19 de junio de 2021, 2:54:27
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FÚTBOL


El Atlético dilapida su ventaja y enarbola la bandera del complot arbitral

E.I.

Koke, Tomás Reñones y Gil Marín se han quejado con contundencia del arbitraje que vienen sufriendo.


Al término de la primera vuelta de LaLiga, el Atlético viajaba en la cima clasificatoria. El 21 de enero doblegaron al Eibar en Ipurúa (1-2) y confirmaron o colchón de ocho puntos sobre el Real Madrid y de 11 con respecto al Barcelona. Sus números resultaban imperiales: una derrota, sólo 10 goles encajados -de largo, el mejor ratio del campeonato- y un total de 39 dianas a favor -superado únicamente por los 42 de los azulgranas-. Volaban en una inercia de trece victorias y un empate -en Valdebebas-. Hasta esa fecha, no habían resbalado más allá de la inesperada eliminación copera ante el Cornellá.

A pesar de las lesiones, del impacto del coronavirus en la plantilla, de la exigencia de un calendario comprimido y de los problemas consiguientes a competir sin haber gozado de unas vacaciones reparadoras, el proyecto de Diego Pablo Simeone ganaba con una naturalidad que dejó en la estacada a los grandes favoritos. Se demostraba atinada la apuesta de colorear más la paleta, con la resurrección de Thomas Lemar como paradigma. Asimismo, la efectividad de Luis Suárez en el remate y la seguridad de Jan Oblak redondeaban la fórmula exitosa.

En torno a ese guión alcanzarían los 11 puntos de margen. Llegaron a esa orilla en la jornada 21ª. El gigante culè se erigió en su principal perseguidor, con el Sevilla asomando y los merengues trompicados. Su estadística se había disparado a 17 triunfos, 43 goles marcados -a uno del Barça- y 12 concedidos. La barbaridad numérica se constató con el 2-4 endosado al Cádiz en el Ramón de Carranza, el 31 de enero. Seguían con un único partido perdido a cuestas y miraban con ambición a la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones. Peldaño en el que esperaba un Chelsea que había cambiado de entrenador en pleno recorrido.

Pues bien, ahí comenzaría a fracturarse la dinámica y se desnudaría el final de ese mes como el punto de inflexión colchonero. Encadenarían los rojiblancos dos empates y una derrota en los siguientes cuatro duelos, habiendo cedido cuatro puntos en el inexpugnable Metropolitano. Y sobrevino la cita continental. El 'Cholo' decidió dar un volantazo y decretar el catenaccio. Y perdieron 0-1, sometidos por los londinenses. Desde ese valle, del 23 de febrero, la tarjeta ha sido de tres victorias, dos tablas y dos pinchazos -en Stamford Bridge y en el Sánchez Pizjuán-.

Las sensaciones se han ido oscureciendo. Al tiempo que la delegación de Chamartín y la del Camp Nou asumían un ritmo atronador en el torneo liguero, los 'atléticos' han sollozado cuando Marcos Llorente no ha alcanzado a exhibir su explosividad como goleador, asistente y salvador. La dependencia de la finura de Suárez se ha agudizado y los pases no fluyen como hace meses. Ni mucho menos. Parecería que ha arrinconado de manera progresiva la ambición por llevar la iniciativa a medida que subía la presión de los resultados. Ahora, aposentado a nueve partidos del final, no le queda margen de maniobra.

El 1-0 sufrido ante el Sevilla este domingo deja a los madridistas a tres puntos y Lionel Messi y compañía se pueden colocar a una unidad si ganan al Valladolid este lunes. Ese es el paisaje en el que habita el Atlético actual. Presa de una densidad creativa sobresaliente y de una incapacidad para resolver los partidos no registrada con anterioridad. Ya no goza de la velocidad de crucero y, para más inri, amanecen dudas e inseguridad en la identidad elegida para afrontar el desenlace de la temporada.

Pero, con esa ensalada de factores decadentes encima de la mesa, desde el club se ha alzado la voz contra un hipotético contubernio que usaría al estamento arbitral para torpedear su candidatura. Tomás Reñones estrenó este fin de semana el cargo de portavoz de la institución en el palco de Nervión. Así se refirió a la labor del colegiado: "Yo creo que las jugadas son claras. Hay poco que comentar a lo que hemos visto. Es clarísima la mano y el árbitro no está acertado. Está claro que con esta mano hemos sido perjudicados".

Se refiere el novel directivo a dos acciones concretas. Dos posibles infracciones de Diego Carlos por mano, que bien podrían haberle supuesto la segunda amarilla al central brasileño; y la mano cometida por Lucas Ocampos en el inicio de la jugada que desembocaría en el solitario tanto de Acuña que ha apretado la pelea por el título. En los dos primeros episodios, Gil Manzano consideró no había voluntariedad del defensor, siendo discutibles ambas. Y en la maniobra del extremo argentino se entiende que no constituye una acción previa al gol. Por eso no llamó el VAR al trencilla.

