23 de septiembre de 2021, 22:01:40
Deportes

JORNADA 3


Liga de Naciones. España defiende el liderato sudando ante Suiza | 1-0

Diego García

El solitario gol de Oyarzábal bastó para alcanzar el triunfo en un choque anudado por la preponderancia de la táctica. El brillo y la calidad técnica quedaron apartados para que mandaran el sudor, el rigor y el oficio.


La selección española se remangó este sábado para retomar el pulso de la Liga de Naciones. Tras empatar en Stuttgart y golear a Ucrania, el conjunto nacional afrontaba la tercera jornada del torneo continental como primero del Grupo D y con la necesidad de afianzar esa posición. Se medía ante una Suiza enfangada en dudas, pues viajaba en la última plaza -perdieron con los ucranios y rascaron en empate frente a los germanos-. Con lo que se cruzaban inercias y la misma obligación de sumar los tres puntos en el Alfredo di Stéfano.

Luis Enrique Martínez prosiguió su política de reparto de esfuerzos y oportunidades. En esa línea, revolucionó el once alineado en el amistoso de Lisboa y recuperó la frescura de Ansu Fati y Ferrán Torres, en un tridente que completó Oyarzábal. Mikel Merino volvió a formar dupla con Sergio Busquets y Dani Olmo mantuvo su rol. De Gea defendería el arco, protegido por Jesús Navas, Sergio Ramos, Pau Torres y Gayá. Gerard Moreno, Rodrigo, Dani Ceballos, Canales, Reguilón o Adama Traore esperarían turno.

Vladimir Petkovic, en su caso, no pudo contar con el central de Borussia Dortmund Manuel Akanji -contagiado de coronavirus-. Sí obtuvo el permiso para contar con Xerdan Shaqiri -falso positivo-, mas le reservaría al papal de revulsivo. El técnico desplegó una línea de cinco peones para proteger al meta Sommer. Loris Benito y Widmer actuarían como carrileros, con Ricardo Rodríguez, Elvedi y Schär como centrales. Xhaka, Freuler y Sow compusieron el eje y Mehmedi conectaría con el delantero posicional Seferovic.

Los helvéticos se presentarían con personalidad. Adelantaron sus líneas hasta desafiar al juego combinativo español, en un intercambio exigente de presiones elevadas. Y redondearon el reto con la pretensión de discutir la posesión, concatenando pases. Eso sí, la paleta visitante también contenía el pelotazo directo hacia Seferovic, que batallaría contra Sergio Ramos y Pau Torres. Y se beneficiaría de la influencia que el viento ejercía en esos balones aéreos. Así, se decretó un centrocampismo inocuo.

La soga táctica global gobernaría la trama, con un derroche físico importante. En ese ajedrez comprimido un error desencadenaría el desequilibrio y Gayá fue el primero en marrar. El lateral zurdo cometió una imprecisión en la medular y Xhaka limpió el descolocado cierre español abriendo para la incorporación, sin marca, de Widmer. El carrilero apuró hasta la línea de fondo y centró. Seferovic no llegó al remate y el cuero cayó en la zurda de Benito, que topó su remate con un De Gea sobrado de reflejos. Y en el envés de esa acción, en el minuto 16, Sommer quiso salir en corto con el propio Xhaka, que se escurrió en su área. Mikel Merino robó y Oyarzábal inauguró el marcador.

No torció el gesto Suiza a pesar de la cornada. Petkovic había decidido ser fiel a su adn y arriesgar forma parte del plan, aunque le cueste heridas como la de este 1-0. Y los españoles tampoco aflojaron su voluntad por ahogar los pasillos de la circulación rival, todavía sin fluidez en el manejo propio y coral de la redonda. Optó el sistema local, en ventaja, por aplicar una elaboración controladora al tempo, sólo fracturada cuando se verticalizaba hacia Ansu Fati o Ferrán Torres -ambos yacían desconectados en este paisaje-. Con todo, durante la media hora inicial las porterías figurarían como elementos accesorios. Salvo por el centro de Navas y testarazo picado de Ferrán que sacó Sommer -minuto 28-.

