14 de diciembre de 2019, 4:38:03
Deportes

JORNADA 10


Correa lidera el mandato del Atlético sobre el Athletic | 2-0

Diego García

Los vascos se apropiaron de la pelota, pero no amenazarían. El modelo de repliegue y contragolpe colchonero se impuso, con una actuación deliciosa del mediapunta argentino. Por Diego García


Atlético de Madrid y Athletic comparecieron este sábado en el Metropolitano para disputar la décima jornada liguera y con el objetivo de recuperar sensaciones. Los madrileños se encuentran inmersos en el hacinamiento de partidos otoñal, tras haber ganado al Bayer Leverkusen el pasado martes y con la siguiente fecha del campeonato doméstico fijada dentro de cuatro días. Y los vizcaínos arribaron a este envite sin haber ganado desde hace más de un mes. Por tanto, combatirían dos clubes salpicados de dudas con respecto a su juego, al rendimiento coral e individual y a las expectativas creadas en el tramo inaugural del curso. En uno de los clásicos del balompié nacional.

Diego Pablo Simeone alinearía un once con tres sustituciones con respecto al presentado en la Liga de Campeones. Entraron a la titularidad Mario Hermoso, Thomas Lemar y Álvaro Morata, mientras que otorgó respiro a Diego Costa. Ángel Correa volvería a ejercer de segundo punta, con Koke, Sául y Thomas por detrás. Y Oblak sería resguardado por el mencionado Hermoso y Felipe Monteiro, con Kieran Trippier y Renan Lodi en los costados. Esperarían turno el delantero hispano-brasileño, Héctor Herrera, 'Vitolo' y el canterano Riquelme, por mor de tapar la influencia de la baja de Joao Félix y ganar por vez primera en Liga desde el 25 de septiembre.

Gaizka Garitano, en su caso, hubo de lidiar con la baja de Beñat Etxeberría. Confió en Unai Simón como portero, con Unai Núñez e Íñigo Martínez como centrales. Ander Capa y Yuri Berchiche debían defender y atacar desde las bandas, con Iker Muniain e Íñigo Córdoba por delante. Dani García y Unai López ocuparían la medular y Raúl García e Iñaki Williams supondrían la amenaza en ataque. Aritz Aduriz, el recuperado Ibai Gómez, Óscar De Marcos y Mikel San José formarían desde el banquillo. Puntuar en esta difícil plaza pasó a ser una prioridad, a estas alturas de la tendencia negativa.

Las dos mejores defensas del fútbol español alzaron el telón del encuentro con un reto de líneas adelantadas. Presionaría con más ardor el sistema vasco, que, además, quiso portar la iniciativa con un juego combinativo apoyado en el regreso de la preeminencia de Yuri Berchiche. Y de esa personalidad incipiente sobre el césped detectaron una llegada peligrosa que asustó a los locales. En el segundo minuto Unai López botó un córner que Íñigo Martínez cabeceó angulado. Oblak salvó a los suyos con un vuelo de foto que sacó el remate de la escuadra. Y se sostendría la apariencia del duelo entre dos planteamientos parecidos, con los rojiblancos usando más el pelotazo directo hacia Morata.

La ocupación ambiciosa de los espacios limitaría el margen de maniobra en un centro del territorio superpoblado. En consecuencia, las imprecisiones y las interrupciones se multiplicarían, ampliando el ratio de falta por minuto. El centrocampismo, bajo el paraguas de la guerra de guerrillas de corte físico, gobernaría un envite en el que los guardametas sólo serían inquietados por medio del balón parado y de los centros laterales. La batalla por arrancar superioridades por banda, con los carrileros vizcaínos más implicados en la elaboración, suplió al cauce del pase entre líneas. Trompicando la trama y complicando el flujo asociativo. Y la activación tras pérdida de los dos equilibrados escuadrones completaba la compresión táctica.

Tardó 18 minutos el Atlético en concatenar pases con acierto, en una maniobra en transición que concluyó en un córner que provocó el error en la salida de Unai Simón -quien venía de fallar en la jornada precedente-. En todo caso, se jugaba en campo local, con el esquema de Garitano combinando en horizontal y replegando a los capitalinos. En cambio, el respeto excesivo pintó la posesión más de control que de creación. Sólo un centro de Raúl García desde el pico del área que tapó Hermoso saltaría una página del guión. Íñigo Martínez remataría por encima del larguero el consiguiente saque de esquina. Y los colchoneros se limitarían al modelo de cierre y contragolpe, sacrificando el talento de Koke y Saúl. Thomas, asimismo, era objetivo del marcaje de la presión visitante.

Un derechazo de Saúl -a las nubes, en el minuto 24- y un centro cerrado de Lodi estirarían a los atléticos. Poco a poco irían granjeándose más tino en la circulación en vuelo y localizando huecos en el sistema defensivo vizcaíno. Hasta que en el 28 Saúl filtró un pase raso hacia la mediapunta que pescó Correa. El argentino efectuó un control maravilloso y caracoleó en el interior del área, para ceder a la incorporación del canterano zurdo, quien remató a las redes. La mayor pegada capitalina premiaba a su creciente ambición sobrevenida y castigaba a la ausencia de concreción vasca. Mas los 'leones' no se amilanarían y Raúl García respondió con un cañonazo que provocó otra parada meritoria de Oblak.

