

Es por ello que el país necesita un Gobierno estable, con visión a largo plazo, que afronte las amenazas económicas y sea capaz de adoptar medidas contundentes para paliar los efectos de la desaceleración económica. La deuda galopante, el déficit y la dependencia de una política de tipos de interés inexistentes son elementos de debilidad que tarde o temprano pasarán factura. La política es el arte de prevenir, no el de curar.
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