19 de mayo de 2021, 3:41:39
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¿Vetó el Partido Comunista de China a Mesut Özil en el Arsenal?

M. Jones

El jugador fue apartado y acaba de firmar por el Fenerbahçe.


Este domingo se ha oficializado el fichaje de Mesut Özil por el Fenerbahçe. El que fuera cerebro del Real Madrid de Jose Mourinho y del Arsenal de Arsene Wenger abre, así, una nueva página en su trayectoria deportiva. "Estoy muy emocionado. Siempre he sido del Fenerbahçe. Para mí se cumple un sueño. Estoy deseando vestir la camiseta y espero que tenga éxito junto a mis compañeros de equipo", le dijo a la televisión del club el pasado lunes, cuando ya había viajado a Estambul para cerrar el acuerdo.

El caso es que este fino y distinguido mediapunta ha sellado un contrato con la entidad otomana de 3,5 años de duración. Y según ha publicado el conjunto turco, no se ha abonado cantidad alguna a los 'Gunners' por el traspaso. Un dato que puede sorprender si se tiene en cuenta la calidad del zurdo. Pero que se comprende sin dificultad si se atiende a la dinámica que ha arrastrado el futbolista en Londres en este último par de años.

Özil había acumulado meses sin ir convocado por Mikel Arteta, técnico actual del Arsenal. El bloque británico, incluso, no inscribió su licencia para poder competir en la Premier League y la Europa League. En la práctica, le hicieron el vacío más absoluto. Así lo arguyó el técnico vasco a finales de septiembre: "Lo que puedo decir por mi parte es que es una decisión exclusivamente futbolística. Mi conciencia está tranquila porque creo que he sido justo con él. Mi nivel de comunicación con él ha sido muy alto y creo que ambos sabemos lo que esperar del otro".

El futbolista reaccionó al ostracismo que le impuso el equipo del que fue ídolo bajo las órdenes de Wenger haciendo balance de lo vivido. "Estoy muy decepcionado con no haber entrado en la lista de la Premier League. Acabo de descubrir que la lealtad es muy difícil de conseguir hoy en día. Siempre he intentado ser positivo y pensar que quizás tendría una opción para jugar. Por eso me he mantenido en silencio", expuso en una nota. Y añadió lo siguiente: "Antes del parón por el coronavirus estaba muy contento con la evolución del equipo con Mikel Arteta e incluso diría que mis actuaciones estaban a un buen nivel. Pero las cosas cambiaron y no me han permitido jugar más. ¿Qué más puedo decir?".

Los datos son claros: Arteta no volvió a confiar en Özil desde marzo. El parón provocado por la pandemia se constituyó como el punto de inflexión. Desde entonces no fue convocado ni una sola vez. Es sabido que el futbolista de Gelsenkirchen (Alemania) batalló cuando la directiva 'Gunner' le forzó a bajarse el pomposo sueldo. Esgrimió el talentoso creador que no iba a rebajar su estipendio porque sospechaba que la cúpula del club no iba a emplear ese monto ahorrado para mantener a los empleados. Y atinó.

La rebaja salarial del primer equipo aconteció en paralelo al despido de varias decenas de trabajadores de la entidad londinense. Y, después, se acometió el fichaje de Thomas Partey pagando la cláusula de 50 millones al Atlético de Madrid. Özil reaccionó pagando de su bolsillo el sueldo de Jerry Quy, persona que daba vida a Gunnersaurio, la mascota del Arsenal en los últimos 27 años. Le salvó el empleo. Y, de paso, rompió de forma definitiva su relación con los gestores del club. Desde entonces, el cuerpo de directivos buscó la manera de sacarse de encima al zurdo. Y este fin de semana lo han logrado.

Mas, el contexto es más amplio. No ha sido el mediapunta que deslumbró a Florentino Pérez en el Mundial de Sudáfrica un ser humano que guarde silencio ante los asuntos que considera injustos desde un punto de vista social. Ni mucho menos. Es de sobra conocida su decisión de abandonar la selección alemana para siempre debido a las críticas que recibió cuando se fotografió con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan -en 2018, al lado del jugador del City Ilkay Güngogan-.

