17 de septiembre de 2021, 17:48:24
Opinión

Y DIGO YO


Pedro Sánchez tiene su mérito

Javier Cámara


Lo cierto es que, aunque nos pese a los amantes de la libertad, Pedro Sánchez hace muchas cosas bien. No tienen por qué ser cosas buenas, aclaro a los que no comulgan con los postulados de la “progresía”. Por ejemplo, hace muy bien cosas que no son buenas para España.

El caso es que ha logrado que un ministro quemado por su nefasta gestión de una pandemia con más de 90.000 muertos gane las elecciones en Cataluña. No sé si eso dice mucho de Sánchez o poco de los que le han votado, en una gran mayoría, desencantados de Ciudadanos.

Abro paréntesis: ¿Qué esperaba Inés Arrimadas si dijo en todo momento que apoyaría un pacto constitucionalista con el PSC? Pues claro, si eres votante de centro constitucionalista te vas al voto útil de Salvador Illa, porque el PP no es una opción en Cataluña, como ha quedado demostrado. Cierro paréntesis.

Pues lo que decía, gran parte del mérito del presidente del Gobierno para seguir triunfando y optando a cumplir la legislatura, aunque sea a base de tragar sapos como vacas de grandes, es que ha disuelto a la oposición. El viejo tópico de manual “divide y vencerás” se hace más patente y ejemplificador que nunca con el destrozo que Sánchez ha provocado en el centro derecha de este querido país que es España.

El resultado es obvio: debilita al principal oponente, al que machaca no tanto por la corrupción sino por la indefinición que causa no saber exactamente en qué punto del espectro ideológico se encuentra Pablo Casado; lleva casi a la extinción a Ciudadanos, cuya formación agoniza también en la imprecisión y es más irrelevante a medida que se celebran nuevas elecciones; y da alas a Vox, partido al que le resulta fácil atacar políticamente y que usa fácilmente para deteriorar, aún más, al PP.

La duda que me queda es si todo este plan aparecía plasmado en algún tipo de ‘Manual de estrategias para el PSOE de Sánchez’ o si, por el contrario, la improvisación y los propios acontecimientos de la vida política van sonriendo y confluyendo para fortalecer una opción por la que no apostaban ni en su propio partido.

Digo que dudo porque no sé si Sánchez había calculado que con sus infinitas bajadas de pantalones con el separatismo y los amigos de ETA, que son todos enemigos de España, iba a conseguir disgregar y enfrentar con tanto éxito a una oposición que unida habrían puesto las cosas más difíciles al Gobierno del PSOE y Podemos.

Ahora, los principales socios que no son del Gobierno, los republicanos de izquierdas de ERC, los que le han aprobado la investidura y los Presupuestos Generales del Estado a cambio de todo lo que le han pedido, tienen en su mano formar en Cataluña un Gobierno solo de independentistas con el ánimo que produce verse con más de la mitad de los votos. Es verdad que con la cifra de abstención más alta de la historia de unas elecciones catalanas. Tan alta como para tenerlo en cuenta, pero ¿quién renuncia a ganar una final con un penalti injusto?

Lo que ya no es una cuestión que me haga dudar, porque hemos visto cómo ha toreado antes a los separatistas en las Mesas de Diálogo, esto es, a base de prometer y no cumplir, se va a convertir ahora en curiosidad: ¿Qué dirá y hará Pedro Sánchez cuando ERC, JxCat, la CUP, PdeCat y hasta En Común Podem le comuniquen que van a celebrar un nuevo referéndum de autodeterminación o que éste se celebró el pasado domingo y lo siguiente es la declaración de una República catalana?

Es fácil vaticinar que dirá a todo que sí y volverá a vender a España con el fin de continuar en la Moncloa. Dará largas hasta que la situación sea insostenible y cuando esto pase, que apechugue el que venga detrás. Mientras, la oposición seguirá a tortas entre los partidarios de no hacer nada, lo que se ofrecen siempre a pactar lo impactable y los que meterían los tanques en la Plaza de Catalunya.

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