Antes del descanso, y ante el nuevo marcador, se agudizaría la intención vasca de monopolizar la pelota. Los jugadores en ventaja apostaron por sus virtudes en el achique, retrasando posiciones, y casi les salió redonda la decisión. Un pase largo hacia Correa -excelso en el rol de delantero versátil- germinó en el gran cuerpeo del argentino, que ganó la partida a Unai Núñez, y la vaselina posterior se fue por encima de la diana -minuto 36-. Y previo al intermedio asomaría el protagonismo de un Muniain intermitente para alimentar a Williams. Pero el delantero no pasaría de la emisión de un centro punzante que fue repelido, con dificultades, por los centrales colchoneros. La verticalidad especulativa del 'Cholo' había podido con la iniciativa visitante en un triunfo parcial a los puntos.

El despliegue de los pupilos de Garitano sólo parecería reprochable por los problemas para traducir el dominio en acciones de remate. Por ello, y por el pretendido encierro rival, los vascos reprodujeron en la reanudación la circulación de la pelota. De lado a lado, con Capa y Berchiche disfrazados de extremos y con la urgencia de conectar más con Muniain por dentro. Lo que no estaba logrando el regateador de Pamplona sí lo hacía un Correa inteligente. El argentino desahogaba a su conjunto bajando para recibir a la espalda del doble pivote contrincante. Para regalar oxígeno al esfuerzo defensivo de sus compañeros y enfangar la inercia anhelada por los visitantes. De uno de sus movimientos nació el remate desviado de Morata -minuto 56-.

Muniain, rebelado contra su intrascendencia, chutaría mal desde larga distancia en el reinicio de las hostilidades -minuto 53-. Y el Athletic empezó a mover fichas: dio entrada a Ibai Gómez y saco a un Íñigo Córdoba ausente. Sin embargo, chocaría con la realidad que pautaba la facilidad con la que Correa enlazaba, al espacio, con Morata y la eficacia de las ayudas defensivas colchoneras -salvo en la faceta aérea-. El excelso trabajo del argentino como aglutinador de juego congelaría la pretensión del entrenador visitante, que comprobaría cómo sus subordinados bajaron las revoluciones y promocionaron la comodidad de la ortodoxia de Simeone. Sólo un centro tímido de Raúl García y una volea de Muniain -dirigida al lateral de la red- despertarían a Oblak.

Y en el 64, cuando el 'Cholo' preparaba dos cambios, Koke recibió con espacios y se asoció con Correa, quien asistió a Morata con un trueno que el delantero embocó a portería vacía. Aún así, el plan se mantuvo y Héctor Herrera y Diego Costa sustituirían a Correa -el mejor- y a Morata. Lemar pasaba al papel de segundo delantero cuando Aduriz hacía acto de presencia -por un Iñaki Williams mutilado en estático-. La calidad de la ofensiva local abortó la incertidumbre y los 20 minutos postreros activarían la voluntad épica de remontada de una delegación vizcaína presa de sus deficiencias en las dos áreas. Un intervalo final que comenzó con el derechazo de Muniain que lamió la madera.

El desenlace asistiría a un orgulloso -e inocuo- respingo de los 'leones'. Subieron líneas pero sin exponerse a ser goleados, al tiempo que participarían del evento 'Vitolo' y De Marcos -por Lemar y Capa-. La lección táctica madrileña bastaría para asegurarse una victoria convincente que les aúpa a la segunda plaza clasificatoria provisional. El que estaría más cerca de anotar fue el colectivo capitalino. Unai Simón tuvo que derribar a Diego Costa, fuera del área, en una contra que bien podría haber desembocado en el 3-0 -minuto 84-. Y Saúl cabeceó pegado al poste una falta lateral -minuto 92-. En la clausura del bálsamo rojiblanco.

- Ficha técnica:

2 - Atlético de Madrid: Oblak; Trippier, Felipe, Hermoso, Lodi; Koke, Thomas, Saúl, Lemar (Vitolo, m. 76); Correa (Herrera, m. 66) y Morata (Diego Costa, m. 66).

0 - Athletic Club: Unai Simón; Capa (De Marcos, m. 79), Unai Núñez, Íñigo Martínez, Yuri; Muniaín, Dani García, Unai López, Córdoba (Ibai, m. 56); Raúl García y Williams (Aduriz, m. 66).

Goles: 1-0, m. 27: Saúl, a pase de Correa. 2-0, m. 65: Morata culmina un pase de Correa.

Árbitro: Hernández Hernández (C. Las Palmas). Amonestó al local Saúl (m. 42) y a los visitantes Raúl García (m. 71) y Unai Simón (m. 83).

Incidencias: partido correspondiente a la décima jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante 59.211 espectadores.

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