24 de junio de 2021, 3:01:21
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BARCELONA 1 GRANADA 2


Así ha estrenado Koeman la excusa de la venganza de Tebas por la Superliga

E.I.

El técnico se muestra muy enfadado por la expulsión sufrida.


Ronald Koeman tomó las riendas del banquillo del Fútbol Club Barcelona el pasado 19 de agosto. Aceptó el reto de comandar un equipo que yacía inmerso en una confrontación con la directiva, desprovisto de la posibilidad de reconstruir el proyecto a base de fichajes -por la catastrófica situación financiera- y con la incertidumbre expandida en relación con la continuidad de Lionel Messi. Se trataba, por tanto, de una decisión valiente y ambiciosa, necesitada de una personalidad rebosante de carácter. Pues se pronosticaban curvas.

Y los problemas no tardaron en asomar: su inicio liguero constituyó el peor del club catalán desde 1987, antes del advenimiento del Johan Cruyff entrenador. El cinco de diciembre perdió por 2-1 ante el Cádiz. Completando una pírrica cosecha de 10 puntos en las primeras 14 jornadas. Y en el siguiente duelo, ante la Juventus, caería goleado, perdiendo el gol-average con los italianos y condenándose a competir en desventaja en los octavos de final. La consecuencia la firmaría Kylian Mbappé, eliminando a los culès en la ida del cruce con el PSG.

Con todo, y a pesar de las fuertes protestas en su contra, alcanzaría a revertir la inercia. Sólo perdería cuatro veces desde entonces (la final de la Supercopa de España, el envite ante los parisinos, en el Sánchez Pizjuán y en el Clásico frente al Real Madrid). Remontaría su Barça hasta quedar a un punto del liderato de LaLiga y, por el camino, conquistó la Copa del Rey, el primer entorchado del segundo mandato de Joan Laporta.

En paralelo a este relato estadístico, Koeman ha mostrado su áspero tono. Concentrado en dibujar una batalla nítida contra lo que considera un trato desigual del estamento arbitral y de la propia Liga, a la que acusa de haber manipulado el calendario para que sus futbolistas tengan menos descanso que el resto de clubes que optan a acabar en primer lugar en la clasificación doméstica. ("No he visto cambio de horarios a pesar de nuestras críticas"). Estos dos frentes han representado una ocupación más para el preparador neerlandés. No ha eludido mojarse y azuzar la bandera de la injusticia arbitral y del beneficio madridista o colchonero.

Tras perder en Valdebebas -segunda derrota ante el Madrid en este curso-, el técnico declaró lo siguiente: "Si todo el mundo ha visto el partido y eres del Barcelona, estás caliente y descontento por dos decisiones del arbitraje. Es verdad que en la primera parte no hemos estado bien, ni atacando ni defendiendo .En la segunda parte hemos mejorado pero sólo pido del árbitro que acierte en las decisiones. Es penalti a (Martin) Braithwate. Clarísimo. Tenemos que aceptarlo y callarnos. Ya he dicho lo que yo pienso. No quiero decir que hemos perdido por el árbitro, pero sí que hay jugadas que nos han afectado".

"El penalti es clarísimo. Es imposible caer de esta manera si no te agarran. El linier estaba a diez metros y no ha visto nada. No hay VAR. No sé por qué hay VAR en España. Hay linier, cuatro árbitro y VAR. Sigo sin entender cómo funciona en España", añadió. Y se fue de la entrevista posterior al partido de forma abrupta. Visiblemente indignado. Eso sí, no llegó a atacar a los trencillas del mismo modo que cuando perdieron por 1-3 ante los merengues, en el Camp Nou. "Le he dicho al árbitro que ojalá me puedan explicar el tema del VAR aquí en España. En cinco jornadas, el VAR sólo entra en contra del Barça. No entró en el penalti del Sevilla a Messi, en las dos rojas de Getafe, hay varios ejemplos... ¿Por qué sólo hay VAR en nuestra contra? Eso le he preguntado al árbitro", proclamó en octubre.

