26 de julio de 2021, 0:26:32
Los Lunes de El Imparcial

Novela


Marta Orriols: Dulce introducción al caos


Lumen. Barcelona, 2020. 256 páginas. 17,90 €. Libro electrónico: 17,99 €.

Por Soledad Garaizábal


Un título sugerente con reminiscencias musicales -hay una canción del grupo de rock Extremoduro-, y cientos de referencias generacionales compartidas para empezar con gusto a leer la Dulce introducción al caos, de Marta Orriols, que Lumen ofrece como novedad editorial para este otoño. La novela se siente cercana desde el primer momento, contemporánea, tan actual y próxima que podría estar protagonizada por nosotros mismos o alguno de nuestros amigos.

Marta y Dani, fotógrafa y guionista, se quieren y han empezado una vida en común, viven en Barcelona, forman parte de la masa ingente de jóvenes con estudios universitarios, cultos y viajados, que tienen trabajos precarios y zozobra existencial. Son una pareja del siglo XXI, moderna e inconformista, con poco dinero, que empieza a enfrentarse a íntimas decisiones vitales, dos universos plagados de planetas y satélites que entran en colisión, “los inquilinos del tercero tercera. Una historia más en la ciudad”.

Marta Orriols describe poéticamente lo cotidiano, el inevitable limado de las asperezas que aparecen en el motor de una relación que comienza a andar. Alcanza grandes profundidades en la emoción para expresar con palabras lo que todos hemos pensado alguna vez; la duda, la incertidumbre, el miedo a equivocarse, el riesgo de la elección, los sueños ahogados, “la sensación de estar esperando otra cosa” y todos esos procesos de maduración que están cargados de amor y lágrimas. Se enamoraron hace dos años y ahora viven juntos, con el perro Rufus, en su pequeño piso alquilado. Viven instalados en un presente acelerado, inestable, cambiante, “todo un presente haciendo ruido, todo un presente con una crisis evidente de silencio, y dentro están Marta y él, como están los demás, como está todo lo que busca su sitio y acaba encontrándolo”.

La primera edición de Dulce introducción al caos es de octubre de 2020. Es un libro recién nacido que ha llegado a las librerías para dejar un último testimonio de la vida precovid, es como una postal escrita desde la era de la normalidad, en la que todavía nos sentíamos amenazados por el creciente turismo de masas y la imparable gentrificación. Tras ocho meses de pandemia, la realidad ha cambiado tanto que Orriols nos habla de un presente que, hoy por hoy, ya no existe, de un presente pegado a nosotros que, sin embargo, es ayer.

Dulce introducción al caos puede llegar a ser eterna porque ha nacido ya desfasada, recordándonos una normalidad que ahora resulta casi idílica, plena de derechos y libertades. Esa antigua normalidad de ciudadanos medianamente educados y tecnoadictos, de espacios coworking, nanomedicina, viajes, conciertos, hackers, drones y maternidades subrogadas, de ciudadanos que no sabían nada de la pandemia mundial que se avecinaba ni habían oído nunca la palabra covid y aun así vivían asustados. La sociedad que les hacía atragantarse a diario con un puré de noticias “formado por guerras, terrorismo, violencia de género, mala política y cambio climático inminente”, una realidad que ya antes resultaba caótica y amenazante, a ratos hostil o superficial, y que ahora ha terminado por superar todo lo previsible. Si nos miramos en el fiel espejo de lo cotidiano según Marta Orriols nos chocamos de frente contra un tiempo que se ha evaporado, un lapso de ocho meses desaparecido en los abismos del confinamiento, una imagen de otra realidad.

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