25 de julio de 2021, 15:34:36
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Liga de Campeones. La charla de Guardiola que llevó al City a hacer historia

M. Jones

El técnico consiguió que sus jugadores rompieran una barrera psicológica que arrastraban desde 2016.


En Reino Unido, los críticos y los creyentes de la obra de Pep Guardiola coinciden en una percepción: el entrenador español piensa demasiado en cómo deconstruir los partidos y acaba cometiendo errores por eso mismo. Esta es la presunción con la que el preparador catalán ha convivido en todos y cada uno de los fiascos que ha venido amontonando como jefe del Manchester City en la Liga de Campeones. Las eliminaciones ante Monaco (octavos de final, 2017), Liverpool (cuartos, 2018), Tottenham (cuartos, 2019) y Olympique Lyon (cuartos, 2020) han sido acompañadas con esa cantinela.

Hasta el advenimiento del que fuera capitán del Fútbol Club Barcelona y de la selección española, el club 'Citizen' sólo había llegado una vez a las semifinales de la Copa de Europa. Fue en 2016, el curso previo a su fichaje. En ese año, con Manuel Pellegrini en el timón, cayeron ante el Real Madrid de Cristiano Ronaldo. Y el bagaje de títulos continental de la institución mancuniana se reducía a la Recopa ganada en 1970 al Górnik Zabrze polaco. Nada más. Ni en la UEFA pudieron arribar, siquiera, a unas semifinales.

Así que si se atiende a este histórico se comprende la dimensión que representa el hito alcanzado por los 'Sky Blues' este martes. La clasificación para la final de Champions, tras amaestrar por completo al PSG de Neymar y Kylian Mbappè, es lo nunca visto para la hinchada del City. En una entidad que ha ganado seis títulos ligueros y otros seis coperos, desde 1880, el acceso a la cita del próximo 29 de mayo en el Estadio Olímpico Atatürk constituye, en resumen, una gesta absolutamente inolvidable.

Más aún al considerar el rosario de decepciones que arrastran. A pesar de dominar la Premier League, incluso con varios récords de por medio, el objetivo capital de la directiva de Abu Dabi se ha focalizado en el cetro europeo. Y en esta temporada parece asequible. Porque, sea quien sea el rival, el principal favorito es el City. Así lo atestiguan analistas y casas de apuestas. La plantilla inglesa viaja primero en su liga -con 13 puntos de colchón- y ya se ha proclamado campeón de de la Copa de la Liga. Sólo la derrota en las semifinales de la competición copera (FA Cup) les ha arrebatado la posibilidad de hacer pleno. De firmar un póker de títulos.

"Estoy muy orgulloso. Mi primer pensamiento ha sido para los que no pudieron jugar hoy. Todos han hecho su contribución en esta Liga de Campeones. Ahora es momento de disfrutar. Tenemos tres semanas para preparar la final. El PSG es un equipo que ha eliminado al Barcelona y al Bayern, así que esto significa muchísimo para nosotros. Son unos grandes competidores, es un equipo construido para estar ahí, pero nosotros mantuvimos la compostura (...) La gente puede pensar que el City es solo dinero, pero no es así", expuso Guardiola ante los micrófonos de BT Sports. Justo después de facturar el billete para la final continental.

Preguntado por el hecho de volver a esa pugna por el trofeo más importante del fútbol de clubes 10 años después, respondió que "la gente piensa que es fácil". "Lo piensan porque pasó en el pasado y creen que ahora tiene que pasar todos los años. Estar en la final da sentido a lo que hemos hecho en los últimos cinco años. Pero, es que esta competición es así. Ganamos en la ida porque la pelota dio en el brazo de un rival y hoy el VAR les anula un penalti por una mano que no era. Esta competición son detalles. El United ganó una Champions por un resbalón de Terry y el Madrid ganó una 'Champions' en el minuto 93 (...) Se decide por detalles", resumió.

