28 de noviembre de 2020, 21:37:58
Deportes

ETAPA 12


Dakar 2020. Un imperial Carlos Sainz se proclama campeón por tercera vez

M. Jones

La leyenda española se limitó a contemporizar en el último día para batir a Al-Attiyah y a Peterhansel. Completando su tercer triunfo en el rally más duro del planeta. Fernando Alonso logró estar entre los cinco mejores en tres etapas y se marchó complacido en su debut. Y Ricky Brabec certificó su dominio en motos conquistando su primer 'Touareg'.


"Las canas también valen", proclamó Carlos Sainz en el final de la undécima y penúltima etapa del Dakar 2020. Acababa de salir vivo del hecho de tener que abrir pista y gestionar su ventaja hasta perder ocho minutos con sus dos grandes rivales -e iconos del rally más pomposo-. Su experiencia y clase en la conducción le permitieron disponer de un margen de maniobra mayor a los 10 minutos con respecto a Stéphane Peterhansel y Nasser Al-Attiyah. Sólo restarían unos cientos de kilómetros para proclamarse campeón de la afamada carrera, en su versión saudí.

De hecho, tanto el catarí como el francés se dieron ahí por vencidos, tildando como "imposible" la remontada de la brecha que construyó el madrileño. Y, además, la organización recortaría de 374 a 167 los kilómetros cronometrados del último día, del recorrido de este viernes con aspecto de página dorada para el deporte español. Las obras de una empresa petrolífera obligadon a modificar la senda y benefició, de forma rotunda, a la candidatura de Sainz. Pero, aún así, el español se sostuvo sobre la palabra "prudencia".

Lo hizo desde que ascendió al liderato ya en la tercera etapa. Había volado raso, traspasando la presión a su compatriota debutante Fernando Alonso. Al tiempo que el asturiano acaparada todos los focos y se desgastaba ante los medios de comunicación, el piloto de la discutida Mini fue sembrando un dominio de la escena que sólo se vería comprometido en la novena etapa, cuando Peterhansel y Al-Attiyah quedaron a segundos del primer puesto de la clasificación general. Ese martes 14 de enero sufrió una avería -una rueda se le descompuso sin haberse pinchado- a 200 kilómetros de la meta y no remontaría el vuelo. Quedándose sin colchón, de repente.

Pero su jerarquía le vería responder ganando la décima etapa, esa que fue neutralizada por el viento y la escasa visibilidad desatada en plena competición. El doble campeón del Dakar (2010 y 2018) ganaría un total de cuatro etapas junto a su mano derecha, Lucas Cruz. Siempre templado y cauteloso, reivindicándose como una referencia distinguida en el automovilismo nacional e internacional. Y es que en su carrera, que empezó en 1982, ha ganado dos Campeonatos Mundiales de Rally de la FIA (1990 y 1992), un Campeonato del Mundo de Rally Raids (2007) y dos Campeonatos de España de Rally (1987 y 1988). Entre otros entorchados.

Hace 13 años, con la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo y la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo resplandeciendo en sus vitrinas, decidió enrolarse en la aventura del Dakar. Para gobernarla (dos triunfos globales, tres podios y 37 victorias de etapa) con Volkswagen, Peugeot y, ahora, Mini. Este viernes se subiría a lo alto del podio después de exhibir una sangre fría y ambición competitivas soberbias, a sus 57 años. Domando a los malos intervalos y exprimiendo los bretes favorables para escapar de la persecución de 'Mr. Dakar' Peterhansel -tercero, a 10 minutos- y al jeque y deportista catarí Al-Attiyah -ganador del epílogo y segundo en la general, a seis minutos-.

En otro universo dentro de la prueba, Fernando Alonso culminó su excitante estreno en el Dakar con su Toyota Hilux, y al lado de Marc Coma, cerrando al última etapa en la cuarta plaza. El asturiano, que tenía muy complicado acceder al Top-10 de la general (sólo una catástrofe de sus perseguidos, a una hora de distancia, mediaría) fue a por su primera victoria parcial en este rally, pero su ritmo no le dió para empastar el de Al Attiyah -única victoria del emitarí entre el monopolio de los buggys de Mini- y también cedería ante el saudí Seaydan y el argentino Terranova.

Sea como fuere, el ovetense lució, al ser capaz de arribar tres veces entre los cinco mejores del día. Su rendimiento más brillante se daría en la etapa octava, en la que registró un segundo puesto inimaginable. Alonso, que ha usado conceptos como "salvaje, enriquecedor, increíble y experienci valiosa" a lo largo de las semanas, sólo fue apartado de la parte alta de la general por la rueda rota de la segunda jornada -que derivó en dos horas y media perdidas- y el aparatoso vuelco padecido en la décima etapa. A pesar de los pesares, se marchó feliz al comprobar que estuvo en condiciones de rodar en los tiempos de los favoritos de forma consistente.

El doble campeón del Mundial de Fórmula Uno solventó su mayor preocupación: ser competitivo en todos los terrenos y disciplinas. Superó con soltura los casi 8.000 kilómetros, de los que más de 5.000 fueron cronometrados que conformaron la ruta que arrancó el cinco de enero y discurrió íntegramente por Arabia Saudí. Navegando a través de la exigencia técnica de la semana inicial -con pistas duras, polvo y cañones de roca- y la presión por sobrevivir en los días postreros -en desiertos abiertos, salpicados de dunas indigestas-.

Por otro lado, en la categoría de motos se certificó el triunfo del estadounidense Ricky Brabec. Consiguió su primer 'Touareg' al completar una prueba de total control. Asimismo, consiguió devolver a Honda este rally raid tras 31 años de sequía para la marca japonesa, rompiendo el dominio de 19 años de KTM. Brabec concluyó en la segunda plaza este viernes, por detrás del sorprendente chileno Nacho Cornejo. Pero hizo valer la gran ventaja de la que disponía -más de 13 minutos- para alzar el trofeo y vengarse del infortunio padecido en 2019.

Le acompañaron en el podio final Pablo Quintanilla (Husqvarna) y Toby Price (KTM). El chileno, segundo, quedó a 16 minutos del campeón, y el australiano y defensor del título, tercero, finalizó con un déficit de 24 minutos. Cornejo concluiría en la cuarta plaza de la clasificación general, por delante del mejor español. Joan Barreda puso el broche a su trompicada actuación para finalizar en la séptima posición, pagando una sanción de quince minutos que le privó del quinto escaño. Además, Jaume Betriu acabó decimocuarto y remarcó su estatus de mejor debutante. Y Laia Sanz (Gas Gas) logró terminar su décimo Dakar consecutivo, decimoctava en esta edición -mermada por una caída sufrida en la primera parte del calendario-.

Finalmente, el piloto chileno Ignacio Casale se alzó este viernes con su tercer Dakar en la categoría de quads, tras haber controlado de principio a fin el transcurso de la competición. Este icono del automovilismo latinoamericano ganaría cuatro etapas y revalidó sus títulos de 2014 y 2018, con más de 18 minutos de ventaja sobre el francés Simon Vitse -segundo en la general- y más de una hora sobre el polaco Rafal Sonik -tercero-. Tras probar en 2019, sin éxito, con un UTV (buggy ligero), Casale volvió a su especialidad con una autoridad contundente.

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