14 de junio de 2021, 10:35:04
Deportes

LALIGA


El alcalde de Valladolid, sobre el arbitraje en Barcelona: "Es una vergüenza inconcebible"

M. Jones

Los pucelanos reclamaron un penalti y sufrieron una expulsión. En jugadas polémicas.


Cuando el aficionado al fútbol español todavía estaba asimilando el ajetreo con respecto a la labor arbitral de este domingo, el partido del Camp Nou ha ofrecido en este anochecer otro capítulo que echa más leña al fuego. Hace unas horas eran el Atlético de Madrid y el Valencia los clubes que clamaban contra el trabajo del estamento arbitral, mientras que hoy lo ha hecho el Real Valladolid.

Koke Resurrección, capitán rojiblanco, denunció la deriva que lleva a su equipo a competir con bastantes jugadores sancionados y apercibidos. Según su lectura, el criterio de los trencillas están condicionando la candidatura colchonera al título liguero. "Tenemos que luchar contra todo", afirmó, tras haber señalado que el gol del Sevilla debía haberse anulado por una "mano clara" y que Diego Carlos tenía que haber sido expulsado, también por parar un ataque capitalino con el brazo.

Antes, en orden cronológico, ocurrió el incidente entre Mouctar Diakhaby y Juan Cala, en la visita valencianista al Ramón de Carranza. "Me ha llamado negro de mierda", le dijo el defensor francés al árbitro, antes de que él y sus compañeros abandonaran el campo. En vestuarios, según la versión de Gayá -capitán chè- y la directiva de Mestalla, el colegiado amenazó a los jugadores visitantes. Los futbolistas volvieron al césped porque el agraviado se lo pidió y porque Medie Jiménez les advirtió que si completaban la protesta antirracista serían sancionados con dureza. El Comité Técnico de Árbitros lo negó todo.

Pues bien, con esa atmósfera, bastante cargada, este lunes se midieron el Barcelona y el Valladolid en el coliseo azulgrana. Con ambos equipos urgidos por cosechar los puntos -uno pelean por el título y los otros, por no descender-, lo que parecía un trámite para que el coloso se pusiera a un punto del liderato se convirtió en una trampa. Los pucelanos aprovecharon los problemas creativos culès y pudieron adelantarse en dos veces. En esa deriva, el Barça aceleró en la segunda mitad, pero se vio propulsado por dos decisiones arbitrales muy discutidas por la delegación vallisoletana. La primera corresponde al minuto 61, cuando el colegiado Jaime Latre ni apreció una mano de Jordi Alba en el área. El VAR detuvo el partido para examinar la acción y no determinaría penalti. En una maniobra interpretable.

La segunda, la que más ha enfadado a los castellanos, data del minuto 79. En la recta final del choque, con la tensión por las nubes, el árbitro enseñó la roja directa a Óscar Plano por una entrada sobre Ousmane Dembélé. Entendió el trencilla que la patada constituía una suerte de agresión y el VAR no le instó a revisar el lance. Los blanquivioletas no llegarían a la orilla con inferioridad numérica. Cayeron por 1-0 y siguen a sólo tres puntos de caer en las plazas de acceso a Segunda.

La temperatura subió en las redes sociales de inmediato. "Ladrones" y "robo" se colocaron como las palabras más mencionadas en España, con mucha distancia sobre el resto. Una de los usuarios que usaron alguno de esos términos fue, para sorpresa de todos, el alcalde de la ciudad de Valladolid. Para comenzar su análisis de lo que considera como una injusticia, escribió: "El robo es manifiesto. Es una vergüenza inconcebible". Refiriéndose a la pena máxima no pitada.

Cuando plano fue expulsado, el mandatario estalló. "Madre del amor hermoso. Qué desvergüenza. Minuto 80 y aun así vamos 0-0. Hay 11 héroes de blanquivioleta hoy. Qué indecencia", publicó. Y cuando todo hubo terminado, sentenció lo visto así: "Yo creo que el árbitro debe entrar al vestuario del Barça a echarles la bronca. Por poco no ganan. No han estado a la altura de su gran labor. Ha estado muy por encima de ellos". Las discusiones sobre el uso del VAR y las debatidas tendencias del colectivo arbitral siguen disparándose a medida que se acerca el final del curso. Con actores inesperados.

El entrenador pucelano, Sergio González, trató de contenerse ante los micrófonos. "Tengo que estar templado porque lo que ha pasado es difícil de digerir. Le he dicho al árbitro que el VAR está para algo y que nos jugamos todos muchísimo, no sólo el Barça. La mano es clarísima y si tiene dudas tiene que ir al VAR. Todos tenemos posibilidades de verlo. Y la expulsión me gustaría verla desde el otro prisma: que el Barça nos la hiciera a nosotros, porque es dudosa y nos merma muchísimo. Estamos todos jugándonos muchísimo y cada decisión tiene que ser muy acertada. Era una prueba de fuego para que fuera así", aseveró.

"La mano es evidente. Se lo hemos dicho al cuarto árbitro y al línea, y éste reconoce que le da en la mano. Aunque dice que está baja. Yo no sabía que tenía que haber una determinada altura para que sea penalti. Lo que le reclamo es que nos estamos jugando mucho, porque el Real Valladolid está en la misma Liga que el Barça. Pido el máximo acierto porque todos nos jugamos mucho. Esto es como cuando estás embarazado: o lo estás o no lo estás. No hay un reglamento que hable de esa altura. Le da en la palma de la mano y está en la trayectoria. Yo no digo que esté alta o que esté baja, pero el VAR está para eso, para poder ir a verlo", remató.

Por último, el lateral Nacho Martínez compartió con el público la conversación que mantuvo con el árbitro Jaime Latre. "Con todo el respeto y educación posible, le he dicho que no era lógico lo que estaba haciendo y que si quieren meter mordiente a la Liga, que nos lo digan y no pasa nada. Nosotros venimos y jugamos, pero es una falta de respeto hacia los jugadores que nos estamos dejando todo, estamos asfixiados y necesitamos tres días para recuperar. Con una desgracia en el último minuto nos vamos con una cara de tontos que no te imaginas", admitió.

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