19 de mayo de 2021, 3:34:21
Opinión

DESDE ULTRAMAR


…Y China y Estados Unidos se enseñan los dientes

Marcos Marín Amezcua


Así, girando en el bombo informativo se agolpan notas que ameritan comentarse por apetecibles. Procedamos a ello sin demora ya que, aprisa, el año ya nos sorprende en plena Cuaresma que inició este miércoles, ya de Ceniza.

Y es que mucho ruido generó el Día Mundial de la Radio, aunque en México tal emisión temprana no sucedió el 13 de febrero, sino hacia el otoño de 1921 y en efecto conmemorará su centenario de difusión incansable. Un siglo aquí con o sin pandemia, nos recuerda que esta herramienta comunicacional es formidable, elocuentemente útil y de una vigencia imperecedera. Se trata de un feliz aniversario redondo en toda regla.

Y lo tendrá sin importar el hecho de que yo me enteré a través de las redes sociales y no de la radio, acerca de la muerte del expresidente argentino Carlos Menem. Morirse un 14 de febrero solo es el epitafio de una vida polémica como la del exmandatario aludido. Bien apertrechado de ministros neoliberales, empujó bajo su mandato el desmantelamiento de buena parte del patrimonio argentino, premeditación tan parecida a las del resto de los demás países de la región latinoamericana. Y muy caro lo hemos pagado. Esa sonrisa inmarcesible no podía y no pudo augurar solo cosas buenas. Menem, dejado por la mujer en pleno gobierno, dando la nota años después con la Bolocco, muestra todo él de frivolidad frente a la mesura de Alfonsín, fue proclive a los disparates de Washington como los de su intento infructuoso de crear un ejército transcontinental para frenar el narco en vez de combatirlo en EE.UU., y así no parece que Menem pasará a la Historia con refulgentes rayos de luz, sino que prevalecerá un mal recuerdo de él equivalente a un ¿cómo llegamos a esto?

La vacunación en México prosigue no obstante que ni a paso firme, aunque sí continuo, y suma poco más de un millón de vacunas ya suministradas –y no son más porque los retrasos de entregas provenientes de Europa han menguado esa velocidad– ni hay plena conciencia de su importancia entre determinados sectores; hay dudas legítimas, hay recelos, es complicado cubrir a ciertos grupos poblacionales y formarse para recibirla, con cita, no debe de ser cosa de clases sociales como aluden a ello tanto seguidores como detractores del gobierno federal que no la plantea como clasismo. ¿Falta mejor logística? ¿hay sectores de sanitarios aún no cubiertos cuando ya estamos en la siguiente etapa? Así es. Siempre quedan los desbalagados, por angas o mangas. Médicos y ancianos se dicen no incorporados y desde luego que las cantidades de dosis disponibles y ya aplicadas lejos están de ser las necesarias para un país de 126 millones. Añada usted la inconciencia de quienes quieren ver esto resuelto en dos días mostrando que no han entendido lo que es una vacunación masiva emergente que no promete ser rápida porque desafortunadamente no puede serlo, pese y reitero, pese a que Estados Unidos en voz de Biden presuma de que para agosto habrá alcanzado la inmunidad de grupo y tendrá 600 millones de dosis disponibles (equivaldrían a las dos necesarias) y eso que acusa rezagos que despiertan dudas sobre la meta planteada. Loable buscarla, pero no nos engañemos: habrá comprado cantidades enormes. Enhorabuena por ellos que tienen los recursos. Y aún así….también hay dudas. Ya el alcalde de Miami se quejaba de que millonarios latinoamericanos se llevan las que tocan a sus conciudadanos. Lo de sostener que ponerla es con fines electorales es afirmar una reverenda estupidez.

Y hablando de Estados Unidos hay dos notas que nos brincan a los mexicanos: una, el vórtice polar que golpeó Texas dañando el suministro de energía al norte de México. Los opositores a López Obrador mostrando una ceguera ya preocupante lo culpan del apagón sufrido por consecuencia acaecido en plenas nevadas y con bajas temperaturas, mas olvidan que si México no es autosuficiente ni capaz de almacenar reservas de energía sucede así por décadas de no posibilitarlo, de truncar los gobiernos pasados la generación de energía de origen estatal para favorecer intereses privados, nacionales y extranjeros y, sí, no habiendo capacidad de almacenamiento –que desestimaría las reservas a acumular– ocurre ello por no dotar de infraestructura idónea a las empresas estatales. Lo demás es hacerle al sueco.

