14 de junio de 2021, 11:33:12
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Laporta, tildado de "soplón": se filtra la charla con Tebas para destruir la Superliga

M. Jones

La conversación que mantuvo con el dirigente de LaLiga allanó la batalla contra el novedoso proyecto.


La Superliga nació en torno a las 16:00 horas del pasado domingo y minutos antes de las 18:00 la UEFA amenazó a sus clubes fundadores con expulsarles de todas las competiciones europeas -en la edición presente y en las futuras-, amén de advertir que los futbolistas de esos equipos no podrían acudir a representar a sus selecciones nacionales. Con la Eurocopa asomando en junio. En ese paquete de entidades que firmaron la suerte de revolución desatada se encontraban el Real Madrid, el Atlético y el Barcelona.

Este último conjunto, presidido por Joan Laporta desde el pasado 17 de marzo, ha jugado un rol trascendental en el desenlace abrupto de la competición de nuevo cuño. El dirigente apoyó el proyecto y confirmó que el Barça sería partícipe del desafío a la UEFA, si bien aclaró en su rúbrica que sería la Asamblea de socios culè la que debía debatir la postura oficial de la entidad azulgrana.

En enero, antes de asumir las riendas del palco del Campo, así hablaba el abogado catalán de la Superliga: "Por la experiencia que tengo, esto se ha intentado siempre y no se ha conseguido nunca. Estoy abierto a que me lo expliquen pero creo que también habrá una reacción de UEFA, porque la Champions también está muy bien organizada y si tiene recorrido para mejorar, lo harán. Y lo de la Superliga europea, insisto, desde 2003, que teníamos el G14, ya se contemplaba y acabó no saliendo. Yo me guío por unos parámetros que son mantener las esencias del fútbol. Porque según como se construya esto puede cargarse el fútbol y el negocio del fútbol. Me gustará escuchar la propuesta y saber qué conlleva para los clubes. Creo que una Superliga tendría que tener a los mejores clubes de Europa y el Barça, a pesar de que estamos en una situación complicada, todavía lo somos".

De vuelta al presente, Laporta no ha querido dar la cara por el torneo generado por los doce clubes más potentes de LaLiga, Premier League y Serie A. Ha tomado una postura distante, todo lo contrario que los presidentes del Real Madrid y Juventus. A pesar de que a la institución barcelonesa le interesaba sobremanera la implantación del pionero formato para sanar la terrible situación financiera que arrasa. Hasta este miércoles no fijó posición.

En lunes se limitó a aclarar, a través de TV3, que hizo constar en el documento fundacional del proyecto que los socios de Can Barça debían aprobar su entrada en la Superliga. Había heredado la decisión de Josep María Bartomeu de comprometer al club con la Superliga y quiso darle un aire más democrático a la decisión. Y el miércoles se volvió a saber algo del mandatario recién elegido. En esa jornada se reunión con Lionel Messi, Sergio Busquets, Gerard Piqué, Sergi Roberto y Ronald Koeman para explicarles el planteamiento de la directiva en torno al campeonato.

Tras esa charla, desarrollada en la Ciutat Esportiva azulgrana, Laporta le dijo a los micrófonos de la televisión autonómica catalana que la Superliga es una "necesidad". "Los grandes aportamos muchos recursos y tenemos que decir nuestra opinión sobre el reparto económico", añadió, en sus primeras declaraciones sobre el asunto. Y a TVE le comentó esta reflexión: "El fútbol es de los aficionados pero los aficionados quieren fútbol de calidad. Y para eso hacen falta recursos". Acto y seguido, con el proyecto ya derrumbado, tendió una mano al club de Chamartín y frente a las amenazas de la UEFA.

"El FC Barcelona comparte el análisis efectuado por la mayoría de los grandes clubes del fútbol europeo en el sentido de que, y aún más en la actual coyuntura socioeconómica, es necesario emprender reformas estructurales destinadas a garantizar la sostenibilidad financiera y la viabilidad del mundo del fútbol mejorando el espectáculo que se ofrece a los aficionados de todo el mundo y consolidando e incluso incrementando la base social sobre la que se sostiene este deporte, que es su principal baluarte y su principal fortaleza", rezaba el comunicado emitido.

El texto prosiguió alegado que su junta "aceptó, con carácter de máxima urgencia, formar parte, en calidad de Club fundador, de la Superliga, una competición que tiene como premisa mejorar la calidad y el atractivo del espectáculo que se ofrece a los aficionados al fútbol y, a la vez, y como principio irrenunciable por el FC Barcelona, de buscar nuevas fórmulas de solidaridad con toda la familia del mundo del fútbol". Y apuntó que "constatada la reacción social que en muchos y diversos ámbitos ha producido la referida iniciativa, es innegable que el FC Barcelona entiende que hay que abrir un análisis mucho más profundo sobre las razones que han generado esta reacción".

"El Club considera que estaría fuera de lugar que el necesario proceso de reflexión y debate se establece bajo criterios de presión e intimidación injustificados", sentenció el escrito. Sin embargo, en paralelo a la defensa de Florentino Pérez, Aleksandr Ceferin -presidente de la UEFA- compartía este razonamiento con una televisión eslovena: "Todo el mundo me ha decepcionado en cierta medida, pero tengo que decir que quizá el Barcelona es el que menos me ha decepcionado. Laporta fue elegido hace muy poco tiempo y hablé con él dos o tres veces. Estaba bajo mucha presión debido a la situación financiera en la que se encontraba el club. Y él la heredó. No fue su culpa que la situación fuera así. Así que, obviamente, estaba bajo mucha presión, pero al mismo tiempo, como astuto negociador, se aseguró una estrategia de salida".

El Barça ha salido airoso de las advertencias del organismo que gestiona el balompié continental. Unas advertencias que todavía podrían desembocar en la expulsión del Real Madrid de las semifinales de la Liga de Campeones. ¿Por qué los blaugranas gozan de un trato distinto de la UEFA que los merengues? El New York Times ha aportado luz para comprender el motivo y, de paso, aportar un contexto más profundo que las declaraciones que se han ido entremezclando en la superficie pública.

Según este diario, Laporta y Javier Tebas comieron juntos el pasado jueves, tres días antes del anuncio de la creación de la Superliga. Ambos compartieron mesa y mantel en un acto de bienvenida de LaLiga al nuevo presidente del Fútbol Club Barcelona. Pues bien, entre plato y plato, el abogado catalán le confesó al mandatario que el conjunto azulgrana iba a firmar un pacto como socio fundador de la competición revolucionaria que desafiaría a los torneos nacionales y a la UEFA. En ese momento, dijo Joan, se habían comprometido seis clubes y el resto habían recibido un ultimátum. Y Tebas compartió esa información con Ceferin. Regalando al organismo continental un margen de maniobra valioso para desplegar la campaña que acabaría disparando Boris Johnson, Emmanuel Macron o Mario Draghi.

La concreción de los detalles expuestos por Laporta convenció a Cerefin, según el relato, de la gravedad que el proyecto tenía para sus intereses. Hizo caso al español, desdeñando la negativa que le dio Angelli cuando fue preguntado por la viabilidad de la Superliga, y viajó desde Eslovenia a Suiza en su propio coche. Arribó a la sede de la UEFA y se remangó para preparar la abrumadora respuesta que se ha visto en esto días. Llamó al presidente de la Juve y éste le espetó que todo era mentira. Le insistió y el italiano apagó su teléfono. El resto es historia del balompié.

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