16 de septiembre de 2021, 14:11:53
Cultura

LA MÁS CARA DEL MUNDO


Un 'Águila doble', la Mona Lisa de las monedas, vendida por 18 millones de dólares

Efe


Una moneda de Águila Doble de 1933 fue subastada este martes por 18,9 millones de dólares en Nueva York, convirtiéndola en la más cara de la historia en ser vendida al mejor postor tras superar notablemente los 15 millones de dólares de valor máximo que se le había otorgado.

La moneda tardó sólo 4 minutos en subir de los 7 millones de precio de salida a los 16,7 millones de precio de martillo, que al sumarle tasas e impuestos se situó en los 18,87 millones de dólares.

La pieza está considerada como la "Mona Lisa de las monedas", según los representantes de Sotheby's, porque es la única de su tipo que está aun en manos privadas, puesto que el resto son propiedad de la Casa de la Moneda de EE.UU.

La moneda, de un dorado reluciente y que tiene un valor nominal de 20 dólares, fue diseñada por el conocido escultor Augustus Saint-Gaudens, pero nunca llegó a circular, puesto que fue retirada cuando el expresidente Franklin Roosevelt decidió en 1933 que EE.UU. dejaría de respaldar su moneda a las reservas de oro como medida para controlar la depresión económica que azotaba el país.

Tanto esta moneda, como otras dos importantes sellos que fueron vendidos en la misma subasta, eran propiedad del diseñador Stuart Weitzman, de 79 años, que decidió deshacerse de los tres artículos después de haberlos poseído durante varios años. "Era un sueño de su niñez poseer el mejor sello del mundo, la mejor moneda del mundo y el mejor sello estadounidense del mundo", explicó el director del Departamento de Libros y Manuscritos de Sotheby's, Richard Austin.

Por su parte, el considerado el sello más valioso del mundo, el Magenta de 1 centavo de la Guyana Británica, fue subastado por 8,3 millones de dólares en una venta de menos de un minuto, notablemente por debajo del precio mínimo de 10 millones de dólares que habían estimado los expertos de la casa de subastas.

De este sello, expedido en 1856, sólo se conoce un ejemplar, que fue redescubierto en 1873 por un niño de 12 años aficionado a la filatelia que vivía allí con su familia y que lo encontró entre una serie de papeles, quedándoselo sin conocer su carácter extraordinariamente único.
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