20 de septiembre de 2021, 8:20:18
Nacional

CRISIS DIPLOMÁTICA


Marruecos niega contactos con España y advierte sobre el peligro de ruptura

EL IMPARCIAL/Efe

Sánchez y Draghi buscan el consenso de Europa en la cuestión migratoria, pero evitarán alentar una reacción virulenta contra Rabat.


Marruecos y España mantienen su pulso una semana después de la crisis de la frontera en Ceuta. El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Naser Burita, ha afirmado que "no hay ningún contacto con España desde el estallido de esta crisis actual", causada por la entrada en suelo español en secreto del secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, para ser hospitalizado por covid-19 en un hospital de Logroño.

Burita fue entrevistado este domingo por la emisora francesa Europe 1, y en sus palabras quiso desmentir explícitamente a la ministra Arancha González-Laya, quien ha manifestado que España y Marruecos mantienen conversaciones de manera discreta. "Contrariamente a lo que dice la señora ministra -declaró Burita- no hay contactos desde el estallido de la crisis (a mediados de abril), y contrariamente a lo que dice, jamás fuimos informados sobre la llegada de ese individuo" a España.

En opinión de Juan Carlos Campo, ministro de Justicia, las tensión entre ambos países ha disminuido. Así se ha pronunciado este lunes en un desayuno informativo de Nueva Economía Forum, en el que ha afirmado que el goteo de devoluciones a Marruecos confirma que hay una "mayor cooordinación" entre las autoridades. Campo, que prefiere no posicionarse sobre la cuestión del Sáhara occcidental - asunto clave para Marruecos, opta por ceder el peso de la resolución de la crisis a la labor de la diplomacia. "Es una situación compleja de la que saldremos con el esfuerzo de la diplomacia, que ganará espacios y se irán atenuando estas cuestiones".

Las autoridades marroquíes no relajan su discurso contra España, como así trasladó este domingo el titular de Exteriores marroquí al distinguir entre la Unión Europea y la mayoría de sus países, con los que hay "muy buena relación" y "una actitud hostil de España" que ha creado, dice, esta crisis ateral. "Hoy hay un problema de confianza y de respeto mutuo con España", añadió, y advirtió, de forma más explícita que los días anteriores-: "Le toca ahora España encontrar una solución: si opta por la salida (de Ghali) de la misma manera que entró, es que busca el agravamiento de la crisis o incluso la ruptura".

Las palabras de Burita a la emisora francesa se producen cuando habían pasado casi 24 horas de tranquilidad y de ausencia de declaraciones, después de una semana de constantes mensajes de advertencia a España sobre la suerte de Ghali. El presidente del Gobierno marroquí, Saadedin Otmani, se refirió a la crisis con España pero pasó por alto la avalancha migratoria; más bien se centró en pedir a los países europeos "discursos claros" sobre el Sáhara Occidental, frente a su supuesta opacidad, y recordó, en evidente alusión a España, que Marruecos jamás aceptó apoyar al separatismo catalán.

Cumbre europea

Los líderes de la Unión Europea (UE) celebran este lunes y martes en Bruselas una cumbre extraordinaria en la que abordarán el estado de sus relaciones con Rusia, el cumplimiento de los acuerdos del Brexit y el conflicto en Oriente Medio, así como la pandemia de covid-19 y sus metas de lucha contra el cambio climático. El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, tendrá la oportunidad de tomar el pulso a los países miembros sobre su compromiso con el control migratorio.

De hecho, el primer ministro italiano, Mario Draghi, ha pedido incluir en la agenda de la cumbre el tema de la inmigración, con la idea de reactivar un trabajo "en profundidad para tener un buen paquete migratorio" de reparto voluntario entre los Estados miembros de las personas que lleguen a territorio comunitario en situación irregular.

España, que apoya a Italia en esta cuestión, informará a los socios sobre la reciente crisis en Ceuta, pero no buscará una reacción virulenta de los Veintisiete contra Rabat porque considera que ha quedado claro el sólido apoyo de la UE a Madrid. "Una espiral de acción reacción no conduce a nada, una vez que los principios están asentados: ¿usted quiere tener una relación privilegiada con la UE? Pues así no", resumen fuentes diplomáticas.

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