El capitán, Koke Resurrección, tomó la palabra. "Estamos jodidos por todo lo que ha sucedido en el campo. Es una semana larga para que opinéis…", avanzó en una reflexión que puso la atención sobre los eventos mencionados y dio una vuelta de tuerca más. "Ha sido una mano clara en el gol. Otra, cuando Marcos (Llorente) se va y era la segunda amarilla. Toca luchar contra todo (...) Lo he visto en el campo y lo he podido corroborar después", afirmó. Y se despidió señalando "tenemos el VAR, que debe ayudarle, aunque él no lo haya visto. No ha sido el día. Muchos jugadores están cumpliendo ciclos (sanción por acumular amonestaciones) y tenemos que estar todos enchufados".

Hizo referencia el mediocentro internacional a las amonestaciones que vieron Luis Suárez, Marcos Llorente y Kondogbia en territorio hispalense. Dos de ellas derivaron de protestas y todas provocaron que los tres jugadores no puedan jugar en la siguiente jornada, fecha en la que visitan al Betis en un envite crucial -pues Real Madrid y Barcelona se verán las caras-. Este domingo estaba sancionado Yannick Carrasco y llegaban apercibidos los titulares Hermoso y Giménez. El equipo lo notó en demasía. Mas, ha brotado desde la delegación colchonera una nítida queja por lo que denuncian como una tendencia arbitral contraria a sus intereses.

Esta teoría se ha venido susurrando desde el entorno del equipo y en esta jornada se ha verbalizado a las claras. La señal precedente más cristalina llegó en el derbi de marzo. La cuenta oficial del club publicó este mensaje: "Critican hasta los aciertos... Algunos están acostumbrados a tener siempre el viento a favor". Antes del descanso, Luis Suárez le había dicho a Lucas Vázquez que "¿tú te vas a quejar después de LaLiga del año pasado? Tiene tela". El defensor del título liguero protestó en esa fecha porque no se había señalado como penalti una mano de Felipe -accidental- que arrebató un remate en el área pequeña a Casemiro.

Simeone se limitó a recordar la mano que cometió Sergio Ramos en el partido en Eibar. La jugada es, efectivamente, similar a la mencionada de Felipe y tampoco se pitó pena máxima contra los madridistas. Más revolucionado se mostró el consejero delegado rojiblanco después del partido ganado al Villarreal. En ese choque, el conjunto levantino pidió expulsión a Lemar por agredir a Etienne Capoue. El mediapunta golpeó con la dureza del codo, y sin querer, al rostro de su compatriota. El trencilla acudió a la llamada del VAR y dejó el brete en una amarilla. Así las cosas, ante la polvareda generada aclaró Velasco Carballo, presidente del Comité Técnico de Árbitros, que "tras el análisis, para nosotros esto es roja y este debe ser el criterio a seguir".

Miguel Ángel Gil Marín aportó esta reflexión: "No entiendo por qué el presidente del Comité Técnico de Árbitros reprende públicamente a uno de los mejores colegiados que tenemos en España. Y más en una decisión que nunca se puede considerar como un error. El árbitro aprecia una jugada en el campo y toma una decisión tras verla por televisión, como la gran mayoría de aficionados al fútbol. Quien haya jugado al fútbol, y quien conozca a Thomas Lemar, sólo puede coincidir con el criterio del árbitro en la jugada. No intenta agredir al contrario, ni siquiera quitárselo de su camino (...) Estos comentarios públicos son muy peligrosos porque condicionan las decisiones de los colegiados que deben arbitrarnos y da la sensación de que hemos sido beneficiados por un error arbitral, cuando no es así".

Bajo este ambiente, el 'Cholo' no quiso añadir leña al fuego este domingo. Regateó el tema y se centró en la terrible primera hora de su equipo -dominado por un Sevilla que llegó a fallar un penalti en el minuto 11- y en la impotencia para jugar al fútbol padecida en la reanudación. "Tuvimos un primer tiempo donde el entrenador no tomó las mejores decisiones para que el equipo esté bien. Luego nos tuvimos contundencia (...) Tenemos que buscar en lo que tenemos que crecer, subir la intensidad y mejorar en esta semana. Estamos compitiendo irregularmente, más para mal que para bien, y hay que encontrar el camino. Y pasa por jugar mejor, ser un bloque fuerte y encontrarnos con nuestra mejor versión", razonó el estratega. Que sabe que sus aspiraciones se sustentan en recuperar el fútbol, no en las quejas. Y el propio Koke reconoció que "nos faltó recuperar el balón, tenerlo. Cuando hemos dado tres o cuatro pases seguidos hemos mejorado". Las mismas palabras que pronunció Saúl en la profunda decepción que supuso caer sin oposición con el Chelsea.

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