"Tengo dos corazones, uno alemán y otro turco. Nací y fui educado en Alemania. ¿Por qué hay gente que sigue sin aceptar que soy alemán (...) Gané la Copa del Mundo con Alemania. Para mí, hacerme una foto con el presidente Erdogan no tiene nada que ver con la política o con las elecciones, sino con el respeto hacia el máximo cargo del país de mi familia", escribió en Twitter, antes de anunciar su decisión de no vestir la elástica germana más veces. Acusó de incompetencia y falta de respeto al presidente de la Federación Alemana de Fútbol y se preguntó si les pasaría lo mismo a Miroslaw Klose y Lucas Podolski -de origen polaco- si se fotografiaran con el presidente de Polonia. Remarcando que se sintió atacado por profesar el credo musulmán. Angel Merkel, que en esas fechas mantenía tensión con Erdogan, evidenció su respeto por la medida adoptada por el jugador.

Y en 2019, de vuelta a lo concerniente al Arsenal, Özil se implicó en la denuncia social que más problemas le ha conllevado. El 13 de diciembre de ese año, el jugador explotó por la opresión que China estaba implementando contra los uigures. Se hizo eco de los informes elaborados por Ong que denuncian que en la región de Xinjiang hay un millón de musulmanes -principalmente uigures- retenidos en campos de reeducación. Y se quejó por el silencio de la comunidad internacional ante este entuerto. "Queman sus Corán. Cerraron sus mezquitas. Prohíben sus escuelas. Matan a sus hombres santos. Los hombres son obligados a internarse en campos y sus familias se ven obligadas a vivir con hombres chinos. Las mujeres se ven obligadas a casarse con hombres chinos", lanzó.

De inmediato, en una tesitura en la que los Houston Rockets acababan de ser cancelados en las televisiones chinas porque su directivo Daryl Morey apoyó las protestas en Hong Kong, el centrocampista metió un dedo en el ojo de la censura del gigante asiático. Y las consecuencias resultaron inmediatas: la Televisión Central de China (CCTV) decidió no emitir este fin de semana el partido de la Premier League inglesa que disputó el Arsenal. Y amenazó con no volver a retransmitir al club inglés y a toda la competición británica. Del mismo modo, uno de los patrocinadores destacados de los 'Gunners', de origen chino, amenazó con retirar su patrocinio. Las cosas se pusieron serias.

Por aquel entonces era Unai Emery el entrenador del equipo inglés. Y la directiva regateó el huracán lanzando un comunicado a través de la plataforma Weibo resaltando que "estas son las opiniones personales de Mesut". Rob Fawdon, gerente de comunicaciones del Arsenal, declaró al diario Global Times que el Arsenal "es siempre apolítico como organización". Dando carpetazo al lío y abriendo una etapa de distanciamiento con el excelente asistente que ha desembocado en su exclusión y marcha con carta de libertad. En el entretanto, se han deslizado acusaciones de falta de compromiso y profesionalidad para degradar la imagen del jugador y justificar sus ausencias en los onces, primero, y en las convocatorias, en segundo término.

Sea como fuere, Özil ya está en casa. Su compromiso fuera de los terrenos de juego podrá ligarse bien con su creatividad sobre el verde. Según ha publicado la prensa de Estambul, portara el número 67 en su camiseta del Fenerbahçe, cifra que identifica a los automóviles de la provincia de Zonguldak, de la que son oriundos los padres del jugador, en las matrículas de Turquía. Según parece, tuvo éxito la campaña de crowdfunding promovida por el presidente del club entre los socios, con sms a 2,25 euros, para pagar el sueldo del astro recién llegado. En un solo día ya recibieron 150.000 mensajes, publicó el diario británico Daily Mail. Cobrará, hasta 2024, cuatro millones de euros. Mucho menos del estipendio percibido en Inglaterra. "Dios quiso que jugara para el Fenerbahçe", dijo en su aterrizaje en el aeropuerto de Atatürk.

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