19 de septiembre de 2021, 21:49:13
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La reunión fallida con Koeman como retrato: lo que impide que Laporta eche al técnico

E.I.

Presidente y entrenador charlaron en el Camp Nou. Sin más decisiones que volver a hablar.


Cuando Ronald Koeman llegó al banquillo del Barcelona, en el último capítulo del mandato de Josep Maria Bartomeu, sabía de sobra que le tocaría sufrir para abordar la renovación del vestuario azulgrana. De hecho, ni siquiera conocía si iba a poder contar con Lionel Messi. Y Joan Laporta, en su caso, también tenía claro que su segunda etapa como presidente del gigante catalán no iba a arrancar con sencillez. Los problemas financieros no rimaban bien con la crisis deportiva que la Liga de Campeones ha venido desnudando con reiterada insistencia en este lustro.

La manera en la que el equipo desperdició su candidatura para ganar la Liga en los últimos encuentros ha supuesto la subida exponencial de la temperatura en el ecosistema culè. De esa inercia se han efectuado lecturas distintas, dependiendo del peldaño al que se consulte. "En agosto hubiéramos firmado esta temporada. Luchamos un título y hemos luchado por ganar LaLiga hasta los dos o tres últimos partidos. El problema ha sido que acortamos la distancia y ganamos la Copa. Eso dio más esperanzas de ganar el campeonato", expuso el técnico. Al tiempo que el dirigente sentenció que había asistido a un "final de ciclo".

Así las cosas, la sinceridad de Koeman le ha llevado a atacar al presidente y a sus jugadores en cuestión de 24 horas. El pasado viernes reclamó respeto para él y para los futbolistas, afeando que desde el club azulgrana se deslicen rumores sobre altas y bajas cuando los contratos aún están vigentes. Y el sábado, tras ganar en Eibar y cerrar el calendario, analizó el desempeño de su plantilla subrayando que hay veteranos que ya no están en su mejor momento y jóvenes a los que le falta tiempo para desarrollarse.

"En este club salen demasiadas cosas que no tienen que salir", dijo el neerlandés; "Nos han eliminado pronto de la Champions y se ha perdido LaLiga incomprensiblemente. A partir de la semana que viene veremos las medidas que se toman", replicó el barcelonés. Y ambos se vieron las caras este martes, en el despacho que el dirigente tiene en el Camp Nou. En una reunión que disparó los augurios de despido del entrenador.

Sin embargo, tras sólo 28 minutos salió del recinto Koeman y Rob Jansen -su representante-. Habían conversado con Laporta, Rafael Yuste -vicepresidente- y Mateo Alemany -director de fútbol-. Cabe destacar que tanto Alemany como Laporta habían llegado al estadio blaugrana por la mañana. Para, entre otros asuntos, charlar con Jan Kabalt -agente de la empresa holandesa de abogados Guarda Advocaten-.

Instantes después de la salida de Koeman, Jansen le dijo al diario de su país Telegraaf que hay "buenas sensaciones" y que "habrá más conversaciones". En ese rotativo se da la información de que, incluso, el Barça habría ofrecido al técnico la posibilidad de ampliar un contrato que dura hasta 2022. Y desde el club se limitan a calificar la reunión como una suerte de toma de contacto habitual, sin mayor pretensión. Y emplazan a los participantes a diálogos sucesivos.

"No lo sé (si voy a seguir) porque no he hablado con el presidente. Hablamos en la comida de hace dos o tres semanas, y seguramente nos hablaremos después del partido de mañana. Yo quiero seguir y cumplir mi contrato. Hay cosas para cambiar y cosas que ya hemos cambiado. Pero la última palabra la tiene el presidente. Nos hablaremos y vamos a ver", había alegado el entrenador cuando se le preguntó por su continuidad antes de completar la 38ª jornada de LaLiga. Antes de dar un discurso de despedida a los jugadores en el que, ha trascendido, espetó este deseo: "Espero veros aquí en julio".

A estas alturas, Laporta tiene la pelota en su tejado. Despedir al estratega neerlandés supondría al club un desembolso de en torno a ocho millones de euros. Una cifra más que indigesta para las arcas de una institución en problemas financieros y que ha de acometer una labor de "renovación profunda", según sus propias palabras, en la plantilla. Con una nómina de jugadores que apuntan hacia la rampa de salida con contratos de más de dos años por delante -como Umtiti , Pjanic, Lenglet, Coutinho, Trincao, Matheus, Neto o Wagué. Con Ousmane Dembèlè negándose a renovar y con Sergio Busquets, Gerard Piqué y Jordi Alba disfrutando de contratos altos y con hasta tres años de contrato.

En ese escenario, en el que rescindir los acuerdos subirá el gasto, va a desenvolverse el dirigente. Programando la contratación de jugadores a bajo coste -finalizaciones de contrato, cesiones o intercambio de futbolistas- y guardando espacio para firmar ampliaciones de contrato tan estratégicas como las de Pedri, Ansu Fati y el prometedor Ilaix Moriba. Y con la incógnita que representa Messi. La ausencia de técnicos contrastados que quieran recalar en Barcelona -Hansi Flick salió del Bayern, rechazó al Barça y espera firmar por la selección alemana- juegan a favor de Koeman, que ya ha trasladado su propuesta de altas y bajas a Alemany y ha fijado el regreso del primer equipo para la semana del 12 de julio.

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