9 de diciembre de 2021, 2:38:25
Deportes

FINAL


La Real Sociedad gana la Copa del Rey y rompe una sequía de 34 años

Diego García

El chispazo de calidad de Mikel Merino decidió una final con aspecto áspero y comprimido. Oyarzabal puso la firma (0-1) y los rojiblancos pelearon sin claridad.


Historia del fútbol español. Eso es lo que acogió el estadio sevillano de La Cartuja en la noche de este sábado. El derbi vasco más pomposo, con el título de la Copa del Rey como premio. Athletic Club -el único club que se compone de jugadores nacionales, por una política de índole ancestral- y Real Sociedad -entidad que mezcla su distinguida cantera con captación de talento exterior- se cruzaron en un envite que se vio en más de 130 países y en el que refrescaban la gloria abandonada en los 80 -en esa década apilaron dos Ligas, una Copa y una Supercopa cada uno-. Rojiblancos y blanquiazules examinarían sus realidades tras haber sanado de las heridas sufridas antes del parón que cedió el paso a las selecciones nacionales.

Marcelino García Toral, arquitecto de la espectacular inercia de su equipo, padeció las bajas de Zárraga y Nolaskoain. Reprodujo su once de gala, con De Marcos, Yeray, Iñigo Martínez y Yuri Berchiche custodiando al meta Unai Simón. Berenguer, Vencedor y Dani García ocuparían el eje, con Muniain y Raúl García como nexos con Iñaki Williams. Nombres como Mikel Vesga, Ibai Gómez, Unai López, Asier Villalibre o Ander Capa se uniformaron como revulsivos.

Imanol Alguacil, en su caso, no contó con Asier Illarramendi, Moyá, Guridi y Sangalli. También se acercó al máximo a su filosofía, alineando a Gorosabel, Zubeldia, Le Normand y Nacho Monreal en una retaguardia coronada por el portero Remiro. Zubimendi y Mikel Merino asumirían el rol de ancla y distribución, con David Silva en el papel de maestro de ceremonias. 'Portu', Mikel Oyarzabal e Isak se encargarían de la finalización. Empezarían desde la banca Guevara, Carlos Fernández, Januzaj, Barrenetxea y Bautista.

Con la victoria donostiarra por la mínima como solitario precedente -en el día de la pasada Nochevieja-, arrancó un duelo intenso. El prólogo quedaría definido por la identidad particular de cada escuadrón. Los 'leones' desplegaron su superioridad física, con presiones asfixiantes y una emboscada en cada pulgada del césped; y los 'txuri-urdin' pelearon para imponer su gusto por la elaboración coral y horizontal. En ese ajedrez inicial, en el que se constataron las variantes directas hacia el espacio y la velocidad de Williams e Isak, mandaría la apuesta de los vizcaínos. Con un chut demasiado angulado de Raúl García -minuto 11- y un par de centros venenosos como bagaje ofensivo.

El marcaje de Vencedor y Dani García, enmarcado en la red de ayudas estudiada, logró contener a los creativos rivales en la primera media hora. Le costó desperezarse a David Silva, con Mikel Merino descontextualizo. El bloque donostiarra sólo alcanzó a filtrar un pase largo y profundo, que Unai Simón interceptó ante el desmarque de 'Portu'. Hasta que optaron por bajar las revoluciones e hilvanaron posesiones extensas y controladoras. Buscaron su tempo adecuado porque el compás previo, rebosante de poder anatómico, les desbordaba. Por tanto, en el minuto 25 tomaría la escena el pronosticado choque de estilos. Y la Real amenazaba con desamarrarse por el perfil del extremo Cristian Portugués y del lateral Gorosabel.

Sin embargo, de camino al interludio asomarían saltos de página en forma de transiciones. Al galope de Muniain y de Williams. El Athletic, astuto en la cesión de la iniciativa, recordaba su amenaza tras robo y en vuelo. Esa reacción daría cobijo al testarazo del capitán rojiblanco -desviado a córner- y al latigazo de Íñigo Martínez que Remiro sacó del larguero -minuto 33, con una estirada de foto-. Y el ida y vuelta latente arribó a la superficie, con escaramuzas de por medio. La senda hacia los vestuarios se afrontaría en plena guerra por el pelaje de la trama. La calidad, en definitiva, no gozó de foco. Gobernaron el rigor, el derroche y el cuerpeo, sin trabajo para los arqueros y con los antiaéreos destacando.

