17 de septiembre de 2021, 11:19:41
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Superliga. Real Madrid, Barça y Juventus suben el arsenal de su órdago a la UEFA

M. Jones

Los clubes que siguen encabezando el proyecto pasan al ataque.


Esta semana ha vuelto a burbujear el enfrentamiento entre los clubes fundadores de la Superliga que siguen adelante y la UEFA. Tras la huida de Arsenal, Manchester City, Manchester United, Tottenham y Liverpool, el Gobierno británico y la Premier League abandonaron la pelea, dejando en soledad a las entidades menos poderosas -LaLiga y la Serie A- en su pugna frente a Real Madrid, Juventus y Barcelona. Por eso, Aleksandr Ceferin decidió hacer pública la penalización que espera a estos equipos si sus dueños se mantienen en sus trece.

El presidente del organismo gestor del fútbol continental declaró que los clubes arrepentidos "reconocieron rápidamente sus errores y han tomado medidas para demostrar su arrepentimiento y su futuro compromiso con el fútbol europeo". Y añadió lo siguiente: se ha elaborado un paquete de "medidas de reintegración" para todos ellos, mientras que para los rebeldes no habrá perdón ni simpatía.

En un comunicado emitido por la UEFA se deja claro que los conjuntos ingleses, el Atlético de Madrid, Inter y Milan han firmado un documento a través del que "vuelven a reintegrarse" en la lógica de este organismo de manera "plena y definitiva". Asimismo, se expone los dueños de estos colectivos "reconocen y aceptan que el proyecto de la Superliga fue un error y piden disculpas a los aficionados, a las federaciones nacionales, a las ligas nacionales, a los demás clubes europeos y a la UEFA. También han reconocido que el proyecto no habría sido autorizado por los Estatutos y Reglamentos de la UEFA".

La relación de puntos comprometidos contiene la aceptación del carácter vinculante de los Estatutos de la UEFA; la participación en todas las competiciones de clubes de la UEFA -a las que se accede "por méritos deportivos"-; la reincorporación a la Asociación Europea de Clubes -único órgano de representación de los equipos que reconoce la UEFA-; el impulso de todas las medidas oportunas para cerrar su implicación en la empresa que gestiona e impulsa la Superliga; la donación de 15 millones de euros, como gesto de buena voluntad, para la infancia; la asimilación de una retención del 5% de los ingresos que reciban en una temporada compitiendo dentro de la UEFA -para su redistribución-; la aceptación las multas "sustanciales" que conlleva jugar en una competición no autorizada; y la adhesión total al Memorándum de Entendimiento que firmaron en 2019 la UEFA y la Asociación Europea de Clubes.

Las penalizaciones mencionadas, por competir en torneos que hayan sido aprobados por el organismo continental, ascienden a 100 millones de euros por el mero hecho de comparecer y a ese monto se añadirían otros 50 millones de euros si se incumple cualquier otro compromiso asumido en la Declaración de Compromiso de Club. En este sentido, Ceferin quiso proseguir con su retórica dura. "Algunos clubes reconocieron rápidamente sus errores y han tomado medidas para demostrar su arrepentimiento y su futuro compromiso con el fútbol europeo. No se puede decir lo mismo de los que siguen participando en la llamada Superliga y la UEFA se ocupará de ellos más adelante".

Y habría algo más esperando a los equipos que no han vuelto a redil de la UEFA. ESPN accedió a los trabajos que está llevando a cabo el organismo en lo concerniente a las sanciones que imponer a madridistas, azulgranas y juventinos. El medio estadounidense ha señalado que la decisión tomada, todavía no oficializada, implica una suspensión de dos años. Esto es, los tres colosos quedarían fuera de la Liga de Campeones, Europa League y demás torneos europeos durante dos temporadas. Una directriz ligada al artículo 51 de sus estatutos -que aclara la imposibilidad de combinar torneos dentro y fuera de la UEFA- y que desembocaría en pérdidas importantes en cuanto a derechos televisivos y a los premios que reparte la Champions League (el Madrid, que ha llegado hasta las semifinales, se ha embolsado este curso en torno a 113 millones de euros por este concepto).

Así las cosas, la pelota pasó al tejado de los clubes con más títulos en España e Italia. Y han reaccionado con contundencia, manteniendo y elevando el desafío. De nada ha servido la mediación de Gianni Infantino -presidente de la FIFA-. Los palcos del Santiago Bernabéu, Camp Nou y Juventus Stadium siguen acelerando. Su respuesta ha llegado por medio de un comunicado rotundo.

"Los clubes fundadores de la Superliga han recibido -y continúan recibiendo- presiones, amenazas y ofensas para que abandonen el proyecto, su responsabilidad y derecho de aportar soluciones al ecosistema del fútbol a través de propuestas concretas fruto del diálogo constructivo. Esto es inaceptable en un estado de derecho y los Tribunales ya se han pronunciado sobre el proyecto de la Superliga, ordenando a FIFA y UEFA, con rotundidad, que se abstengan mientras se tramita el procedimiento judicial, directamente o a través de sus entidades afiliadas, de realizar cualquier actuación que pueda penalizar a los clubes fundadores o que vaya contra la Superliga, reconociendo de este modo la apariencia de buen derecho de dicha iniciativa", avanza la nota.

En el escrito se redunda en la teoría que asegura que el balompié yace en una "situación insostenible" que genera una "profunda preocupación en los diversos actores del fútbol europeo". Por ello, se entiende "imprescindible emprender reformas estructurales destinadas a garantizar la sostenibilidad de nuestro deporte". Además, se expone que han creado el revolucionario torneo "con un espíritu constructivo y de colaboración entre las partes" y acordando que "sólo tendría lugar si dicha competición resultaba reconocida por UEFA y/o FIFA o si, en virtud del ordenamiento jurídico aplicable, fuera reconocida como una competición compatible a todos los efectos con la continuidad de los clubes fundadores en sus respectivas competiciones nacionales".

"Sin embargo, y pese a ser conocedores de dichos términos, UEFA y FIFA han rehusado establecer canal de comunicación adecuado alguno (...) La Superliga era entendida por los 12 clubes fundadores como una oportunidad única para ofrecer a los fans de todo el mundo el mejor espectáculo posible y aumentar el interés global por el deporte, que se enfrenta a nuevas tendencias generacionales que amenazan su futuro. Por otra parte, también tenía como objeto primordial impulsar el fútbol femenino a nivel global, una oportunidad histórica para su promoción", continúa.

Y, tras afirmar que se va a reconsiderar el proyecto y a analizar el motivo por el que ha enfrentado una contestación tan potente desde diversas esferas, se denuncia que los clubes que han reculado "se encuentren inmersos en una postura incoherente -e inconsistente- tras asumir ciertos compromisos con UEFA". "Por respeto a nuestra historia, por nuestra responsabilidad ante nuestros socios y aficionados, por la sostenibilidad financiera del deporte y por el bien del fútbol, tenemos el deber de actuar con responsabilidad y de perseverar en la búsqueda de soluciones, pese a las inaceptables presiones y amenazas que continuamos recibiendo de UEFA", sentencia. La batalla está lejos de extinguirse.

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