14 de octubre de 2019, 17:39:56
Los Lunes de El Imparcial

Novela


Carmen de Burgos (Colombine): Los tres libros de Ana Díaz


Edición de Jesús Munárriz. Hiperión. Madrid, 2019. 380 págs. 21,15 €

Por Inmaculada Lergo


Hay libros interesantes por sí mismos y libros interesantes por las circunstancias que los rodean. El presente volumen reúne ambas cosas. Se publican en él, reunidos, una novela -La entretenida indiscreta- y dos ensayos novelescos -Guía de cortesanas en Madrid y provincias y La imperfecta casada-, publicados entre 1920 y 1921 y firmados por Ana Díaz; además de la traducción de Ana Díaz de la Guía de casados de Francisco Manuel Mello (1608-1666). Sobre la identidad que esconde el nombre de Ana Días se ha especulado en diversas ocasiones, y a ellas se suma la presente apuesta de Jesús Munárriz –responsable de esta edición–, atribuyéndola a Carmen de Burgos, Colombine, (Rodalquilar, 1867-Madrid, 1932), con la intención -según me ha comentado él mismo- de que unos textos de valor e interés vuelvan a estar sobre la palestra, se lean y estudien, y se genere una necesaria polémica en torno a su autoría que termine de desvelarla. Por su parte, en el prólogo, ofrece la serie de apreciaciones y razones que lo han llevado a considerar que quien está detrás de este nombre pudiera ser Carmen de Burgos.

El primero de los relatos fue publicado en 1920 (aunque se terminó de escribir en 1918), y los otros dos en 1921, todos ellos por Biblioteca Hispania, y cuya ficha técnica y descripción ofrece el editor en todos sus detalles. La entretenida indiscreta es el relato picaresco de una joven que decide ejercer la prostitución para salir de la miseria, y que va reflexionando al paso de su historia, no solo sobre el cuadro social que contempla, sino sobre todo lo que era debate político, religioso, social, educación, feminismo, etc., en la España de ese momento. Guía de cortesanas… ofrece consejos de todo tipo para las que han decidido serlo; mientras que La imperfecta casada contiene algo tan insólito para el momento como la defensa del adulterio femenino, algo que Carmen de Burgos también se había atrevido a hacer.

Pero volvemos al principio, ¿quién era esta Ana Díaz?, ¿quién se escondió detrás de ese pseudónimo sacado precisamente de una obra de Mateo Alemán, con una clara alusión a la picaresca y la crítica social que va bien con la novela y los ensayos que aquí se reúnen ahora? En un artículo de José Alfonso dedicado a Andrés González Blanco, publicado en ABC (11-10-1962), este, en un comentario al paso, adjudica la autoría de La entretenida indiscreta a Pedro González Blanco, hermano de Andrés. Por otro lado, Camilo José Cela, comentó que Ana Díaz era Edmundo González Blanco, filósofo y hermano de los citados Pedro y Andrés, considerando que cuadraba más con el pensamiento y escritura de Edmundo. El empeño de Munárriz en este tema viene de hace algunos años, en que encontró y leyó La entretenida indiscreta; desde ese momento no ha parado de leer y revolver todo lo concerniente a la supuesta Ana Díaz hasta que, como se ha dicho, especulando que una autoría factible era la de Carmen de Burgos, ha reunido estas piezas bajo su nombre. De Burgos es hoy una de las personalidades más nombradas de la lista -hoy sabemos que bastante numerosa- de mujeres escritoras y artistas de las primeras décadas del siglo XX. Además de una prolífica escritora y periodista, fue traductora, defensora pública muy activa de los derechos sociales y el feminismo, y la primera mujer española -junto a Sofía Casanova- en ser corresponsal de guerra. De Burgos tenía una enorme cultura en muchos campos, como puede comprobarse en sus numerosísimas novelas y demás escritos. Dos recientes publicaciones de textos de Colombine ayudarán sin duda a conocerla mejor: La voz de los muertos, una serie de diálogos satíricos y de denuncia social y de costumbres, en edición de Ana Vian y Mª Jesús Fraga (Torremozas, 2018), y Carmen de Burgos, Colombine. Periodista universal, antología de textos periodísticos recopilados y comentados por Concepción Núñez Rey (Centro de Estudios Andaluces y Fundación José Manuel Lara, 2019).

Por otro lado, pienso que alguno de los amigos y personas cercanas al autor/autora que se escondía tras Ana Díaz, debían estar, como se suele decir, en el ajo. Por ejemplo, rastreando la prensa de la época, encontré un muy sabroso artículo de Joaquín Belda (La Libertad, 13-11-1920), a quien Biblioteca Hispania había publicado otros títulos. En él dice haber conocido en Buenos Aires a “la sevillana” (la protagonista de La entretenida indiscreta es de Martín de la Jara, un pueblo de Sevilla) “Anita Díaz”, después de haber regresado de una gira por América y de haber sido durante unos años en Madrid “una mujer de mundo”, una “deidad” en el “sacerdocio del amor”. Según Belda, la tal Anita le dio un libro con sus memorias, y él vio enseguida -junto con su editor-, que un testimonio tan sincero, directo y bien escrito debía publicarse.

La presente apuesta de Jesús Munáriz es pues un órdago que ha lanzado a la espera, y con el deseo, de que otros lo ratifiquen o lo nieguen, aportando otras posibles pruebas. Por el momento, los medios de comunicación se han hecho eco a través de artículos como el aparecido en Babelia (10 y 12 de agosto) o El Sur (27 de abril), en los cuales no se cuestiona y se da por válida. A falta de documentación escrita que acredite la autoría, sería de todo punto interesante que, tras una lectura detenida de estos textos junto a la de los demás autores a los que se les atribuye y otros posibles, cotejando estilos y pensamiento, sumando el rastreo de la prensa del momento, más otros posibles nuevos datos, definitivamente se confirme o se rebata. Aplaudimos la valentía de Munárriz, porque con este tipo de cosas es como se hacen lectores, se actualizan textos de valor, se fomenta la literatura y se activa uno de los resortes de eso que llaman interés por la cultura.

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