14 de junio de 2021, 5:21:20
Deportes

SEMIFINAL - IDA


Copa Libertadores. La calidad de River domestica a Boca y ya atisba otra final | 2-0

Diego García

Los pupilos de Gallardo dominaron y pudieron sentenciar ante un conjunto 'Xeneize' en el que Andrada fue el mejor de largo.


El pasado 24 de noviembre el autobús de Boca Juniors no pudo llegar al Monumental de River Plate, debido a los ataques desarrollados por los aficionados locales. Ahí se transformó el 'Superclásico' más importante de la historia en legendario. El primer duelo en la final de la Copa Libertadores entre los dos colosos se decidiría en Madrid. Este miércoles, en la ida de las semis del torneo americano, los futbolistas 'Xeneizes' arribaron sin problema al coliseo del barrio de Núñez, dispuestos a tomarse la venganza deportiva de lo vivido en la capital española. Pero los locales anhelaban repetir final y refrescar su condición de especialista en eliminatorias.

Marcelo Gallardo, que tiene a su club en la séptima plaza de la Superliga argentina, hubo de lidiar con las bajas de Juan Fernando Quintero y Leo Ponzio -dos de los peones principales del éxtasis de 2018-. Y con las molestias de Lucas Pratto y de Nicolás de la Cruz. Este último sería alineado en el prototípico 4-3-1-2, ejerciendo de nexo entre Enzo Pérez, Exequiel Palacios y Nacho Fernández con los delanteros Matías Suárez y Santos Borré. Los carrileros Montiel y Casco, junto con los centrales Pinola y Martínez Quarta, guardarían al arquero Armani. Dentro del estilo colorido marcado por el 'Muñeco', sin un 9 puro.

Gustavo Alfaro, por su parte, daría testimonio de la metamorfosis que vivió su equipo en el mercado invernal. Sólo el punta 'Wanchope' Ábila y el zaguero Izquierdoz sobrevivieron como titulares con respecto al finalista de la pasada Libertadores. La idea resultadista del Boca líder liguero pasaba por el talento de Mac Allister, Reynoso y Capaldo. Soldano fue metido como punta desplazado, con Marcone actuando de ancla en la medular. Mas y Weigandt se desplegarían por los costados, con el mencionado Izquierdoz y López protegiendo al gran Andrada.

Y el evento arrancó con una traca. Se había pronosticado un inaugural cruce de presiones altas con tendencia al ida y vuelta. Y, en efecto, el prólogo vivió ese tipo de intercambio. Ahí, River se manejó mejor. Cedió una contra en la que Ábila bajo un pelotazo para el chut flojo de Reynoso, pero Santos Borré forzó un claro penalti de Mas, broche de una combinación atrancada que dejó el cuero suelto en el área. El colombiano engañó a Andrada con un lanzamiento centrado y puso a la tribuna en pie en el octavo minuto -VAR mediante-.

La intensidad no bajaría tras el descrito punto de inflexión y tampoco las imprecisiones en la guerra de guerrillas. Poco a poco se desnudaría la esencia vertical de Boca y la querencia local por domar el tempo con posesión. Un zurdazo arriba de Reynoso -minuto 14- daría sentido al correcalles impuesto, patrocinado por el derroche intensivo de sudor y la búsqueda, también 'Millonaria', de espacios a la espalda de la adelantada retaguardia ajena. Competían los dos escuadrones con valentía posicional y, por tanto, con riesgos. Y de una pérdida en la medular Mc Allister descerrajaría un cañonazo de larga distancia que hizo volar a Armani -minuto 18-.

Pasaría el rigor táctico a mandar y afearía el juego, regando de escaramuzas al césped y limitando la influencia de los mediapuntas creativos. Y el pelotazo hacia Ábila se tornó en norma en un dibujo visitante que decidió protegerse en el modelo de repliegue y salida. En el minuto 25 ya se había establecido la iniciativa de River (llegaría a un 68% de posesión), con Nacho Fernández y Enzo Pérez más participativos. Eso sí, calculado los riesgos, pues Mc Allister -iluminado- le robó la redonda a Martínez Cuarta y sólo su falta de pericia en el centro definitivo alejó a 'Wanchope' de la opción de empatar. Las cartas, por tanto, estaban encima de la mesa: los 'Xeneizes' viajaron para pelear y volar, mientras que los de la 'Franja' querían combinar. Con Milton Casco y Montiel uniformados de extremos.

Confiaban los subordinados de Alfaro en su capacidad de cierre y astucia para localizar el momento de estirarse. Aunque regalaran territorio. Y funcionaba en fase defensiva el plan: Andrada no desgastaría sus guantes a pesar del dominio total local. Las ráfagas de faltas repiquetearían de forma periódica, mas la confrontación de estilos aparentaba brindar comodidad a todos -salvo al delantero rematador Soldano, que fue un pobre extremo por encargo del técnico-. El diapasón bajaría por mor del control de River, no así la explosividad y dureza de las ayudas y coberturas. De hecho, Izquierdoz se jugaría la roja directa en una patada sin sentido a Borré. Mas, en central rindió con creces.

