6 de mayo de 2021, 14:16:08
Cultura

EXPOSICIÓN


La abstracción espiritual del 'nómada' Kandinsky en el Guggenheim de Bilbao

EL IMPARCIAL


El Museo Guggenheim Bilbao presenta Kandinsky, una completa exposición de pinturas y obras sobre papel de Vasily Kandinsky (Moscú 1866 - Neuilly-sur-Seine, Francia, 1944), procedentes principalmente de los fondos de la Solomon R. Guggenheim Foundation de Nueva York.

La exposición presenta la obra y evolución artística de uno de los principales renovadores de la pintura de comienzos del siglo XX, precursor de la abstracción y reconocido teórico de la estética.

Durante la década de 1900 y a comienzos de la de 1910, mientras se encuentra en Múnich, "Kandinsky empieza a explorar las posibilidades expresivas del color y la composición", explica el Guggeheim, que detalla que el estallido de la Primera Guerra Mundial le obliga a abandonar a Alemania.

El artista regresa a su Moscú natal, donde su vocabulario pictórico comienza a reflejar los experimentos utópicos de la vanguardia rusa, que otorga gran importancia a las formas geométricas como manera de crear un lenguaje estético universal. Posteriormente, Kandinsky forma parte del elenco docente de la escuela alemana de arte y diseño aplicado Bauhaus, con la que comparte la convicción de que el arte posee la capacidad de transformar a las personas y a la sociedad.

Obligado de nuevo a abandonar Alemania cuando la Bauhaus cierra bajo las presiones nazis en 1933, Kandinsky se traslada a las afueras de París, "donde la influencia del Surrealismo y las ciencias naturales se aprecia en su iconografía biomorfa del color y de la resonancia simbólica (a menudo espiritual) de la forma".

Kandinsky pasa los últimos once años de su vida en el barrio parisino de Neuilly-sur-Seine. Había viajado a Francia en diciembre de 1933 procedente de la Alemania nazi tras la clausura de la Bauhaus de Berlín, donde impartía clases. Este es un período muy prolífico para Kandinsky pese a la inestabilidad política y la posterior escasez. El artista experimenta con materiales (por ejemplo, combinando arena y pigmento) y su vocabulario formal presenta una paleta más suave y formas biomorfas.

Pese a que Kandinsky había coleccionado especímenes orgánicos y enciclopedias científicas durante su época de la Bauhaus, no introduce en su obra este tipo de iconografía hasta 1934. Las intrincadas composiciones de esta fase se asemejan a mundos minúsculos de organismos vivos, claramente influidos por su contacto con el Surrealismo, con el arte de Jean Arp y Joan Miró, y por su interés por las ciencias naturales, especialmente por la embriología, la zoología y la botánica.

Kandinsky muestra predilección por los tonos pastel (rosa, violeta, turquesa y dorado) que recuerdan a los colores de sus orígenes rusos. En su último período, Kandinsky sintetiza elementos anteriores de su carrera, de su paso por la Bauhaus y de la práctica de sus coetáneos. Trabaja en formatos de gran escala y emplea fondos oscuros reminiscentes de sus lienzos expresionistas y de sus obras sobre leyendas rusas. También incorpora motivos que aluden a Paul Klee y a los surrealistas que siguen en activo en París, pese a su resistencia a asociarse con estos últimos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las autoridades alemanas confiscan la obra de Kandinsky y la de otros pintores modernos, declarándola como “arte degenerado”. Los estalinistas de la Unión Soviética clausuran museos y envían las pinturas de Kandinsky a los almacenes. El artista fallece en 1944 a la edad de 78 años, dejando tras de sí una prolífica obra.

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