Los problemas para lograr la armonía anhelada en las combinaciones afectarían más a los centroeuropeos, pero Dani Olmo, Mikel Merino y Busquets no atinaban a alimentar a Gayá, Navas y al tridente con asiduidad. Se trataba, por tanto, de exhibir oficio, jerarquía, convicción y precisión. Erosionar el fuelle helvético y jugar un partido largo, ante la ausencia de paréntesis para filtrar y dividir entre líneas, en la mediapunta. Tampoco se desnudaban superioridades por banda, mas en la aproximación al descanso se granjeó España el mando. Se competía en campo oponente y los suizos replegaron y cayeron en la precipitación cuando atisbaban una ventana para correr a la contra. Y el entretiempo sobrevino sin enmienda al nudo visto.

Se habían vaciado los futbolistas, víctimas de la preponderancia de la ambición posicional. Aún así, repetirían salida de vestuarios los dos escuadrones, presionando con ardor, y los visitantes impondrían su energía. En este punto, con más espacios para encarar y lanzar transiciones. Tesitura que permitirían crecer a piezas como el interior del Atalanta Freuler, Sow, Ansu Fati y Ferrán Torres. En ese renovado contexto Seferovic no remató por poco un centro venenoso tras la pérdida de Dani Olmo y Oyarzábal perdonaría, al chutar al lateral de la red, con todo a favor, un envío de Navas. Y las zagas rechazaron, in extremis, las llegadas de Fati y Mehmedi.

Desapareció la anestesia nacional y se accionaría un ida y vuelta incierto. Luis Enrique y su homólogo leyeron el cambio de escena e incluyeron a Canales, Adama Traore, Shaqiri y Vargas -por Olmo, Ansu Fati, Mehmedi y Sow-. El regateador del Wolverhampton saludó a los presentes con un slalom imponente y un centro espinoso, en un lapso de tres minutos. Las sustituciones acumularon atacantes alrededor de Seferovic y vaciaron algo el centro del campo suizo, treta que patrocinó la reconquista local de la posesión. Y Mikel Merino embocaría, a las nubes, una gran opción en un saque de esquina que corroboraba el freno de las revoluciones. Con los centros lloviendo en torno a Sommer, testarazo desviado de Ramos mediante.

A falta de 20 minutos para la conclusión se sostenía la incertidumbre y no renunciaría el equipo en desventaja a elaborar desde su arco. En la frontera del desenlace las ayudas en el achique adelantado llegaban tarde y descubrían hectáreas para atacar, ya con Gerard Moreno de delantero centro -por Oyarzábal-, Zuber en el puesto de Benito y Fernandes y Gavranovic sobre el tapete. Quemaba las naves Petkovic y, por ende, los subordinados del seleccionador asturiano buscarían la protección que proporciona la posesión. Tocaba quemar minutaje fijando el foco en la calidad técnica y Rodri -que suplió a Ferrán- afianzó la página del libreto de 'Lucho'. Y el candado estilístico patrio funcionaría: se limitaron los remates a los intentos lejanos de Gayá y Moreno, y De Gea no gastaría sus guantes. En la muestra de la capacidad española para ganar con su cara industrial.

- Ficha técnica:

1 - España: De Gea; Jesús Navas, Sergio Ramos, Pau Torres, Gayá; Busquets, Mikel Merino, Dani Olmo (Canales, m.57); Ferrán Torres (Rodri, m.88), Ansu Fati (Adama Traoré, m.57) y Oyarzabal (Gerard Moreno, m.73).

0 - Suiza: Sommer; Widmer (Gavranovic, m.86), Elvedi, Schär, Ricardo Rodríguez, Loris Benito (Zuber, m.81); Xhaka, Sow (Vargas, m.60), Freuler (Fernandes, m.86) ; Mehmedi (Shaqiri, m.60) y Seferovic.

Goles: 1-0, m.14: Oyarzabal.

Árbitro: Ali Palabiyik (TUR). Amonestó a Mikel Merino (63) por España; y a Schär (30) y Freuler (74) por Suiza.

Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada de la Liga de Naciones, disputado sin público en el estadio Alfredo di Stéfano.

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