17 de septiembre de 2021, 2:54:52
Sociedad

GALICIA


Tres incendios en Orense queman mil hectáreas de monte en tres días

Efe


Una vez estabilizado, los equipos de extinción tratan de acabar por completo con las llamas del incendio forestal que se inició el viernes en el municipio de Monterrei (Orense) y que junto a los ya apagados en Verín y Viana do Bolo han quemado unas mil hectáreas de monte en tres días.

Es el balance en una provincia que trata de recuperar la tranquilidad después de esta primera semana ‘negra’ de incendios, que se ha saldado por el momento con más de mil hectáreas calcinadas y daños en pequeños viñedos, huertas y colmenas, en un primer balance provisional.

De momento, el balance no puede ser más desolador, todavía con mucho verano por delante. Las últimas estimaciones -provisionales- de la Xunta hablan de más de mil hectáreas afectadas en una semana, esto es, casi la mitad de las registradas lo largo de todo el año 2019.

En el ayuntamiento de Monterrei, un ayuntamiento del sur de Orense con gran implantación vitivinícola y un importante legado histórico y artístico, trata de recuperar la normalidad, después de haber estado en vilo al verse pasto de las llamas.

El resultado de este voraz incendio se resume de manera rápida: 720 hectáreas calcinadas, de las cuales la Xunta calcula que 450 son forestales (para ser declarado gran incendio tiene que superar las 500) y las 270 restantes, agrícolas. Pese a todo, el trabajo de los servicios de extinción impidió males mayores al conseguir frenar el avance de las llamas a los núcleos habitados.

Con las alertas encendidas en la recta final de julio, los ayuntamientos buscan hacer un primer balance de los daños. Los principales daños en el incendio de Monterrei, el incendio de más virulencia hasta el momento, se centran en “viñedos, castaños y también en un colmenar” así como en un pequeño invernadero, que representan el sustento para muchos vecinos de estas zonas, ha apuntado a EFE el alcalde de la localidad, José Luis Suárez.

Los vecinos de unas y otras zonas coinciden en su preocupación en esta temporada ante la virulencia de los fuegos que dista de acabar, en este arranque de campaña de máximo riesgo.

Por el momento, los datos no invitan al optimismo tras lo ocurrido esta última semana. Después de los incendios registrados en zonas próximas a la autovía de las Rías Baixas, que se saldaron con pocas hectáreas quemadas, tan sólo tres incendios, el de Monterrei, Viana y un tercero en Verín (Queirugás) han contabilizado unas mil hectáreas quemadas, todos ellos, presumiblemente intencionados.

Precisamente, la propia Consellería do Medio Rural apuntaba a la presunta “intencionalidad” del incendio registrado en Viana do Bolo, que llegó a tener hasta cinco focos diferentes y en unas horas “en la que los medios aéreos apenas pudieron trabajar”, debido a la hora en que se inició, al ocaso, un momento donde hay poca visibilidad.

Este incendio, que quemó 250 hectáreas -y que el Sistema Europeo de Información de incendios eleva 271- y el de Queirugás, con 144, han encendido todas las alarmas, para lo que resta del verano.

Mientras tanto, el personal técnico del servicio de Protección de Incendios forestales (SPIF de la Xunta de Galicia mantiene sus reivindicaciones y ya ha avanzado el inicio de huelga indefinida a partir del 1 de agosto.

Estos trabajadores, que buscan actualizar unas condiciones laborales recogidas en un acuerdo de 2008, denuncian la “falta de interés de la Xunta de negociar las condiciones de trabajo del colectivo”.

Por este motivo, instan a la Xunta a la necesidad de firmar un nuevo acuerdo que se ajuste a las condiciones y al escenario actual, donde el régimen de incendios nada tiene que ver con el de hace una década.
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