21 de septiembre de 2021, 8:11:20
Sociedad

ENTREVISTA


Zuloaga: "Estamos en uno de los momentos de mayor y peor populismo"

Sara Cabrero


Javier Zuloaga ha publicado su quinta novela, "Los palos que da la vida" (Caligrama, 2020), un libro que reflexiona sobre la libertad del ser humano y los movimientos sociales a través de su protagonista, Juan García, quien tiene que adaptarse continuamente a los cambios o palos que se presentan en su vida personal y profesional.

Juan es un hombre normal impulsado por la inercia social. Siempre camina sin mirar a su alrededor hasta que un día todo su mundo se desmorona y descubre la realidad de las calles. Desde entonces, se sucederán una serie de acontecimientos imparables que le obligarán a readaptarse una y otra vez.

Preguntado sobre la coincidencia del título de su novela con el momento actual, Zuloaga reconoce a este diario que, "aunque todo el mundo está recibiendo bastantes palos" con la pandemia del coronavirus, este tema "no guarda relación con el argumento". Sin embargo, defiende que en sus páginas se habla sobre lo que estamos viendo y lo que aún nos queda por ver.

En este sentido, recuerda que escribe sobre el populismo, "uno de los grandes problemas que tiene la sociedad actual". "La manipulación y sacar partido a las desgracias sociales es algo que, desgraciadamente, está a la orden del día", opina. De hecho, se atreve a decir que "actualmente estamos en uno de los momentos de mayor y peor populismo que nos podíamos imaginar".
Zuloaga: "La rebeldía es buena, es decir, el no aceptar las verdades sobreentendidas es algo positivo"

"A mí lo de la nueva normalidad me sobrecoge un poco. Es un término que no me acaba de convencer", asegura. "La gente lo repite y los medios lo utilizan como si existiera desde hace mucho tiempo: es una suerte de slogan que camina a convertirse en una realidad y cuyo contenido no está claro que sea ni bueno, ni esperanzador…ni mucho menos atractivo", profundiza. Así, considera que esta nueva expresión "debería servir para corregir todos aquellos aspectos que pueden ser mejorables respecto a lo que antes teníamos" y no para el "borrón y cuenta nueva" que, desde su punto de vista, se está asumiendo.

Zuloaga aborda también en su novela el error relativizar los problemas cuando uno está en su zona de confort. Sobre este aspecto piensa que "en la vida hay que aspirar y trabajar para triunfar, pero sin dejar de mirar a los lados": "Juan nunca mira hacia abajo desde la ventana de su despacho y hay que tener en cuenta que el mundo es mucho más grande". De este modo, insiste en que "mientras tú vas subiendo no puedes dejar de mirar lo que ocurre a tu alrededor porque, como el protagonista, puede ocurrir que caigas por el plano inclinado de la vida y descubras cosas que ya existían pero en las que antes nunca te habías fijado".

"A partir de esos errores, Juan García empieza a descubrir cómo es la vida", explica el autor, que señala que el personaje principal de su quinta novela, a pesar de triunfar como economista, no se libra de "los palos que da la vida, porque a todos nos puede sacudir una mala racha".

Otra de las cuestiones en la que se detiene son las redes sociales. Como escritor y periodista, cree que lo importante aquí es "saber separar el grano de la paja". A pesar de aceptar que son "una vía comunicación", al mismo tiempo dice que han sido "una fuente de intoxicación muy preocupante". Reitera que por las redes sociales "va todo" y, por ello, reivindica la marca de los medios de comunicación como garantía de verdad en estos tiempos: "Que Efe sea Efe, El Imparcial sea El Imparcial, La Vanguardia sea La Vanguardia, como garantía de que la noticia es verdad, para no dejarse infectar".

Javier Zuloaga trabajó ocho años en la Agencia Efe y dirigió diarios como La Voz de Castilla o El Día de Baleares y al dar su visión acerca de estos cambios tecnológicos en la profesión, pone el foco en la importancia del periodismo ante las informaciones falsas que circulan en las redes: "El periodismo tiene que seguir existiendo por encima de todo, ya que la maldad puede sacarle provecho a esto", afirma.

Por ello, ante una situación de crisis sanitaria como la de ahora, advierte de que el populismo es "uno de los defectos que más afectan a la sociedad en la que vivimos en estos momentos".

No obstante, cree que todos los gobiernos deberían sacar una lección de este virus: "El coronavirus debería ser un aviso para todos los gobiernos que se han visto con los dedos pillados". Así, señala que, a partir de ahora, "gobiernos como Estados Unidos, Reino Unido o España deben echarle imaginación y trabajar para tener siempre en un cajón planes de emergencia: deben pensar en qué es lo peor que nos puede pasar y elaborar un protocolo de actuación".

"Los palos que da la vida"

"Kepa", como se hacía llamar en las redes sociales, agitaba su puño gritando ¡Libertad! desde aquella antigua sede de los sindicatos franquistas en la calle Embajadores de Madrid, que había ocupado con otros antisistemas, también encapuchados.
Su vida era una vertiginosa sucesión de cambios desde que una interpretación inocente del éxito profesional como directivo, en un banco, le llevó a un callejón sin salida.
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