Pep, que ya ha cosechado 30 títulos como entrenador -con 50 años está en inercia de batir la plusmarca de Álex Ferguson, que acaparó hasta 48 entorchados-, ha acertado, tras años de pensamiento obsesivo, localizar el equilibrio necesario para abrazar la gloria. La capacidad defensiva colectiva que sus jugadores han exhibido en estas eliminatorias ha rimado a la perfección con una alegría ofensiva sustentada, como guinda a una arquitectura de juego icónica, en no disponer de un delantero goleador. La colocación de Kevin De Bruyne como 'falso 9' ha rematado un planteamiento impresionante.

Todo esto ha generado una oleada de admiración abrumadora en torno a la figura de Guardiola, un técnico que ya había sido objeto de multiplicidad de estudios profundos por parte de los medios británicos, que tanto gustan de escudriñar cada detalle de los trabajadores más ilustres de su balompié. Así las cosas, esta semana se ha conocido el discurso que el estratega catalán dirigió a sus jugadores en el descanso del partido de ida, en el Parque de los Príncipes. Su bloque había sido tambaleado por el PSG en el primer tiempo. Los franceses se habían puesto 1-0 y no quedaba rastro del estilo identitario del equipo de Mánchester.

En los vestuarios, como es lógico, rondaban los fantasmas de las eliminaciones padecidas en los cursos pasados. Y, ahí, el preparador dio en la tecla. "Guardiola nos dijo que jugáramos más con el balón. En la primera parte teníamos demasiada prisa, queríamos avanzar demasiado rápido. No es así como estamos configurados como equipo. Y en la segunda parte lo hicimos bien. Intentamos encontrar los espacios con más paciencia y lo hicimos", relató De Bruyne, autor de un gol. Habían remontado y autografiaron un 1-2 que condicionaría el desenlace de las semis.

Y el protagonista de la charla, según ha trascendido, expuso esto: "Cuando juegas el partido de ida de la semifinal, estás hablando contigo mismo y piensas en el próximo partido y en no perder. No puedes ganar la clasificación para la final en el partido de ida, pero puedes perderlo. Os entiendo. A veces no os sentís cómodos y ellos también son buenos. Pero, ¿quiénes somos? (...) Os entiendo. Sé que no es fácil. Nos enfrentamos a un equipo que marcó cuatro goles en el Camp Nou, que marcó tres goles en Múnich. Por eso cuando empiezas el partido eres un poco cauteloso y no me quejó".

"No me estoy quejando. Entiendo que sentís responsabilidad porque queréis llegar a la final. Sólo quiero entender cómo manejar esto y ser nosotros mismos. No seáis tímidos. Si perdemos, perdemos. Si no llegamos a la final, lo intentaremos de nuevo la próxima temporada. Pero tratemos de jugar nuestro juego, también si hablamos sin balón. ¿Cuál es nuestra identidad con el balón y sin el balón? Salir y tratar de hacerlo", habría zanjado. Y sus subordinados dieron un golpe sobre la mesa. Estadístico y, sobre todo, anímico.

Antes de la disputa de la vuelta de las semis, Guardiola compartió esta reflexión con los medios y en dirección hacia sus jugadores: "Soy un privilegiado por estar aquí. Es la primera vez para la mayoría de personas que están en este club. Les he dicho a los chicos que hay que plantear el partido como cualquier otro. Tenemos que tratar de imponer nuestro juego. Todo el mundo sabe lo importante que es y todo lo que hemos esperado este momento, no se lo tengo que decir a nadie. En estos partidos no vamos a jugar 90 minutos como jugamos la segunda mitad de la ida. Hay que entender que es una batalla y que sufriremos en algún momento, pero estoy seguro de que reaccionaremos bien". Lo hicieron. Y ahora parecen imparables, de camino a reconquistar la Premier y a estrenar su palmarés en la Liga de Campeones.

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