23 de septiembre de 2021, 5:17:25
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TENIS


ATP. "Nadal y Federer no apoyan a Djokovic porque cae bien a la gente que no llega a fin de mes"

M. Jones

El jugador serbio se ha convertido en la punta de lanza del nacionalismo de su país.


Novak Djokovic pasó su duodécimo cumpleaños (12 de mayo de 1999) refugiado de los bombardeos que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) estaba detonando en Belgrado por las acusaciones de limpieza étnica que llevó a cabo el régimen del líder yugoslavo Slobodan Milosevic. Los ataques aéreos sobre Serbia comenzaron el 24 de marzo de 1999 y concluyeron el 10 de junio de ese mismo año. Dejando una huella imborrable para el actual tenista número 1 del planeta y para el resto de niños y adolescentes que vivieron aquella dramática situación.

'Nole' vivía en aquel momento en la casa de su abuelo Vladimir. El hogar situado en Banjica, una humilde ciudad dormitorio sita a siete kilómetros de la capital, se convirtió en el recinto en el que se guarecían decenas de personas cuando sonaban las sirenas que avisaban de ataques aéreos inminentes. En concreto, todos ellos se hacinaban en el sótano. En ese cubículo pasaría el majestuoso jugador, entonces imberbe, 78 días. Lejos de sus padres, que residían en Kopaonik -un centro turístico de montaña cerca de Kosovo-, región en la que trabajaban como pizzeros de noche y profesores de esquí de día, con el fin de alimentar a sus tres hijos y costear la incipiente carrera de Novak.

El emblema serbio explicaba en 2011 su experiencia en una charla con el canal de televisión estadounidense CBS en 2011."Prácticamente estábamos siempre el sótano (de su abuelo Vlada). Todos los que venían, entraban, no había ninguna limitación. Nos despertábamos todas las noches a las 2 o 3 de la madrugada durante dos meses y medio por los ataques. En cierto modo, estas experiencias me hicieron un campeón. Nos hicieron más fuertes y tener más hambre por el éxito", relató.

El caso es que con aquella tierna edad, Djokovic conoció a Bogdan Obradovic, entrenador con el que conquistaría la Copa Davis para su país. El preparador fue convencido por el padre del tenista para que cuidara el crecimiento deportivo de su hijo y éste aceptó. Se sabe que durante los bombardeos trabajaban todos los días, recorriendo Belgrado en busca de canchas de acceso gratuito. Y entrenaban escuchando los estruendos, en un contexto en que a diario se daba parte del número de muertos y del tamaño de las ruinas que dejaba el conflicto. En esa época ya se vislumbraba su enorme talento.

Djokovic, que hace una semana batió el récord histórico de Roger Federer relativo a las semanas de estancia en la cima del ránking de la ATP, siempre estuvo rodeado por figuras de corte nacionalista serbio. Obradovic y su padre, Srdjan, profesan dicha ideología, mutando el entrenador en parlamentario con el paso de los años. Desde pequeño, habitando en un barrio en el que sólo convivía con personas de origen étnico serbio, recibía únicamente estímulos identitarios de esa nación. Y los iría aprehendiendo con la naturalidad del que no conoce otra cosa.

En la actualidad, el tenista se maneja con un mensaje político moderado cuando habla para el exterior. Se sabe un auténtico héroe nacional -en 2020 fue galardonado por el Ministerio de Exteriores de Serbia por su labor de ayuda a la diplomacia y a la expansión de los intereses del país balcánico-. En una entrevista de hace días con el medio brasileño Globoesporte, declaró lo siguiente: "Estoy en Serbia ahora mismo y cuando me desperté parecía un día normal, pero no era normal por todos los que lo hacían especial. Me di cuenta por primera vez del significado de lo que hago. Que mi éxito es también el de la gente que me rodea y de todo un país. Es el deporte que amo con todo mi corazón, así que por supuesto estoy extremadamente feliz y orgulloso de esta hazaña. Lo comparto con mi familia, mis amigos y las personas más cercanas. Y muchas personas me han dicho que este éxito también es su éxito, es como se sienten. Probablemente es lo que me hizo más feliz hoy, ver las emociones de otras personas. Hace diez años, cuando realicé el sueño de mi infancia al ganar en Wimbledon y convertirme en el número uno del tenis, volví para celebrarlo en Serbia y había mucha gente en las calles de Belgrado y en todo el país. Me sorprendió mucho esto. Así que también es una gran responsabilidad, pero es una gran alegría, un gran placer representar a mi país y estar en mi país en ese día tan especial".

