5 de agosto de 2021, 23:09:16
Deportes

MIGRACIÓN


Menores engañados llegan a Ceuta desde Marruecos para ver a Ronaldo y Messi

EL IMPARCIAL

Así lo han confirmado desde el cuerpo de trabajadores que asiste a los migrantes.


La crisis migratoria sin precedentes que afecta a España y a miles de seres humanos va remitiendo poco a poco. La llegada masiva a Ceuta de en torno a 8.000 inmigrantes irregulares, provocada por la reacción de Marruecos ante la atención sanitaria prestaba en La Rioja a un dirigente del Frente Polisario, ha dado paso a la deportación de más de cinco mil personas. La Guardia Civil, la Policía Nacional y el Ejército han podido contener y gestionar la situación, que cuatro días después de su inicio se demuestra controlada.

La Cruz Roja Española y decenas de voluntarios se siguen encargando de la asistencia sanitaria a los migrantes. Realizando pruebas de detección del coronavirus, acolchando a aquellos que han pagado con crecer el viaje a nado -con secuelas de la hipotermia padecida como la dolencia principal-, aportando víveres o, simplemente, determinando la mayoría de edad de todos ellos.

A estas alturas se calcula que unos 850 menores han accedido a territorio español. Las autoridades nacionales debaten la posibilidad de distribuir en la geografía patria a estos adolescentes y niños, dentro de la normativa vigente. Pero, en el entretanto, se desnudan los relatos particulares que han desembocado en el histórico desplazamiento migrante.

Se ha sabido que algunos de los menores que arribaron a Ceuta en esta semana fueron engañados en Marruecos. La habitual promesa de una vida mejor y el acceso a un porvenir económico diametralmente opuesto al vivido en África ha quedado opacada, en este caso concreto, por una promesa sensible: si llegaban a la localidad española, arriesgando su existencia, podrían encontrarse con Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.

Este cebo, sembrado en menores -el más pequeño registrado tiene sólo cuatro años- ha sido descubierto por una voluntaria que reparte comida en la frontera. Y ahora estos centenares de chavales yacen en literas proporcionadas por el Ejército. Unos 230 menores ya estaban en la región ceutí antes de la crisis migratoria, esperando la ocasión para colarse en un barco y llegar a la península.

La Policía, que abandera las labores de gestión de los menores a la espera de que 200 de ellos sean enviados a varias ciudades españolas, ha establecido como prioridad dentro del protocolo de actuación en este brete la reagrupación familiar. De hecho, se ha puesto a disposición un número de teléfono para las muchas familias que están reclamando a sus hijos desde Marruecos.

Isabel Celaà ha reconocido que se están apilando las peticiones de búsqueda de chicos migrantes por parte de sus padres. La ministra de Educación, por ende, ha afirmado este jueves que se va a estudiar "con rigor caso a caso", preponderando el interés del menor. Mientras tanto, los efectivos policiales desplegados sobre el terreno aplican la otra pata del procedimiento: en lo relativo a los menores que no son reclamados por nadie, desamparados, se les realizan pruebas para determinar la edad -radiografía bucal y estudio de los huesos de la muñeca- y se les encauza para el cuidado que le debe proporcionar la ciudad de Ceuta.

Una localidad que sigue conviviendo con la incertidumbre y el miedo arrastrados. No obstante, son decenas los menores que llevan días durmiendo en las calles y comiendo de la caridad. Algunos de ellos acuden al centro, pegado a la frontera, que acoge a la mayoría. Con custodia policial y militar. Y labores de desinfección sistemáticas por parte de los servicios de limpieza.

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