24 de julio de 2021, 13:57:42
Los Lunes de El Imparcial

Novela


María Oruña: El bosque de los cuatro vientos


Destino. Barcelona, 2020. 415 páginas. 20,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Aránzazu Miró


Tras una exitosa trilogía de misterio ubicada en Cantabria y protagonizada por un mismo equipo de investigadores, María Oruña se ha trasladado a su adorada Galicia adonde nos lleva porque nos sabe deseosos de conocerla: «Pues esto es Galicia. Esta suavidad, este hogar y esta fuerza». En ella transcurre una deliciosa novela histórica con resolución de misterio en que también son nuevos los investigadores.

Propone María Oruña una curiosa estructura de capítulos rápidos que van saltando de la actualidad vista por los investigadores, una pareja desigual de historiador del arte y de antropólogo donde este último además se convierte dentro de la novela en narrador de su propio reportaje a los policías que atienden el caso, a pesar de que no muestran ningún interés en abrir una investigación. El relato que quiere ser peliculero de alguien a quien le gusta que sus pesquisas se conviertan en reportajes periodísticos, se añade a la otra voz, esa que aparece en capítulos sin numerar encabezados por el nombre de la protagonista -Marina-, que nos lleva casi dos siglos atrás, a la sociedad y la vida del primer tercio del siglo XIX, con quien entenderemos cómo se convierte en mito una leyenda.

Son dos momentos históricos, pero tres los puntos de vista de la narración, que nos permitirán ir engarzando lo que sucede: los rastreos de la actualidad y la historia que ocurrió allí mismo dos siglos antes, todo lo que finalmente se entrelazará, dejándonos a nosotros mismos cierto gozo al ir entreviendo las resoluciones: ascendencias familiares de personajes, apellidos que darán pistas.

El bosque de los cuatro vientos empieza bien, propone una lectura ágil y atractiva que recorre un paisaje y una historia con la información suficiente para situarnos y que lo disfrutemos, sin caer en la pedantería de hacernos de guía. Datos justos, certeros, para entender el momento de la acción y su forma de vida, en una España que vive el proceso de desamortización de los bienes de la iglesia y la guerra carlista a la muerte del rey Fernando VII, todo bien entreverado con las reivindicaciones feministas de nuestra protagonista, una mujer claramente adelantada a su tiempo que se enerva al conocer la muerte de Mariana Pineda en Granada por pretender romper ese yugo, y que, como la liberal granadina, no está dispuesta a aceptar su destino: «Sabía que todos estamos a merced de los vientos y que todos llegamos a ser lo que somos según nos atrevemos o no a caminar contra ellos.»

Con ella, y con la historia en el presente que desentraña esa vida dentro del mito, se desliza la novela que, ya digo, comienza bien, pero arrastra al final mejor todavía. Resulta grata la inmersión histórica en la España de 1830, con estereotipos sociales que quedan bien reflejados y con sentimientos y puntos de vista muy bien situados. El paseo geográfico y arquitectónico es excelente, y la documentación histórica y artística utilizada muy buena y bien aprovechada sin necesidad de demostraciones.

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