16 de septiembre de 2021, 14:18:48
Mundo

13 REHENES


Liberados los rehenes del secuestrador de un autobús en Ucrania tras doce horas

EL IMPARCIAL

Detonó una granada y disparó varias veces contra las autoridades.


Ucrania vivió este martes una jornada convulsionada. Amén del impacto que el coronavirus sigue ocasionando en el país, la ciudadanía se desayunó con una noticia perturbadora: un supuesto terrorista secuestró un autobús y a sus 13 pasajeros en la ciudad de Lutsk, en el noroeste. El individuo estaba armado y pertrechado con explosivos. Los primeros testimonios le señalaban como autor de disparos. Y también pudo haber detonado una granada.

La situación se fue complicando con el paso de las horas. Transcurrirían hasta 12 antes de que las autoridades policiales convencieran al delincuente que entregarse y liberar a los rehenes era lo más lógico si no quería que peligrase su vida y se enfangara, aún más, su estatus judicial. Finalmente, Maxim Krivosh accedió ante los negociadores y deshizo el entuerto creado a las 09.25 hora local (06.25 GMT).

Medio día más tarde tiró la toalla. El secuestrador, que en principio se identificó como Maxim Plojoi ('El Malo'), se hizo con el control del autobús gracias a la ayuda de varios cómplices, según ha explicado el ministro del Interior, Arsén Avákov, citado por la agencia UNIAN. Según esas informaciones, uno de los participantes en este incidente ya habría sido detenido en la ciudad ucraniana de Járkov.

El acercamiento de un carro blindado al autobús acabó por convencer a Krivosh, a quien el ministro describió como "un hombre desequilibrado, que imaginó su propio mundo y decidió vengarse de él". De hecho, antes de dirigirse al autobús y de comenzar el secuestro, el individuo dejó publicadas sus exigencias en las redes sociales. En concreto, pedía a los políticos del país que publicara un vídeo en el que admitieran que son "terroristas legales" y pidiesen a los ucranianos ver el documental "Terrícolas" sobre la explotación de los animales.

El único que accedió a esta pretensión fue, curiosamente, el presidente. Vladímir Zelenski publicó un vídeo llamando a ver el filme, pero lo borró tras la detención de Krivosh. Así se cerró un día muy largo para una ciudadanía que vivió con preocupación un secuestro del que se supo por la mañana y que provocó que se acordonara la plaza donde se encontraba el autobús de inmediato. Desde ese momento se iniciaron las eternas negociaciones entre los efectivos policiales y el delincuente.

En el entretiempo, Zelenski fue dando parte de la evolución de las conversaciones que las fuerzas del orden estaban llevando a cabo, con el objetivo de solucionar el brete sin víctimas. "Trabajan profesionales. Hacemos todo para liberar a los secuestrados. En estos momentos se llevan a cabo conversaciones con la persona que retiene a los rehenes, por lo cual no puedo ofrecer más detalles", afirmó durante un encuentro con la prensa, citado por la agencia UNIAN.

Mientras tanto, el Servicio de Seguridad (SBU) de la región de Volinsk, en el noroeste del país, abrió una causa penal por terrorismo contra el secuestrador, según informó en Facebook el jefe de la dirección antiterrorista de la entidad, Iván Bakánov. "Por lo general estos procesos no son públicos y podremos responder a todas las preguntas de la sociedad cuando todos los secuestrados estén seguros. Hacemos todo lo posible en ese sentido", se expuso. Llamando a la calma de la población.

El problema es que durante las negociaciones el secuestrador lanzó varias granadas y posteriormente disparó varias veces contra un dron del SBU. Así lo confirmó el viceministro del Interior, Antón Gueráschenko, en el canal de televisión Ukraina24. Y Krivosh no permitía entregar ningún alimento a los rehenes, circunstancia que no mantendría en el tiempo. Eso sí, con el paso de las horas cedería y permitió que un agente del orden llevase comida y bebida hasta el autobús -en un relato publicado por el canal de televisión Priamiy-.

Pero cuando se entregó la comida volvieron a escucharse disparos. La tensión no bajaba, en consecuencia. Krivosh se manejaba con los teléfonos de los rehenes para comunicarse con los familiares de las víctimas y exigirles que convocasen al mayor número de periodistas en el lugar del secuestro. "Si comienza el asalto explotaré el autobús, y no solo el autobús, sino que haré explotar una bomba por control remoto en un lugar concurrido", amenazó al Primer Canal de Noticias Sociales de Ucrania.

Asimismo, le dijo al portal nv.ua que los rehenes estaban en "malas condiciones". "El autobús está lleno, hay un herido, una embarazada y un menor", advirtió. Pero todos saldrían por su propio pie. También un secuestrador del que la policía informó en un principio que estaba bajo tratamiento psiquiátrico. Esas informaciones serían desmentidas por Gueráschenko, quien sí confirmó que Krivosh arrastraba un historial penal ya que "guardó prisión en dos ocasiones por un total de 10 años por delitos graves".

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