Pues bien, este jueves tocó techo en su diatriba. Sabedor de las suspicacias levantadas tras la decisión de Real Madrid, Atlético y Barcelona de embarcarse en el proyecto de la Superliga, que atenta contra los intereses de LaLiga y la UEFA, el neerlandés quiso hacer caja del ambiente escéptico que habla de una posible venganza de Javier Tebas contra estos tres equipos. En el entorno azulgrana se ha deslizado la sospecha de recibir un trato muy negativo en las jornadas que quedan, como forma de ajuste de cuentas.

Y la inesperada debacle firmada ante el Granada (1-2) ha servido como la primera ocasión de Koeman para aferrarse a esta argumentación. El entrenador cometió errores tácticos y en la gestión de los jugadores que puso en liza. No supo cómo ajustar su dibujo para que los andaluces no les acribillaran a la contra y tampoco detectó las soluciones para suturar el evidente declive físico y de concentración de sus pupilos en el segundo acto. Elemento, este último, que les había venido costando sustos y puntos -cedieron un empate en la Ciudad Condal ante el Cádiz-.

El neerlandés dejó claro que había habido una falta de concentración, pero de errores propios, nada de nada. Y señaló al cuarto árbitro como uno de los causantes de la derrota de su equipo. Porque ese profesional le comunicó al colegiado que había sido víctima de una falta de respeto por parte del técnico del Barça. Y, automáticamente, el árbitro le mostró la roja directa. Dejando a sus subordinados sin la cabeza visible del vestuario en el desenlace contra el Granada y, además, en los decisivos eventos frente al Valencia (en Mestalla) y al Atlético (en la auténtica final liguera).

Preguntado por el motivo de su expulsión, dejó esta queja: "No lo entiendo. Según Carles Naval (delegado culè), he faltado el respeto al cuarto árbitro. No he dicho nada malo del cuarto árbitro. Ni le he insultado ni nada. Es increíble que me saquen la tarjeta roja, pero si él quiere ser el protagonista de la noche, gracias. Vamos a ver, no sé. No sé qué van a poner en el acta. Pero si dicen cosas que no he dicho, tendré que hacer algo". "Había algunas jugadas y él me ha contestado en una manera en la que me ha faltado al respeto. Si no insultas, no entiende qué es falta de respeto. Una vez más, no lo entiendo", zanjó.

Ya en la sala de prensa, se le puso sobre la mesa la imprudencia que constituye haberse colocado en una situación riesgosa que dejar sin preparador al Barcelona en los dos partidos más complicados que les quedan para lograr el anhelado doblete. "No me he equivocado, porque según el acta del árbitro he faltado al respeto al cuarto árbitro, y para mí no es así. Una falta de respeto es insultar. Hemos comentado algunas jugadas que pasaron en el partido de forma respetuosa con él. De verdad, quiero saber si es una falta de respeto. Dime qué palabras he usado. No he usado palabras feas, ni una vez. No es justo. Si he usado palabras feas tengo que asumir que he hecho algo mal. Pero no siento esto. Hay que esperar sobre este tema", sentenció.

El tema se desnudaría sin tener que esperar mucho. Esto es lo que reflejó el colegiado González Fuertes: "En el minuto 66 el técnico Koeman, Ronald fue expulsado por el siguiente motivo: Tras haber sido advertido por sus observaciones, se dirigió nuevamente al cuarto árbitro en los siguientes términos: 'Vaya personaje'". Este viernes, el Comité de Competición ha confirmado que le esperan dos partidos de sanción asegurados. Y la directiva ha dejado claro que va a presentar un recurso para intentar que el Tribunal Administrativo del Deporte le otorgue una suspensión cautelar de la sanción. Porque LaLiga está en juego. Haya o no venganza por la Superliga.

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