30 de mayo de 2020, 19:24:01
Opinión

TRIBUNA


El rol de la información en la eficiencia económica

Jesús Lizcano


En la actualidad, y de forma creciente, la información se puede considerar como un bien fundamental, como un elemento de riqueza. En esta sociedad tan abierta, tan compleja y tan dinámica, la informa­ción constituye un factor crítico no sólo de éxito sino incluso de supervivencia, sobre todo en el terreno económico.

Cada vez es más evidente y trascendental la diferenciación de dos clases de ciudadanos en nuestra sociedad: por una parte, los más informados, y por otra, los menos informados, división que, en todo caso va a mostrar cada vez más una correlación positiva con los más y los menos acomodados económicamente hablando.

Este carácter esencial y estratégico de la información le confiere un protagonismo fundamental en el contexto de las medidas políticas y económicas, otorgándole el rol de un verdadero instrumen­to de equidad. Aparte de la redistribución de la riqueza material de los ciudadanos, se habrá de tender necesariamente en el futuro a hacer más equitativa la igualdad de oportunidades, mediante una redistribución más intensa e igualatoria de la informa­ción.

Por otra parte, es necesario destacar especialmente el papel que la información desempeña en el contexto microeconómico y empresarial, y la forma en que a través de ella se puede llegar a mejorar el funciona­miento del sistema económico global, e incrementar su nivel de eficiencia, de forma que pueda mejorar la situación del conjunto de sus elementos o agentes, que son, en última instancia, los ciudadanos.

Mediante un mayor nivel de información, y en definitiva, de transparencia, podrá mejorar la comunicación entre los distintos estamentos o ejes fundamentales de la actividad económica de cualquier país. Hay que tener presente en este contexto el papel tan importante que desempeñan los tres estamentos o colectivos clave dentro de un sistema socioeconómico: a) Los empresarios, quienes constituyen los impulsores o conductores de la actividad económica y productiva (que se lleva a cabo en las empresas); b) Los trabajadores, quienes constituyen el motor humano de esa actividad; c) La Administración Pública, que juega el trascendental papel de crear los cauces o vías por las que ha de transcurrir dicha actividad económica.

En cualquier caso, y para que el sistema económico funcione eficazmente nos parece imprescindible que se modifique el actual status de relaciones entre estas tres partes y llegue a establecerse un nuevo modelo de relaciones sociales, con mucho más intercambio de información entre ellas, y en el que se consideren dichas partes como los tres ejes inalienablemente unidos de una misma realidad: la realidad socioeconómica de nuestro país, dentro de la cual la existencia y el devenir de cada una de ellas está intrínsecamente unida y condicionada por el de las otras.

Lo que queremos decir con ello es que será imposible avanzar adecuadamen­te, tanto en la dimensión económica como en la social, si se siguen considerando unos y otros agentes como oponentes naturales, y en algunos ámbitos se sigue utilizando la ancestral imagen de los patronos y los obreros, y del Estado como un ente eminentemente sancionador o controlador de unos y otros; muy al contrario, es necesario que considerar tanto a unos como a otros como elementos igualmente fundamentales y condenados a apoyarse en esa casa común que es el sistema económico nacional. Todo ha de pasar, en definitiva, por considerar a dichos estamentos como las tres patas en las que se asienta el sistema económico, y tener en cuenta que si cualquiera de ellos no avanza y se implica al mismo nivel que los otros, el modelo estará cojo. Y todo ello se puede conseguir comenzando por un mayor nivel de información -y por tanto, de comunicación- entre dichos estamentos.

En este contexto, si se genera una información abundante y fluida sobre la realidad empresarial, su funcionamiento, sus estructuras, sus posibilidades y límites, etc., y se llegase a discutir y analizar de forma conjunta por los citados tres estamentos, podría avanzarse mucho en el camino de combatir asimismo el desempleo, problema sustancial en la economía y para la sociedad.

Es por tanto, realmente trascendental para el aumento de la eficiencia económica, que participen de forma integrada los tres estamentos socioeconómicos citados, siendo las empresas los cauces básicos a través de los que habrán de discurrir los esfuerzos, tanto de los empresarios, como de los trabajadores, así como de la sociedad en su conjunto a través del Estado, que es quien deberá regular, además, las normas jurídicas que constituyan el marco por el que habrán de discurrir las correspondientes medidas y reformas. En la práctica ello pasará por la adopción de medidas legales y soluciones que permitan incrementar en este contexto y con dicha orientación la eficiencia del sistema económico.

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