Si tales opositores se quedan tan orondos gracejando que la culpa es del presidente actual por no planificar, va. Pero… amén de que los vórtices polares no se planifican, no quitaremos responsabilidad a gobiernos pasados, teniéndola como es evidente ni les negaremos la oportunidad de señalarlos. Y esa responsabilidad abarca también haber supeditado los intereses energéticos mexicanos a los estadounidenses, encandilados con los vecinos –para variar– siendo quienes no vendieron su abuela por no tenerla. Solaparon la dependencia energética de México a EE.UU. e hicieron poco por evitarla por creerlos superiores a ellos y a los mexicanos incapaces de generar sus propios recursos. Que nadie se exculpe ni se evada, entonces, porque generaron esta atrofia energética fatal.

La otra nota es la política migratoria de Biden que caminará a paso de tortuga, como siempre. Debe desmantelar las torpezas de Trump y estamos en pandemia. Y no será antes de seguir enviando el mensaje equivocado de que regularizará y rápido a millones sin definir planes de trabajo temporal si no quiere tanto nuevo ciudadano; y haciéndolo sin reconocer que su país es imán de migrantes y su economía necesita de tantos y sin plantearse qué hacer con tantos ilegales –no me interesa usar eufemismos– que ya están allá hace rato. Estados Unidos es parte de la solución del problema migratorio que se niega a abordar y somete a su economía a semejante sinvivir, yendo carente de mecanismos que ordenen la migración, pues no ha nacido quién lo consiga y dudosamente lo hará él, porque al final es millonario el negocio del tráfico de carne humana. Porque esa es otra.

Y mientras adentro enmarañan el tema Trump dejándolo ir de rositas, afuera la llamada telefónica entre Biden y Xi Jinping se cacarea mostrando ambas partes sus reproches. ¡Qué lejos quedan ya los escarceos iniciales y hasta impúdicos entre ambos gobiernos! EE.UU. ya gruñendo a China advierte que está de regreso y que será implacable con regímenes autoritarios. Washington provoca y no aprende que China no se calla y hace bien. Si ya en enero llamó a Pompeo “payaso del apocalipsis” ante acusaciones de genocidio de musulmanes chinos, antes habían dicho que EE.UU. no pidió disculpas ni fue culpado por el SIDA o Lehman Brothers ante los señalamientos de aquel culpándola del virus del COVID-19. Van a espadazos parejos y eso no agrada a los yanquis. Ahora Washington está de nuevo en punto muerto, de partida otra vez frente al gigante asiático, pues no saldrá de tal arrinconado por su modelo económico consumista e insostenible. La rivalidad comercial y tecnológica entre ambos no cesará por las prácticas desleales chinas y el proteccionismo yanqui ya que aspiran los dos a la hegemonía mundial. Ya EE.UU. remarcó ser un desafío central la creciente influencia china en América Latina –donde los yanquis amenazan con fortalecer la gobernanza y la transparencia, o sea con crear problemas (intervencionismo y golpismo)– y han empezado descalificando a Nicaragua, a Colombia, etc.. Compiten en el espacio exterior y en la carrera armamentista. Van con todo.

En esta columna se lo expresé hace algunos años: Obama miraba con extremo cuidado al océano Pacífico y ese escenario sería la semilla de la siguiente guerra. CNN apunta que la rivalidad sino-estadounidense es por ese pan-Pacífico y acierta. Biden se queja de las prácticas comerciales “injustas y coercitivas” de Pekín, que no cede, y repitámoslo: el proteccionismo yanqui que erosiona a los competidores en todas partes y muestra debilidad de su modelo ¿cómo se le llama? no me diga que democracy y éxito empresarial. China reta al Tío Sam y aquel lo sabe. Los chinos ya pasaron del refunfuño a las acciones.

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