24 de enero de 2022, 2:26:26
Los Lunes de El Imparcial

Ensayo


Mario Vargas Llosa: Medio siglo con Borges


Alfaguara. Barcelona, 2020. 112 páginas. 17,90 euros. Libro electrónico: 8,99 euros. Se reúnen artículos, notas, conferencias, entrevistas del Nobel de Literatura en torno a quien también fue merecedor de alcanzarlo. Un festín literario, protagonizado por dos grandes de las letras, que nos permite conocer mejor tanto a Vargas Llosa como a Borges. Por Adrián Sanmartín


Sabido es que Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) y Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra), 1986) son dos figuras capitales de la literatura en español con proyección internacional, en el caso del primero acrecentada con la concesión del Premio Nobel de Literatura en 2010. Es autor de obras imprescindibles, como, recordemos La ciudad y los perros -su brillante debut en la novela-, La casa verde,, Conversación en La Catedral, La fiesta del Chivo, El héroe discreto, Cinco esquinas y Tiempos recios, entre otras novelas, sin olvidar iluminadores ensayos: La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary, La verdad de las mentiras, La tentación de lo imposible...; libros autobiográficos: El pez en el agua, La llamada de la tribu, su incansable labor como articulista y sus incursiones en el teatro, que, afortunadamente, tuvimos ocasión de disfrutar en nuestros escenarios. Por su parte, Jorge Luis Borges no le va a la zaga. Es un maestro del cuento -recogidos en volúmenes como Historia universal de la infamia,, El informe de Brodie, El Aleph...-, un inteligente ensayista y un notable poeta, merecedor, sin duda, del Nobel que no se le otorgó por razones extraliterarias de raigambre política.

Medio siglo con Borges les reúne a través de la mirada del primero sobre el segundo desplegada en artículos, conferencias, notas, reseñas, entrevistas. Un material confeccionado a través de cincuenta años que compone un lúcido acercamiento al escritor argentino. Son dos autores con una personalidad, una cosmovisión y una obra bien distintas, y así lo señala el propio Vargas Llosa, reconociendo entre ellos “abismales diferencias”. Sin duda, representan dos concepciones, incluso un tanto antagónicas, pues el argentino tiene no poco de creador recluido en su torre de marfil, en un mundo que es una inmensa biblioteca, mientras que el hispano-peruano se involucra en la sociedad. Recordemos que durante un tiempo como periodista y hasta se involucró en la política más directa presentándose como candidato a la presencia de Perú

No obstante, siente por él una enorme admiración y destaca su grandeza e importancia: “Ha sido para mí, desde que leí sus primeros cuentos y ensayos en la Lima de los años cincuenta, una fuente inagotable de placer intelectual. Muchas veces lo he releído y, a diferencia de lo que me ocurre con otros escritores que marcaron mi adolescencia, nunca me decepcionó; al contrario, cada nueva lectura renueva mi entusiasmo y felicidad, revelándome nuevos secretos y sutilezas de ese mundo borgiano tan inusitado en sus temas y tan diáfano y elegante en su expresión. Siempre leí a Borges no solo con la exaltación que despierta un gran escritor; también, con una indefinible nostalgia y la sensación de que algo de aquel deslumbrante universo salido de su imaginación y de su prosa me estará siempre negado, por más que tanto lo admire y goce con él. El puñado de libros que escribió, libros siempre breves, perfectos como un anillo, donde uno tiene la impresión que nada falta ni sobra, han tenido y tienen una enorme influencia en quienes escriben en español”.

Especialmente curiosa resulta la entrevista que Vargas Llosa le hizo en 1963, momento en el que se conocen. Entrevista que después reelabora para el artículo “Borges en su casa”, también incluido en este volumen. En ella, Vargas Llosa destaca la impresión que le causó el apartamento de Borges en la bonaerense calle Maipú, y su gran austeridad: “Vive en un departamento de dos dormitorios y una salita comedor, en el centro de Buenos Aires, con un gato que se llama Beppo (por el gato de Lord Byron) y una criada de Salta, que le cocina y sirve también de lazarillo”. En dicha entrevista, entre otros asuntos, Borges le confesará que la política le resulta tediosa. Algo que ratifica, señalando que es para él fastidiosa, en la segunda entrevista recogida, que se celebró en 1981.

Tras la lectura de Medio siglo con Borges conocemos mucho mejor al protagonista del volumen pero también a su autor. Un libro único y excepcional no solo para los que gustan de la obra de uno y otro sino también para todo aquel que desee disfrutar de un festín literario.

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