"Todavía estoy tratando de entender y darme cuenta de esto porque obviamente sigo jugando al tenis, compitiendo, por lo que estás entrenado y programado para pensar cuál será el próximo objetivo, cuál será el próximo torneo. Por eso es tan difícil para mí identificar este sentimiento con claridad y probablemente reflexionaré sobre él y lo viviré más profundamente dentro de unos años. Cuando era niño en Serbia admiraba a Pete Sampras, Lendl, McEnroe, Becker o Andre Agassi. Les vía mientras crecía en un país que estaba pasando por guerras y tiempos difíciles. Pero es algo que me trajo fuerza e inspiración. Así que siempre estuve motivado para ser un día como ellos, estar en la pista central de Wimbledon y tener la oportunidad de poner mis manos en ese trofeo", confesó.

Este martes tomó la palabra su padre en la agencia rusa Sputnik. Aportando la interpretación que se da en la ciudadanía serbia al fenómeno generado por su hijo. "Novak es un milagro invisible. Apareció en el peor momento para Serbia y el pueblo serbio. En el momento de los bombardeos, las sanciones, la humillación y la opresión. Imagínense que veinte de los países más ricos del mundo estaban bombardeando a uno pequeño como Serbia. Entre todas estas desgracias apareció Novak, como si Dios lo enviara para demostrar que no somos un pueblo genocida, que no somos los peores del mundo, sino que somos parte de la vieja civilización europea y que no tenemos nada por qué avergonzarnos", proclamó.

En el diálogo, el mentor de la leyenda del tenis se refirió a la distancia que han tomado Rafael Nadal y Roger Federer de la asociación de jugadores alternativa que está encabezando 'Nole'. Bregando para que los tenistas que ocupan la parte baja del ránking perciban unos premios y salario superiores. Srdjan Djokovic, rotundo, afirmó que "esa terquedad serbia es bien conocida y me parece que cuanto más inventan algunas cosas que no tienen nada que ver con la verdad, mejor y mejor juega Novak". "Quiere demostrar que el tenis no es sólo un juego, sino que el tenis es vida. Esa vida es para esos miles de fantásticos jugadores jóvenes por los que está luchando. Es mucho más difícil porque no tiene el apoyo de Federer y Nadal, lo cual es realmente un hecho asombroso para mí. Como si aún no hubieran ganado suficiente dinero, debe ser que necesitan algunos millones más, algunos miles de millones más. No sé de qué se trata, pero sí, no apoyan a Novak por algo que en general es bueno para aquellas personas que apenas pueden llegar a fin de mes", argumentó.

Se despidió el progenitor de la bandera de su país con esta reflexión: "Cuando se trata de su gente y su país, no hay compromiso. Absolutamente, el Estado y el interés nacional están en primer lugar con él y su familia. Es algo que hemos perdido por completo y no sé cuánto va a durar esto, que el interés personal está por encima del nacional. Si bien esto es así, nosotros (como pueblo) no tenemos ninguna posibilidad de progreso. Gente, ya es hora de que nos unamos, porque todos nuestros enemigos se alimentan de la discordia serbia y saben muy bien que siempre pueden sobornar a alguien y que colapsa todo por lo que luchamos como pueblo y como Estado. Ya es hora de que la nación y el pueblo vuelvan al primer lugar Y que el interés personal quede relegado a un segundo plano. Porque sin eso, no tenemos ninguna posibilidad de sobrevivir". "Gente, estamos desapareciendo, se acabó", zanjó.

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