El delantero colombiano bajaría un centro para el derechazo centrado de Suárez, en el minuto 38. La producción de su equipo no resplandecía frondosa, no lograban traducir la concatenación de pases en profundidad. Únicamente cuando imponían superioridades por banda o saltaban en transición hacían daño. Y de un centro, sin marca, de Montiel nació la ocasión para el 2-0. Palacios pescó el rechace y asistió -con toque de seda- para el remate a placer de Borré. Andrada salvó a los suyos. Mucho más: les dio confianza. Y en el envés de la jugada Mc Allister puso al corpulento Ábila en mano a mano con Casco. El tanque venció y cedió para que al joven Capaldo le pudiera la presión. Al borde del área pequeña, y en solitario, la mandó a las nubes -minuto 43-.

El eclipse del primer acto reprodujo los fuegos artificiales del inicio. Un lanzamiento de falta de De la Cruz, desde el pico del área, subrayaría a Andrada como el mejor de su delegación, al borde del entretiempo. La jerarquía de River, que arrastraba cinco partidos sin perder en Libertadores contra su némesis, valía si además de balón poseían equilibrio y marcaban a un destacado -y desasistido- Mc Allister. No obstante, la pegada de Boca yacía latente. Guerreaba contra el carácter de novato en semejante cita de Reynoso y Capaldo. Pero a Alfaro le contentaba la performance y la escueta desventaja.

Boca amenazaría con retomar la presión ardorosa abandonada en la reanudación. Cosecharían un nuevo toma y daca que desdibujó el mando en estático local. Montiel, Martínez Cuarta y Palacios amontonarían fallos en la entrega gracias a la maniobra visitante. Y Marcone debió redoblar esfuerzos para barrer cuando los 'Millonarios' batían líneas, pues su esquema quedaba expuesto en ese supuesto. La valentía boquense trataba de reconfigurar la escena. Y Carlos Tévez entró -por un intrascendente Soldano- justo antes de que Montiel dibujara un centro-chut que esputó el palo -minuto 55-. Se volvía a salvar Andrada. Pero sus compañeros no retrasarían posiciones. Tampoco cuando De la Cruz se escapó, centró e Izquierdoz rozó el gol en contra -la suerte hizo que rebotara la trayectoria en Andrada, minuto 61-.

Mutó a verticalidad River, contagiado, y el descontrol también reflejaba la mejor versatilidad local. Gallardo apostó por el inteligente atacante Ignacio Scocco -que suplió a un Borré vaciado- y éste se estrenó con una punzante apertura a Casco y un envío sensacional que Suárez no domó. Había desaparecido Nacho Fernández. Pero Scocco elevó la inventiva para agilizar una triangulación en la frontal que desembocó en centro de Matías y remate a la red de Ignacio Fernández -minuto 71-. Un relámpago rebosante de técnica desnivelaba más la jornada y constreñía a Boca a evidenciar más ambición. Y coordinación en la presión, pues de sus fisuras se agigantaron Palacios y Scocco.

Salvio y Mauro Zárate entraron en la cancha de inmediato -por un Reynoso oscurecido y por Mc Allister-. Y Andrada efectuó un vuelo de foto para evitar el tercero -a vaselina de Suárez-. Y Armani se desperezó para negar a Capaldo el tanto, tras desborde acelerado del 'Toto'. Quemó las naves Alfaro, no le quedaba otra. Y el tiroteo prosiguió con centro de Casco y testarazo de Scocco que lamió la madera. A falta de un cuarto de hora latía el fútbol sin amarres. Con el cansancio erosionando más al planteamiento especulativo. Y en esta altura del combate el 'Xeneize' sollozaba por batir a Armani para sobrevivir y jugársela en la Bombonera.

River seguiría buscando el gol, en una actitud tan romántica como suicida. Boca se aferraba con fuerza a las jugadas a balón parado. Por esta vía inquietarían algo a Armani, antes de que ingresaran Julián Álvarez -por el decisivo De la Cruz- y Lucas Pratto -por Suárez-. Gallardo simplemente renovó sus delanteros, síntoma de la voluntad de sentenciar la eliminatoria. Y el minutaje se quemaba en el desenlace con la épica eludiendo al corazón visitante. No conectarían los recién entrados, todo lo contrario que un Palacios crecido, faro en el epílogo. Por último, el trabajado y merecido festejo 'Millonario' -muy superiores en la segunda mitad- culminaría con la justa expulsión de Capaldo.

- Ficha técnica:

2. River Plate: Franco Armani; Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Javier Pinola, Milton Casco; Enzo Pérez, Ignacio Fernández, Exequiel Palacios, Nicolás De la Cruz (m.85, Julián Álvarez); Rafael Santos Borré (m.65, Ignacio Scocco) y Matías Suárez (m.44, Lucas Pratto).

0. Boca Juniors: Esteban Andrada; Marcelo Weigandt, Lisandro López, Carlos Izquierdoz, Emmanuel Más; Iván Marcone; Franco Soldano (m.55, Carlos Tévez), Nicolás Capaldo, Alexis Mac Allister (m.77, Mauro Zárate), Emanuel Reynoso (m.72, Eduardo Salvio); y Ramón Ábila.

Goles: 1-0, m.7: Rafael Borré, de penalti. 2-0, m.70: Ignacio Fernández.

Árbitro: el brasileño Raphael Claus. Expulsó a Nicolás Capaldo (m.90) y amonestó a Mas, Izquierdoz y Lisandro López, de Boca Juniors, y a Ignacio Fernández, Enzo Pérez y Pinola, de River Plate.

Incidencias: partido de ida de las semifinales de la Copa Libertadores jugado en el estadio 'Monumental' Antonio Vespucio Liberti, de Buenos Aires, ante unos 70.000 espectadores.

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