19 de mayo de 2021, 4:40:07
Editorial

EDITORIAL


Las torpezas de la EMA, la UE y el Gobierno sobre la vacuna de AstraZeneca



El desconcierto entre la población sobre la vacuna de AstraZeneca obedece a la torpeza de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), de la Unión Europea y de los distintos gobiernos. En un grave fallo de comunicación, han sembrado la incertidumbre y el miedo entre los ciudadanos que se han inoculado el medicamento y han desbaratado el calendario de vacunación de todos los países. Se espera también, que muchos pacientes rechacen ser tratados con este fármaco.

La Agencia Europea del Medicamento ha emitido un comunicado que no despeja las incógnitas; más bien todo lo contrario. Según la EMA, los beneficios de la vacuna superan los posibles daños. Solo faltaba que fuera al revés. Y aunque aporta un dato esencial, que solo uno de cada cien mil personas inoculadas han sufrido efectos secundarios, mantiene la “posible” vinculación del medicamento con los casos de trombos.

No ha entrado la EMA a valorar las franjas de edad más vulnerables. Sin embargo, los países de la UE están fijando unilateralmente esas franjas; naturalmente, cada país según su criterio. Porque la UE también ha fracasado al intentar pactar con todos los miembros un acuerdo común.

En España, el Gobierno y las Comunidades Autónomas, con el voto en contra de Madrid, han decidido que la vacuna de AstraZeneca solo se administre a las personas de entre 60 y 65 años. Paradójicamente, hasta ahora era todo lo contrario: se inoculaba a los menores de 65. Tampoco la ministra ha sabido explicar esta contradicción. Ni ha aclarado lo que ocurrirá con los más de dos millones de españoles que ya han recibido la primera dosis y que son menores de 60 años. Según Carolina Darias, pueden recibir una dosis de otra farmacéutica o no inocularse la segunda, pues están inmunizados al 70 por ciento. Una explicación que puede generar el pánico entre muchos de los afectados.

La ceremonia de la confusión protagonizada por las distintas Instituciones tiene unas consecuencias gravísimas. Porque refuerza las teorías conspiranoicas de los negacionistas que han propagado por las redes sociales el bulo de que las vacunas son peligrosas para la salud. Precisamente, cuando el mundo entero tiene puestas todas sus esperanzas en estos medicamentos para superar la trágica crisis sanitaria y económica. Para empezar, el utópico calendario que anunció el presidente del Gobierno sale trastabillado al limitar la vacunación con AstraZeneca a los españoles de entre 60 y 65 años.

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