30 de julio de 2021, 22:58:06
Cultura

LÍNEA DE FUEGO


Arturo Pérez-Reverte relata la batalla del Ebro en su primera novela sobre la Guerra Civil

E.I.


Después de treinta años de carrera literaria, Arturo Pérez-Reverte aborda en su nueva novela la Guerra Civil. En Línea de fuego, el escritor relata la batalla del Ebro, en la que 2.890 hombres y 18 mujeres de la XI Brigada Mixta del ejército de la República cruzaron el río para establecer la cabeza de puente de Castellets del Segre, donde combatieron durante diez días.

Sin embargo, ni Castellets, ni la XI Brigada, ni las tropas que se le enfrentan en Línea de fuego existieron nunca. "Aunque las unidades militares, los lugares y los personajes son todos ficticios, no lo son los hechos ni los nombres en que se inspiran", explica Alfaguara.

La batalla del Ebro fue la más dura y sangrienta, y sobre ella hay abundante documentación, partes de guerra y testimonios personales." Con todo eso, combinando rigor e invención, el autor más leído de la literatura española actual ha construido no ya una novela sobre la Guerra Civil, sino una formidable novela de hombres y mujeres en cualquier guerra: un relato ecuánime y fascinante donde se recupera la memoria de nuestros padres y abuelos, que es también nuestra propia historia".

El autor describe las armas que emplearon, los efectos de la artillería y el fuego cruzado desde las tapias, casas, bardas y campanarios; la amenaza que suponen las granadas, los carros de combate, los bombardeos de la aviación, los asaltos a las colinas por pendientes que resultan eternas y las temidas cargas a bayoneta sobre las trincheras y posiciones del enemigo.

A través de las diez jornadas en las que transcurre la acción de la novela se muestra cómo lucharon a brazo partido novatos que nunca habían visto un muerto y curtidos oficiales conscientes de que la veteranía es un grado pero no un chaleco antibalas.

Pero el autor también recoge aspectos comunes de la vida diaria del combate. Con un acertado pulso literario narra el calor que padecieron (aquel verano tuvo tempe-raturas extraordinariamente altas), los estragos del hambre (sobre todo entre los republi-canos, con líneas de abastecimiento más débiles) y la sed que sufrieron debido a la lejanía de los pozos o las fuentes. Unos y otros mitigaban la sequedad con lo que encontraban a mano: vino, coñac...

Durante la presentación de la novela este martes en Madrid, el escritor ha defendido que la aproximación a la parte humana de la Guerra Civil es la única forma que puede salvarnos del discurso "partidista y miserable" que unos y otros "se empeñan en colocar" ahora a los ciudadanos.

Esa herida "la han reabierto" debido a que "las generaciones políticas actuales carecen de solvencia intelectual" y recurren a argumentos fáciles para suplir esta carencia: "Y la Guerra Civil es perfecta".

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