3 de junio de 2020, 7:43:32
Opinión

TRIBUNA


El Brexit speak

Juan Carlos Barros


El Brexit speak era el idioma oficial de Oceania, no el continente que había en el siglo XX sino un país del futuro que estaba en lo que antes se llamaba Europa occidental, la cual debido al cambio climático se había convertido en una península de Asia.

El Brexit speak nació como resultado de una gran colisión teutónica, perdón quiero decir tectónica, conocida como Brexit que afectó entonces a aquella zona de la corteza terrestre, y de los sucesivos desgajamientos de sus partes constituyentes que se produjeron tras acabar el periodo transitorio en 2050, pues en vista del éxito del british exit se hizo habitual que los estados de la Unión se salieran de la organización tras un largo periodo de adaptación y llegar a una situación para seguir como estaban, solo que con un dominio europeo mayor.

Un idioma tan ligado a lo material y circunstancial carecía de igual en el pasado y en el futuro y como la gramática era difícil de recordar había que tener una ayuda siempre al lado en forma de manual, pues fue acumulando tantas innovaciones por las innumerables salvedades y velocidades, a tal velocidad con la finalidad de igualar los océanos, o sea no los mares sino los estados de Oceania, que tal desnivel se volvió oceánico (en sentido figurado, se entiende) y no había manera de ponerlo al ras.

Llegó un momento que el vocabulario y las aclaraciones de los términos ocupaban tanto volumen que decidieron codificarlo sistemáticamente en distintos volúmenes siguiendo la nomenclatura combinada de mercancías del sistema aduanero común europeo y al compendio le llamaron Digesto, aunque era bastante indigesto, pues para digerirlo, quiero decir dirigirlo, se había seguido el método comunitario europeo, conocido como método progresivo, el cual era tan progresivo que no terminaba nunca, ya que su finalidad era progresar pero no acabar.

Así por ejemplo la sección I capitulo 1 animales vivos clave 1 0101 29 10 correspondía al yahoo, una categoría que incluía caballos, mulas, burros y burdéganos (cruce de caballo y burra). En el subapartado burros estaba el burro salvaje mongol, el burro salvaje tibetano, el onagro asiático (conocido por su mal genio y porque era capaz de tirar coces a gran distancia) y el hemione o medio burro. Mientras que el cruce de asno y cebra constituía una rara especie de burro a cuadros clasificado en el subgrupo 0106 19 00.

Aquella nomenclatura fue impuesta como forma de hablar y los demás la aceptaban sin rechistar aunque nadie se aclaraba ni sabía siquiera qué era lo que el otro quería decir como no fuera algún negocio comercial. Había términos, no obstante, que resistían el paso del tiempo como por ejemplo la palabra libre que ni con lejía se podía quitar, la cual solo estaba permitido oficialmente usar en casos muy específicos como por ejemplo para decir este campo está libre de rastrojos o estoy libre y sin compromiso.

También había un vocabulario B formado por abreviaturas como EURATOM o BENELUX que se mantenían pues sonaban bien aunque nadie sabía si seguían o no. Ello propició que para practicar y de forma natural se generalizará el uso de trabalenguas entre la población y, concretamente, había uno muy popular que se solía cantar con un paraguas bajo la lluvia, aunque se cree que más bien era un eufemismo del olor de pies, y decía así:

Moses supposes his toeses are roses / Moses supposes erroneously / For nobody's toeses are roses or posies / As Moses supposes his toeses to be.

Decía George Orwell que la mayor dificultad que tenían los compiladores del diccionario del New Speak no era inventar nuevas palabras sino asegurarse de su significado, es decir qué clase de palabras eran las que eliminaban con su existencia”.

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