Habían funcionado las dos hojas de ruta, así que no se registrarían modificaciones en una reanudación que alzó el telón con polémica. En el minuto 46, Oyarzabal centró e Íñigo Martínez cortó la trayectoria con el brazo izquierdo, en una maniobra fronteriza -hubieron de escudriñar si ocurrió dentro o fuera del área-. El VAR negó a los 'realistas' el penalti que reclamaban y se asentó la prudencia como pentagrama. Alguacil insistió en ceñirse al cortejo del cuero y Marcelino ordenó más cierre y contragolpe, generando un centrocampismo denso e inocuo.

La dinámica discurría trompicada en el segundo acto. Se habían multiplicado las faltas, imprecisiones y las molestias posteriores a los lances. Mas, irrumpió un punto de inflexión: en el 60 de juego Mikel Merino desbrozó el escenario al dibujar un pase quirúrgico a la espalda de los centrales. Íñigo Martínez no llegó a tiempo y derribó al inteligente 'Portu'. El colegiado señaló pena máxima y expulsión del defensor. Y la tecnología rebajó el castigo a cartulina amarilla. Sea como fuere, Oyarzabal aceptó la responsabilidad y abrió el marcador. El internacional español engañó a Unai Simón y espantó los fantasmas que le perseguían -había fallado los tres lanzamientos desde los once metros previos-.

Se constriñó el sistema vizcaíno a una contrarreloj pautada por el sobresaliente peso que los errores conllevan en esta altura competitiva. Ya no les valía la fórmula reactiva y comparecerían Unai López, Villalibre, Mikel Vesga y Capa -por Vencedor, Dani García, Berenguer y Yuri-. Mutó por completo su centro del campo con el objeto de hacer acopio del mando. No lo conseguiría. Los guipuzcoanos discutieron esa premisa, inyectaron el oxígeno de Guevara, Barrenetxea, Carlos Fernández y Elustondo -por Silva, Isak, 'Portu' y Gorosabel- y no renunciaron a su paleta para gestionar la ventaja. En consecuencia, el desenlace se revistió de tensión y cansancio, ahondando en la confrontación esencial (calma versus electricidad). Esa disyuntiva encontraría su resolución en el oficio donostiarra, que no concedió más que dos centros en la recta postrera. El cabezazo flácido de Martínez clausuró la jornada -que arrancó con disturbios en Bilbao- en la que se grabó una imagen en el imaginario colectivo vasco: Felipe VI entregando el trofeo a Illarramendi.

- Ficha técnica:

0. Athletic: Unai Simón; Óscar de Marcos, Yeray Álvarez, Íñigo Martínez, Yuri Berchiche (Capa , min. 92); Dani García (Vesga, min. 75), Unai Vencedor (Unai López, min. 67), Álex Berenguer (Villalibre, min. 75); Raúl García, Iker Muniain; Iñaki Williams.

1. Real Sociedad: Álex Remiro; Andoni Gorosabel (Aritz Elustondo, min. 92), Igor Zubeldia, Robin Le Normand, Ignacio Monreal; Martín Zubimendi, Mikel Merino; 'Portu' (Ander Barrenetxea, min. 88), David Silva (Ander Guevara, min. 84), Mikel Oyarzabal; Alexander Isak (Carlos Fernández, min. 88).

Goles: 0-1, min. 62: Oyarzabal.

Árbitro: Xavier Estrada Fernández. Amonestó a Dani García (min. 34), Íñigo Martínez (min. 61) y a Merino (min. 70).

Incidencias: partido disputado en el estadio sevillano de La Cartuja, correspondiente a la final de la Copa del Rey 2020, que tuvo que se aplazado por el coronavirus. El rey Felipe VI estivo presente en el palco de autoridades.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es